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Domingo 24 de junio de 2018
OPINIÓN
Muchos quisieron ser Frondizi
Por Aníbal Hardy. El autor advierte como a sesenta años del turbulento mandato de su mandato, Frondizi es fuente de inspiración para políticos de ideología diversa.
24 de mayo de 2018
El 1° de Mayo de 1958 Arturo Frondizi asumía la presidencia de la Nación. Han pasado sesenta años y aquella breve pero intensa gestión es reivindicada por casi todos los actores políticos del presente. El menemismo lo reivindicó por su apertura al mundo (convocatoria de capitales externos incluida), y de hecho se nutrió de algunos de sus cuadros (Oscar Camilión, Albino Gómez).

Durante la campaña electoral del 2007, en los actos que organizaba Cristina Fernández como candidata presidencial, mostraban un video en el que convivían armónicamente Perón, Balbín y Frondizi. No fue la primera vez que el kirchnerismo se reconocía, en parte, heredero del desarrollismo. Eduardo Duhalde, padrino electoral de Kirchner, convertido luego en su adversario político, reivindicó a Frondizi sin vueltas en Memorias de un incendio, el libro que escribió y dice; “a Arturo Frondizi lo voltearon intereses contrarios a la política desarrollista de ese gran intelectual y político que fue electo con el apoyo peronista”. El exministro Lavagna fue muy explícito en el elogio: “Cuando algunos retrógrados querían volver al modelo económico agroexportador, Frondizi impulsó la integración productiva entre los distintos sectores y potenció la siderurgia, la industria pesada y la petroquímica dando protagonismo a inversiones de capital y tecnologías intensivas”. Es más, juzgó que el acuerdo Perón-Frondizi para la elección de 1958 dio como resultado “un presidente-estadista”.

López Murphy considera que Arturo Frondizi fue uno de los pocos hombres que llegaron a la presidencia con un pensamiento estratégico. Confesó haberse emocionado al leer el discurso de asunción del 1° de Mayo de 1958. Como candidato presidencial, el exministro de Economía aliancista señaló: “Si llego a ser presidente voy a hacer lo que hizo Frondizi en 1958, que asumió con una crisis como la que tenemos hoy, y dio batalla en los sectores del petróleo, el gas y la electricidad”. Como otros, López Murphy se manifestó heredero de tres premisas desarrollistas: la integración nacional, el desarrollo económico y el respeto a la ley.

El presidente Mauricio Macri, no quiso ser menos que los demás y, mientras daba forma a sus equipos, llegó a compararse con Frondizi: pidió a sus futuros ministros que tengan “objetivos, metas cuantitativas y una evaluación por resultados” para poder llevar adelante una gestión “audaz, ética y transformadora” (obviamente, como la de Frondizi). Elisa Carrió coincidió con otros al decir: “Fue un estadista y el mejor de los presidentes que tuvo la Argentina. A mí me parece que el último tipo que nos pensó fue Frondizi”.