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Jueves 13 de diciembre de 2018
SU OPINIÓN VALE
Alcohólicos Anónimos
Por José Narosky. Al cumplirse un nuevo aniversario de la creación de esa entidad, en Estados Unidos, el autor detalla cómo se hizo.
10 de junio de 2018
Leía en estos días, que hay una especie de “moda” por denominarla de alguna manera, entre los jóvenes. Es casi un rito, reunirse en casa de alguno, para beber, antes de ir a los boliches. La denominan “La Previa”. Esos chicos desconocen, que el alcoholismo es una ciénaga, aunque tenga luces multicolores.

Es como esos falsos amigos, que siempre llegan sonriendo.

Y ese vicio casi no lo notan inicialmente. Hasta que termina ahogándolos.

Existe una institución en nuestro país, denominada Alcohólicos Anónimos, que atiende a las personas que sufren esta adicción..

En el estado de Ohio, EE.UU., en la década del 30, hace menos de 100 años, un agente de Bolsa, llamado Bill y un médico cirujano vecino, llamado Bob, eran amigos.

Se los consideraba alcohólicos “desahuciados”. Habían perdido sus familias, esposa e hijos y su patrimonio. Eran amigos desde la infancia.

De religión protestante -adventistas- ambos.

Un día, todavía sobrios, fueron a escuchar al párroco en una disertación sobre los perjuicios del alcohol.

Al retirarse se encaminaban hacia un bar, el médico, le dijo al otro:

-“Tenemos una sola vida y la estamos perdiendo”.

En Ohio había una institución que bregaba por los valores espirituales.

-“¿Y si en vez de beber, entramos a escuchar?...”, dijo el médico.

No les fue nada fácil, pero respaldándose recíprocamente penetraron en el salón de la institución.

Al salir, fueron al bar de siempre. Pidieron dos cafés.

Ese día, 10 de junio de 1935, decidieron formar una entidad, con otros alcohólicos, que se llamaría décadas después, Alcohólicos Anónimos.

La explicación, que parece más sensata a la mayoría de los miembros de Alcohólicos Anónimos, es que el alcoholismo es una enfermedad, una enfermedad progresiva, que no puede curarse, pero que, al igual que muchas otras enfermedades, se puede contener.

Yendo aún más allá, muchos de los Alcohólicos Anónimos opinan, que esa enfermedad, es la combinación de un rechazo físico al alcohol y una obsesión por la bebida, sin tener en cuenta sus consecuencias, y que es imposible contenerla solamente con la fuerza de voluntad.

En la actualidad, los Alcohólicos Anónimos están compuestos por hombres y mujeres que han llegado a entender y admitir, que no pueden controlar su consumo de alcohol.

Se han dado cuenta, que tienen que vivir sin beber, si desean evitar el desastre para ellos mismos y para sus familias.

Actualmente las entidades de Alcohólicos Anónimos, son parte de una hermandad internacional de carácter informal, con grupos locales en miles de comunidades. Poseen miembros en 150 países.

Tienen un único y primordial objetivo: mantenerse sobrios y ayudar a otros que recurran a ellos, a lograr la sobriedad.

No están afiliados a ningún grupo, causa o denominación religiosa. No tienen ningún deseo de convertir a todo el mundo en abstemios. No reclutan nuevos miembros, aunque siempre les dan la bienvenida. No imponen su experiencia con la bebida a otros, pero los apoyan cuando se les pide.

Aunque no existe ninguna definición oficial del alcoholismo, la mayoría comparte la opinión que se puede definir, como una compulsión física aparejada a una obsesión mental. Tiene el alcohólico, un pronunciado deseo de consumir alcohol en cantidades que sobrepasan su capacidad para controlarlo, y con desprecio de todos los dictados del sentido común.

No solamente tienen una insaciable sed de alcohol, sino también, los vence esa sed en los momentos más inoportunos. No saben cuando (ni como) dejar de beber.

Hay en la Argentinavarias instituciones con nombres diferentes. Todas están formadas por ex alcohólicos, y ayudan al tratamiento de esta enfermedad. Y cierro esta nota alertando a los jóvenes, y a los no tan jóvenes, que recuerden que en los caminos sinuosos, lo normal, es extraviarse.

Y un aforismo final: “El alcoholismo (también la droga) es como la adulación. Daña... acariciando”.