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Jueves 18 de octubre de 2018
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¿Y si le toca desempatar a Monzó?
Con lo ajustados que están los números en la Cámara de Diputados, de cara a la votación del proyecto de legalización del aborto, no es disparatado pensar en que el presidente de la Cámara de Diputados deba desempatar. El hombre de Carlos Tejedor mantiene un previsible silencio respecto de esa eventualidad.
11 de junio de 2018
Con un oficialismo en minoría en ambas cámaras, no debe resultar tan hipotético que el presidente de cualquiera de los dos cuerpos deba desempatar, aunque eso no ha sucedido aún durante la gestión macrista. Y en todo caso, atento a la pertenencia de ambos presidentes a Cambiemos, no es de temer para el Gobierno que puedan hacerlo de manera contraria a sus intereses. Pero es distinto en un caso como el del aborto, en el que precisamente el presidente de la Nación ha dado libertad de conciencia a todo el oficialismo a partir de que decidió habilitar la discusión del tema. Y tan ajustados como están los números, no puede descartarse que el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, deba tener que desempatar ante una eventualidad paridad que se dé en la votación de este jueves.

El propio hombre de Carlos Tejedor podría quedar entonces en la misma situación que el exvicepresidente Julio Cobos, aunque hasta ahora se cuida de adelantar qué haría en ese caso, para garantizar equidistancia en un tema tan controversial. Según el artículo 196 del reglamento de la Cámara baja, "si una votación se empatase, se re-abrirá la discusión y si después de ella hubiese nuevo empate, decidirá el presidente".

Lo cierto es que en caso de que tuviera que llegar a desempatar, eso se daría justamente al cumplirse una década de aquél emblemático voto de Cobos, cuando a las 4.20 de la madrugada del 17 de julio de 2008 definió la suerte de la resolución 125. El resultado en el Senado había sido de 36 votos contra 36 y él terminó inclinando la balanza ya se sabe que en dirección contraria a la decisión del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

No fue la única vez en que tuvo que desempatar, pero sí la más recordada. Es que también definió -también en contra del Gobierno de entonces- una votación crucial, como era la del 82% móvil. Fue el 13 de octubre de 2010 y la votación había terminado entonces 35 a 35. Cristina Kirchner vetó la ley.