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Sábado 18 de agosto de 2018
OPINIÓN
Un cambio de rol de las FF.AA. que dio pie a una puesta en escena previsible
El decreto que modifica la reglamentación de la Ley de Defensa generó reacciones de una oposición que agitó fantasmas, en el marco de una campaña electoral que se acelera. Las cuentas para el aborto no les dan a los “verdes”.
28 de julio de 2018
Por José Angel Di Mauro

No sorprendió el decreto presidencial modificando el rol de las Fuerzas Armadas. Hacía semanas que había trascendido la intención oficial de avanzar en ese sentido, revirtiendo una medida adoptada en 2006 durante el gobierno de Néstor Kirchner. Incluso se habían conocido detalles días antes del discurso de Mauricio Macri en Campo de Mayo. Será por eso que ni bien concluido el mensaje presidencial, las redes sociales se llenaron de críticas monopolizadas por el kirchnerismo.

Quienes gobernaron el país doce años tienen un aceitado mecanismo comunicacional que los hace reaccionar rápidamente de manera masiva transformando en trending topic cualquier tema que quieran potenciar. Y esta cuestión resultaba ideal para sus objetivos. Ya se hicieron un festín los kirchneristas con la decisión de ir al Fondo Monetario; fue un regalo inesperado que les vino justo para sumar a las teorías del neoliberalismo gobernante y el gobierno para ricos. La interpretación libre que hicieron sobre la utilización de militares en la seguridad interior abonó la consigna K que relaciona al “Macri basura” con la dictadura.

Sin eufemismos en esa catarata de tuits que estalló tras los anuncios presidenciales, la diputada K Fernanda Vallejos habló de “dictadura M”, aunque aclaró que el gobierno “está de salida”. Ni qué decir de la sugerencia de Luis D’Elía de “fusilar a Macri en Plaza de Mayo”.

Cierto es que así como el aparato K luce afiatado ante hechos convocantes, en la vereda de enfrente se advierte el desierto. Solo el diputado radical Luis Petri escribió un tuit ponderando las medidas, frente al torrente de críticas. Suele hacer agua el aparato político/comunicacional oficial: cuando el exabrupto de D’Elía, solo los radicales salieron a repudiarlo; en el PRO, fueron contadas y tardías las reacciones.

Otro radical, el vicepresidente de la Comisión de Defensa de la Cámara baja, Carlos Fernández, justificó el decreto aclarando que “no se modifican ni la Ley de Defensa, ni la de Seguridad”. Destacó que se trataba del cambio de un decreto reglamentario del año 2006 que “tiene que ver con lo que se denominan agresiones externas, un tema a esta altura del partido casi menor, porque es una cuestión de Estado”. Fernández recordó que el decreto reglamentario de la Ley de Defensa establecía “un límite tan tajante” que la única forma de intervención de las Fuerzas Armadas ante una agresión externa era si se producía a través de un ejército de otro país.

“La realidad es que hoy el contexto ha cambiado enormemente y hay agresiones externas que no necesariamente son de un ejército regular”, precisó Fernández ante este medio. Un ejemplo en ese sentido podría ser el ataque a la AMIA, o más recientemente “lo que acaba de suceder en la Triple Frontera con un cartel de droga de Río de Janeiro, que tomaba prácticamente la ciudad completa”.

“Con el decreto vigente, teníamos que mandar a la policía misionera con revólveres de cebita”, ironizó el diputado de Cambiemos. Y lo de la seguridad interna lo interpretó desde el punto de vista del apoyo logístico de las Fuerzas Armadas a las de Seguridad. “De hecho, es el mismo argumento utilizado para hacer los operativos Fortín I, Fortín II y el Escudo Norte, durante el kirchnerismo”, agregó Fernández. Ergo, lo que se está haciendo es “reeditar lo que ya se había hecho”.

Esos operativos tampoco pasaron por el Congreso cuando el kirchnerismo era mayoría en las cámaras. En rigor, la reglamentación impuesta por Kirchner en 2006 fue más allá de lo que indicaba la Ley de Defensa, que no establecía que el agresor externo debe ser un ejército regular de otro país. No lo dice la Ley de Defensa, lo decía el decreto reglamentario.

Así y todo el tema motivó una marcha el jueves pasado y ya convocaron a una sesión especial para el miércoles 8 de agosto para derogar el decreto presidencial. Suena exagerado, pues no se trata de un DNU. “El decreto reglamentario es una facultad específica del Presidente de la República”, aclaró ante este medio el constitucionalista Daniel Sabsay, que admitió no obstante que “si ese decreto tiene un contenido legislativo, entonces ya estamos en otro campo”. En ese caso el Congreso podría revisarlo como si se tratara de un DNU, puntualizó Sabsay, quien piensa que no es lo que pasa con este decreto. Su colega Andrés Gil Domínguez considera por su parte que “un decreto que es contrario a una ley no puede ser derogado, porque ya hay una ley vigente. En este caso tendrá que ser planteada su inconstitucionalidad por algún afectado por la norma”. Esto es, la justicia es la que debe invalidarlo.

Con todo, la oposición en el Congreso piensa avanzar en esa dirección que ya le dio un módico beneficio cuando el tema tarifas. Como entonces, el Frente Renovador y el bloque Justicialista impulsan esta convocatoria a la que se plegará el resto de la oposición. Aunque el tema pueda dejar a algunos de sus miembros expuestos, como el líder del FR, Sergio Massa, cuyos discursos de campaña se viralizaron los últimos días: allí prometía que de ganar pondría al Ejército “al lado de la policía, peleando contra ese ejército del mal que son los narcotraficantes”.

La fecha para esa cita no ayuda. El 8 de agosto toda la atención estará puesta en la otra Cámara, donde se definirá la suerte de la legalización del aborto. Hoy por hoy, los números no les dan a los que promueven aprobar la media sanción de Diputados. El rechazo lleva 4 votos de ventaja, con 13 indecisos. Aunque esa distancia podría reducirse a 3, si la puntana Eugenia Catalfamo -que está por dar a luz- se ausenta, como le recomendó su gobernador, el cada vez más cercano al kirchnerismo Alberto Rodríguez Saá. Así y todo, los “verdes” necesitarían que 9 de los 13 senadores indefinidos voten a favor, para asegurar la aprobación. Parece mucho.

Por eso es que el jueves pasado decidieron cambiar la estrategia y analizar la posibilidad de apoyar modificaciones al proyecto, como las que promueven los tres senadores cordobeses. Ellos son clave en esa historia y figuran entre los indecisos. Si los números no dan, avanzarán con ese plan B y el proyecto volverá a Diputados. Un anticipo de lo que pueda llegar a suceder se verá el miércoles, cuando se firmen los dictámenes y algunos indefinidos revelen su postura.

Mientras eso sucede en el Congreso, la economía comenzó a mostrar los datos negativos que se sucederán en lo que resta del año. El primero fue contundente y reveló una caída de la economía del 5,8% en el mes de mayo, la mayor en 9 años. Un dato concluyente es que en los fatídicos dos meses recientes se perdió todo el crecimiento económico logrado en los anteriores quince.


Influyó de manera decisiva en ese porcentaje la retracción generada por la feroz sequía. Hoy suena voluntarioso cuando en el equipo económico se esmeraban en relativizar la incidencia de ese factor en el crecimiento previsto. Precisamente este fin de semana el gobierno reconoció en la inauguración de la Exposición Rural el esfuerzo del campo frente a tamaña inclemencia climática. Lo hizo a través de la vicepresidente Gabriela Michetti, pues Mauricio Macri se ausentó en ese evento por primera vez desde que es funcionario. Es la segunda comparación que puede hacerse en el mes con los Kirchner, contando su inasistencia al Tedeum del 9 de Julio. En realidad el matrimonio K faltaba al del 25 de Mayo en la Catedral de Buenos Aires, pues no se bancaban a monseñor Bergoglio.

La ausencia de Macri en Palermo estuvo motivada por su viaje a Sudáfrica, para participar como invitado a la reunión de los BRICS, cita que le permitió una vez más acercarse a líderes mundiales como Vladimir Putin y Xi Jimping. El mundo es donde más luce la política de este gobierno, a pesar de que en estos más de dos años y medio ese mundo no ha dejado de cambiar, para mal: el Brexit, el triunfo de Trump, la crisis brasileña, son botones de muestra de un panorama internacional distinto a aquel para el cual el macrismo había hecho planes que hoy debería replantear a la luz de las circunstancias.

Macri pudo asistir a esa cumbre en su calidad de presidente pro témpore del G20. Esa condición es la que convertirá a Buenos Aires en capital del mundo a fines de noviembre, cuando se den cita los principales líderes del planeta. Es lo que hará que la ciudad se transforme en un enclave fortificado, dato que nos remite al principio: el decreto que permitirá reemplazar con miembros de las FF.AA. a los gendarmes en la frontera permitirá desplazar a Buenos Aires a esas fuerzas, y contar también con militares en un evento que requiere un número de efectivos gigantesco, imposible de conseguir de lo contrario.