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Domingo 23 de septiembre de 2018
OPINIÓN
Un Código sin consenso
Por Javier Andrade. El legislador porteño de Unidad Ciudadana cuestionó duramente la sanción de los nuevos Códigos Urbanístico y de Edificación, que fueron aprobados durante la última sesión ordinaria.
12 de septiembre de 2018
Son muchas las críticas que tenemos en relación a los códigos Urbanístico y de Edificación que el interbloque Vamos Juntos aprobó el jueves 6/9, en primera lectura.

A grandes rasgos, con las nuevas normas, el oficialismo favorece la especulación inmobiliaria y el incremento del valor del suelo, no reconoce el rol del Estado en la planificación, no promueve la creación de más y mejores espacios verdes, no propone mejoras para la prestación de los servicios públicos- en algunos barrios ya están colapsados-, no protege el patrimonio histórico de barrios e inmuebles y a pesar de estar a cargo del gobierno porteño hace casi doce años, no incorpora instrumentos para el acceso a la vivienda digna. Y otro punto central: su redacción partió de un pésimo diagnóstico, ya que el oficialismo no reconoce con profundidad la riqueza y heterogeneidad de la Ciudad.

Pero el dato que queremos destacar es que el interbloque Cambiemos (bloque PRO, más legisladores/as de Elisa Carrió, más legisladores/as de Graciela Ocaña) votó la iniciativa en soledad. O sea, sin el apoyo de ninguna otra fuerza parlamentaria, incluido el espacio Evolución, de Martín Lousteau, ex embajador en los Estados Unidos de Mauricio Macri. No les importó no haber sumado una sola voluntad más que la propia, para un tema que tiene a su cargo la definición, nada menos, del diseño de la Ciudad de los próximos treinta años.

Yo no me olvido que los actuales dirigentes y funcionarios de Cambiemos, cuando el país estaba a cargo de nuestro gobierno, acusaban a nuestra fuerza política de convertir al Congreso en una escribanía. Una crítica que no tenía que ver con las formas, sino con el fondo, ya que se trataba de iniciativas que ampliaban derechos y agrandaban la Nación. Ellos, acá en la Ciudad, acaban de votar el nuevo Código a libro cerrado. Ni siquiera en la comisión de Planeamiento Urbano -de la que soy el vicepresidente- tuvieron en cuenta muchas de las propuestas y observaciones que realizaron distintos espacios, y aparte todo el proceso se desarrolló en tiempos muy acotados.

De todos modos, como militante político soy optimista. Siempre. Aún cuando la mayor parte de los porteños y porteñas sean víctimas del cerco que los grandes medios de comunicación montan alrededor de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta -lo poco que dijeron está presentado como un logro, ya que presentaron la norma como la que reemplaza al código de la dictadura del 76-, junto a todos los actores afectados vamos a visibilizar el tema, en especial, durante la audiencia pública pautada para la primera quincena de octubre.