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Lunes 15 de octubre de 2018
OPINIÓN
Traje a medida para el FMI, camisa de fuerza para los argentinos
Por María Inés Pilatti Vergara. La senadora nacional cuestiona el Presupuesto 2019 presentado por el Gobierno, y sostiene que tratar de bajar el déficit a costa de recursos que financian programas de cobertura social y previsional es un error.
17 de septiembre de 2018
La situación económica que atraviesa el pueblo argentino nos obliga a seguir de cerca el debate, las opiniones, la información dada y las acciones que realizan los distintos actores políticos, institucionales y económicos que inciden en la elaboración del proyecto de ley de Presupuesto Nacional.

A partir de lo que sucede y como aporte desde mi rol, comparto mi preocupación ante la actitud adoptada por parte importante del sistema político. El oficialismo, sus aliados implícitos, amigos y socios; se muestran predispuestos a atender las demandas y condiciones impuestas por el FMI. Enardecidos en su afán de tijeras por doquier, desoyen las necesidades de nuestro pueblo y se muestran indolentes y ciegos ante la realidad que día a día se manifiesta en las calles, en los barrios, en las escuelas, los hospitales; en cada lugar donde la poda direccionada desde la CEOcracia hacia los sectores más vulnerables expone cada vez a más argentinos hacia la indignidad.

En esta instancia de la elaboración del presupuesto, de enmascaradas negociaciones donde sólo buscan ajustar más y más, cediendo soberanía en pos de las ambiciones de los buitres de adentro y de afuera, buscando el desembolso del FMI para presurosos atender la demanda de los sectores financieros, capitales especulativos, inversores y evasores; recortan en salud, educación y refuerzan la “inversión” en armarse para reprimir y silenciar el hambre y la desocupación mientras ficcionan fuerte en letra de molde.

El Fondo busca la “reducción del déficit” o “déficit cero”. ¿Qué es esto? La desafectación de recursos que antes financiaban programas de cobertura social y previsional. Se deja de financiar el acceso a servicios públicos, la mejora de la infraestructura para el desarrollo, la inclusión y calidad educativa, mayores recursos para provincias y municipios. ¿Con qué objetivo? La sola y única finalidad es el pago de los intereses de la nueva Deuda Pública contraída en el 80% por esta gestión. Jamás ninguna política económica foránea tendrá por fin cuidar nuestros intereses, están rifando la otrora tan mentada República, siguiendo recetas que ya conocemos, recetas que ya nos arruinaron, recetas que sólo logran que pasivo del Estado siga in crescendo.

En el presupuesto 2018 previeron/fantasearon crecimiento al 3,5 del PBI, una inflación del 15,7, un dólar a 19,30, un aumento del consumo privado, limite al nivel de endeudamiento y un par de delirios más de una novela más para Disneylandia que para lo que realmente pasó en este año en Argentina. Ahora el proyecto de Presupuesto 2019 da continuidad a este delirio y al saqueo sistemático, a la entrega del patrimonio nacional con vencimientos por más de USD 23.000 millones de dólares de capital para el año próximo y otros USD 15.000 millones más de intereses. Para pagar estas sumas astronómicas, proyectan un formidable ajuste, que desvíe recursos afectados a políticas públicas de inclusión, desarrollo y mejora de la calidad de vida del pueblo.

Como hoy la prioridad es reducir el déficit, el FMI pide acelerar el ajuste, y en esta nueva etapa del mismo se firmará una adenda por la cual las provincias se obligarán a la baja de los subsidios al consumo de energía eléctrica y al transporte automotor de pasajeros y además, se comprometen a acompañar las iniciativas que eliminen exenciones y deducciones del Impuesto a las Ganancias, que benefician hoy al sector asalariado. Como contrapartida el Gobierno nacional vuelve a prometer transferir recursos de ANSeS. Más promesas. Entregamos soberanía por unos tristes vueltos, mientras el segundo semestre se aleja más y más y seguimos caminando para atrás. Se cumplen tres años de macrismo explícito y lo único que sigue creciendo son las deudas, el dólar, la desinversión, el ajuste, las mentiras, el gatillo fácil y los Panamá Papers, fugando el futuro que nos roban.

Dispuestos a entrar a escena para complacer al director de obra y sus productores aparecen aquí los componedores amigueros que no dudan en firmar, avalar, consentir y en conseguir, así con beneficios y todo, que Chaco sea la provincia del NEA que más ajuste deba ejecutar con recortes de 4.500 millones. Así se maneja la furia neoliberal, te mean y dicen que está lloviendo. No les interesa la inclusión, una persona con desnutrición no les mueve el amperímetro, una escuela que cierra es un gasto menos, apuestan a más merenderos, a menos hospitales, a la salud privada. Siguen inflando globos y es un velorio.

La concentración mediática reinante mientras tanto, se encarga de invisibilizar las ollas, el hambre y las protestas. Versiona la realidad para generar odio, desprecio, desinterés; condenan desde allí cualquier movilización social, les bajan el precio a los reclamos y titulan condenando a los de siempre. Ponen el foco en Santa Cruz, mientras asesinan a Ismael Ramírez en Sáenz Peña. Desde el fórum shopping fogonean según conveniencia la causa que les asegure que embobados miremos para otro lado, ahora ya no las carteras sino los containers del imaginario judicial… Y así vamos. Pero las ficciones con rating no son eternas sino preguntémosle a Lanata.