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Domingo 16 de diciembre de 2018
COYUNTURA
El Presupuesto es la obsesión de Cambiemos
Nada le interesa más al Gobierno que la aprobación de la ley de leyes. En ese sentido rubricó un acuerdo relativo con los gobernadores y busca sumar los votos necesarios, uno por uno, de modo tal de no tener sorpresas a la hora del debate. Y mientras tanto, mantiene los recintos inactivos, a fin de evitar que la campaña y la crisis copen la escena.
1 de octubre de 2018
No podrá decirse que Emilio Monzó no la vio venir. El año pasado, consumada la resonante victoria de Cambiemos en las legislativas, el presidente de la Cámara de Diputados sorprendió trazando el panorama que vislumbraba para los próximos meses. En el mismo establecía que todas las leyes importantes que necesitaba el oficialismo debían ser tramitadas en la primera mitad de 2018, y que el año legislativo prácticamente iba a terminar con el Mundial de Rusia. Ese torneo que hoy parece tan lejano, tal vez porque no hay mucho que recordar futbolísticamente para los argentinos.

Pasado el Mundial, imaginaba Monzó, arrancarían los aprestos electorales para 2019 y por eso ya el Congreso dejaría de ser confiable, pues cualquier proyecto que se introdujera quedaría contaminado por las elecciones. La segunda mitad del año quedaba reservada entonces para el Presupuesto, exclusivamente.

Eso decía el hombre de Carlos Tejedor cuando todavía no se había consumado la batalla por la reforma previsional; cuando el recuerdo del triunfo oficialista estaba bien fresco, y el horizonte electoral aparecía despejado para Cambiemos.

Mucha agua corrió bajo el puente desde entonces, y lo cierto y concreto es que el Congreso hoy luce inactivo, como si el receso invernal se hubiera prolongado de facto. En eso no falló Monzó, quien ha dicho en privado pero sin temor a que trascienda públicamente que el único tema para el que desea que se abran las puertas del recinto de la Cámara que él preside es el Presupuesto 2019. Nada de lo demás importa.

Este parate se da al cabo de un semestre realmente intenso, en el que el tema descollante fue por lejos uno que aún no estaba previsto cuando Monzó hizo futurología: el histórico debate sobre el aborto. El mismo tuvo lugar en Diputados el 13 de junio. Luego la Cámara baja volvió a sesionar el 4 de julio para tratar una serie de proyectos que reunían gran consenso: la Ley Justina de donación de órganos, la Ley Brisa para hijos de víctimas de femicidios, y el proyecto de regularización dominial de villas. Todos temas de tal trascendencia social que el presidente del interbloque oficialista, Mario Negri, calificó esa sesión como la más importante del año. “Ha sido un día de emociones”, confesó.

Fue, en rigor, la última sesión de la Cámara de Diputados en la que se trataron proyectos, hace ya más de dos meses. En el ínterin, el 1 de agosto el jefe de Gabinete brindó su último informe en la Cámara baja, y una semana después la oposición intentó sin éxito derogar el decreto que reformó las Fuerzas Armadas: no lograron reunir quórum. Tampoco pudieron el 13 de septiembre, cuando el eje convocante fueron proyectos educativos.

En el Senado hubo más actividad reciente. La resolución sobre el aborto se registró el 8 de agosto, y al día siguiente fue el primer intento de debatir la autorización para allanar las propiedades de Cristina Fernández. Volvieron a intentarlo sin lograr quórum el día 15, y recién el 22 de agosto consiguieron ese objetivo. Esa misma noche aprobaron con reformas la ley de extinción de dominio. Luego hubo dos intentos de la oposición, que fracasaron por falta de quórum, para tratar el decreto que eliminaba los beneficios que se cobran por zona en materia de asignaciones familiares.

Algunos imaginaron que con la gran efervescencia que tuvo en el Senado, el proyecto de extinción de dominio tendría un rápido tratamiento en Diputados, donde se resolviera a suerte o verdad cual de los dos proyectos prevalece. No fue así: ni siquiera ha sido definido cuando se tratará en comisión. Según pudo saber Parlamentario de altas fuentes de ambas cámaras, no hay consenso hoy sobre qué hacer con el proyecto en Diputados. Son varios los que han cambiado su postura y los números están bastante divididos, de ahí la falta de premura para tratarlo, pese a que si eso no sucede perderá estado parlamentario a fin de año. Si se trata, será después del Presupuesto. Pero tampoco es seguro.

Lo cierto es que así como una vez le dijo al Presidente que era conveniente dar el debate del aborto, ahora Emilio Monzó recomienda concentrarse en el Presupuesto y no tratar ningún otro tema antes. Así las cosas, recién deberían abrirse las puertas del recinto a mediados de octubre.

Una encumbrada fuente del oficialismo confió a Parlamentario el deseo de que el Presupuesto se debata en Diputados el 10 de octubre, atento a la premura oficial de tener la ley en el transcurso de ese mes. Será así en la Cámara baja si hay consenso con la oposición, pero lo más probable es que termine llegando al recinto el miércoles 24. Y que el Senado lo haga tres o cuatro semanas después.

Mientras tanto, el oficialismo se ocupa de desactivar los temas conflictivos. La táctica ya no es minar el quórum -algo riesgoso y costoso-, sino revirtiendo medidas. Así desactivó la sesión para tratar en Diputados las asignaciones familiares por zona, derogando el decreto cuestionado. Lo mismo hizo con el Fondo Sojero, garantizando el dinero para terminar obras.

Las autoridades de Cambiemos consideran que el clima está demasiado caldeado como para habilitar el Congreso como tribuna política. Si hasta ha habido una legisladora que semanas atrás proclamó que “este Gobierno no puede continuar”.

Tan es así que se discontinuaron las visitas del jefe de Gabinete, que desde el año pasado cumple rigurosamente lo que establece la Constitución en materia de informes a ambas cámaras. No ha habido otro jefe de Gabinete que concurriera con tal regularidad al Congreso, pero este mes ya tuvo que interrumpir su continuidad tras la reestructuración ministerial. Buena excusa para no asistir: el horno no está para bollos y no tiene sentido que en estas circunstancias Marcos Peña -que en general ha utilizado los recintos de ambas cámaras como tribuna política- se exponga a un bombardeo de la oposición.

En el Senado, se suspendió a fines del mes pasado la reunión de la Comisión de Acuerdos que debía tratar el pliego de Inés Weinberg de Roca, la mujer propuesta por Mauricio Macri para ocupar el cargo de procuradora general de la Nación que dejó la polémica Alejandra Gils Carbó. Para el peronismo, su nombramiento “no es prioridad”, y el oficialismo prefiere no tocar temas que despierten rispideces. No ahora; como dijimos, solo le interesa sacar el Presupuesto.

Algunos finos observadores fueron más allá, al vincular con la crisis la resistencia de la oposición a tratar el pliego de Weinberg. La suspensión de la reunión -sin fecha- se dio cuando el dólar no parecía tener techo y más de uno en la oposición se preguntaba si tenía sentido poner en un lugar inamovible a alguien elegido por un presidente cuya continuidad ponían en duda. Ese es el clima que se respira en la caja de resonancia del país.

En este marco, Cambiemos se prepara para una votación verdaderamente ajustada sobre el Presupuesto 2019. “En el mejor escenario, contamos 135 votos”, confió a Parlamentario una encumbrada fuente del interbloque.

El oficialismo trabaja para que una oleada de abstenciones -con el massismo a la cabeza- no complique el trámite de la ley. Cambiemos tiene 107 votos propios -el presidente de la Cámara, Emilio Monzó, no vota-, por lo que necesitará al menos 22 adhesiones más para aprobar la iniciativa y girarla al Senado.

El Frente Renovador tiene 21 integrantes y, si bien esperará para confirmar su postura, la abstención es una de las opciones que maneja. En tanto, el interbloque Argentina Federal cuenta con 33 diputados, aunque podría dividirse a la hora de la votación de acuerdo a las posiciones que adopten los gobernadores del peronismo, algunos de los cuales se perfilan más duros contra el Gobierno, como Carlos Verna (La Pampa) y Juan Manzur (Tucumán).

Cambiemos no contaría con el apoyo de los 65 miembros del Frente para la Victoria, los cinco del Movimiento Evita-Libres del Sur ni los tres del Frente de Izquierda. Por eso, también será importante la definición de bloques provinciales, como los seis del Frente Cívico de Santiago del Estero y los cuatro puntanos de Unidad Justicialista.

El texto remitido por el Poder Ejecutivo contempla para el año próximo una variación anual de la inflación del 34,8%, aunque “esto es producto del arrastre estadístico que deja la inflación de 2018, ya que se proyecta una inflación interanual a diciembre de 2019 del 23%, significativamente por debajo de 2018”, según se explica en la síntesis del proyecto.

Otra de las estimaciones importantes tiene que ver con un tipo de cambio nominal de 40,1 pesos. “Ese valor es económicamente consistente. No estamos proyectando expectativas sociológicas ni electorales”, se atajó un legislador oficialista tras la presentación de Nicolás Dujovne.

Asimismo, en plan de “avanzar más rápido hacia el equilibrio fiscal” para “reducir nuestra vulnerabilidad”, se espera para 2019 que el país deje de tener déficit fiscal primario “por primera vez desde 2009”.

Se proyecta además una caída del 0,5% en el PBI; del 1,6% del consumo privado; del 3,4% en el consumo público; y del 9,7% en inversión. En cambio, se prevé para las exportaciones un crecimiento de casi el 21%, motorizado por “el rebote” de las exportaciones agrícolas, que cayeron en 2018 por la sequía; “la mejora” en las exportaciones energéticas “como consecuencia del desarrollo de Vaca Muerta”; y “la aceleración” de las exportaciones manufactureras de origen industrial.