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Domingo 16 de diciembre de 2018
OPINIÓN
Garavano: controle sus palabras o renuncie a su cargo
Por Lucas Prieto Schorr. El director del portal elmonitordelajusticia.com señala que quizá el ministro no puede ejercer su función dejando de lado sus condicionantes ideológicos.
10 de octubre de 2018
El Gobierno nacional ha apagado el incendio verbal que desataron las desafortunadas declaraciones del ministro de Justicia Germán Garavano. Pero donde hubo fuego, cenizas quedan.

La máxima autoridad de la cartera de Justicia desató un escándalo al referirse a la situación judicial de Cristina Kirchner cuando manifestó que “nunca es bueno que se detenga a un expresidente”.

¿Cómo es posible que quien tiene una responsabilidad tan sensible para una República como es la cartera de Justicia, se entrometa de ese modo en otro poder, dando un mensaje público gravísimo? Es claro que la expresión podría condicionar el accionar de magistrados que se encuentran evaluando posibles delitos, en causas que están en plena investigación y que además involucra a personas de notorio carácter público. No hay República sin división de poderes, y no la hay si cada uno cumple su rol, sin coaccionar ni interferir en la gestión del otro poder. ¿Qué queda tras semejante escándalo, cuáles fueron las consecuencias ante semejante disparate? Ninguna. La Argentina del cambio tiene un ministro que dice cosas como esas y todavía parece que el presidente lo premia.

Pero no es la primera vez que Garavano tiene problemas con sus declaraciones. Vale recordar el contexto del aborto, donde tras el revés que recibió por parte de la sociedad y el Congreso, el ministro sentenció: “La posición mía personal es evaluar la posibilidad de directamente despenalizar a la mujer en cualquier supuesto, entendiendo que no debe ser en ningún caso objeto del derecho penal, y también la posibilidad de que se pueda interrumpir el embarazo en aquellos casos en que haya inviabilidad del feto”.

Es decir, el ministro de Justicia de la Nación, el ministro de todos, el ministro del cambio, es un abortista irreductible, quien pese a haber sido testigo, como lo fuimos todos los argentinos, de un largo debate y una conclusión final respecto del apego de nuestra Nación a la defensa de las “dos vidas”, con la expresión del pueblo en las calles rechazando el aborto y los representantes del pueblo votando en plena libertad, contra su implementación, no tiene mejor idea a los pocos días de saldado ese debate, intenta meter por la ventana el aborto, mediante la reforma del Código Penal.

El término ministro halla su origen en el vocablo en latín minister y es una persona que se ocupa de administrar determinada área del Estado. Vale preguntarse, ¿puede una persona que comete los desatinos señalados, ocupar un espacio tan importante como el Ministerio de Justicia de la Nación? Los argentinos merecemos más: merecemos serenidad, seguridad, buen juicio y prudencia para un área tan sensible y cara para nuestra sociedad. En nuestro sistema, los partidos políticos pujan en elecciones para ganar el gobierno. Una vez en el gobierno, el presidente y sus ministros comienzan a ejercer su función en beneficio de toda la sociedad sin diferencias políticas y dejando de lado condicionante ideológicos para gobernar para todos. Y Garavano no está fuera de esto. Para ello deberá ser prudente en sus declaraciones y pensamientos o dejar su cargo.