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Sábado 20 de octubre de 2018
OPINIÓN
Cristina es una losa para construir un nuevo proyecto popular y progresista
Por Humberto Tumini. El presidente de Libres del Sur explica porqué entiende que una candidatura de la expresidenta sería funcional a la continuidad del Gobierno de Macri, e impediría que surjan nuevas fuerzas populares en la Argentina.
11 de octubre de 2018
Libres del Sur se apartó del Gobierno de Cristina Kirchner allá por finales del 2008. El rumbo del gobierno no era el prometido cuando nos sumamos, cuatro años antes. No se materializaban transformaciones profundas del modelo neoliberal menemista, no se construía nueva fuerza política popular y empezaba a despuntar la corrupción.

Cuando el resultado de la primera vuelta de las presidenciales del 2015 anticipaban el triunfo de Macri, dijimos: “Esto ya se venía venir allá por el 2008. Aunque se haya demorado algún tiempo más de lo que era previsible, por la habilidad de retener poder que evidenciaron los K. Cuando Kirchner decidió ir, con Cristina ya de presidenta, de conductor del PJ, demostró que no venía realmente con un proyecto de cambio profundo, sustentable, del país. Al no producir esto la administración K, pero si mantener el discurso, el relato de que lo harían, terminaron empujando a una parte cada vez grande de la sociedad a desconfiar del modelo ‘nacional y popular’ y a prestarle cada vez mas oídos a los cantos de sirena que venían desde la derecha. El contundente triunfo del 2011 fue solo un espejismo, logrado con el aprovechamiento a full de una nueva situación económica favorable”. Agregamos: “Ni que hablar de los niveles de corrupción que desplegaron en la función pública, de la familia presidencial para abajo, que dejaron a Carlos Saúl como inexperto nene de pecho”.

Llegó nomás la derecha neoliberal al Gobierno, por los votos. Cristina lo hizo. No obstante no solo logró eso, sino también que Macri, que vio los beneficios de “la grieta”, la instalara una y otra vez -con su activa colaboración- como su adversaria preferida.

Atrás de nuevos relatos de “unidad” de la oposición, el kirchnerismo en realidad sistemáticamente la dividió. Con argumentos “por izquierda” se dedicó con todo empeño a denostar al conjunto de fuerzas opositoras al Gobierno, desde las más moderadas a las más firmes. Respecto de estas, recordemos cuando Máximo Kirchner acusaba a las organizaciones sociales de darle gobernabilidad a Macri.

Todo el accionar de la fuerza comandada por la expresidenta se orientó a ver la manera de quedar como única “verdaderamente” opositora. Papita para el loro para el Gobierno que, beneficiado por esta estrategia, ganó cómodo las elecciones legislativas del 2017. Cristina lo hizo de nuevo.

Lejos de modificar su estrategia el kirchnerismo la mantuvo de allí en adelante. A pesar de que Cambiemos se ha ido debilitando a ojos vista, en lugar de buscar la mejor manera de que se pueda gestar un gran frente que los desplace del gobierno en el 2019 (lo que tiene como requisito indispensable que Cristina Kirchner no forme parte del mismo, porque divide a la oposición y favorece las chances de la derecha), insisten en que pueden ganar y gobernar por su cuenta y cargo: Cristina presidenta. Pavada de favor le hacen, una vez más, a Macri y compañía.

No hay forma de resolver esto. Estuvieron en el gobierno y se lo terminaron entregando a la peor derecha. Están en la oposición y siguen trabajando en la misma dirección. Buscan sistemáticamente que no crezcan nuevos proyectos nacionales, populares, progresistas. Donde se les presenta la oportunidad los atacan, buscan desprestigiarlos y dividirlos, lo mismo que hicieron cuando gobernaban.

La candidatura de CFK no solo es funcional Macri, sino que además es una losa puesta para impedir que surjan nuevas fuerzas populares en la Argentina. Es por ello que debemos rechazarla de plano. Al mismo tiempo que buscamos con creatividad e inteligencia, también con absoluta firmeza, caminos alternativos para sortear el daño que buscan hacernos. Los que alimentan a la derecha no nos van a frenar ni a correr por izquierda.