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Jueves 15 de noviembre de 2018
OPINIÓN
Cuando Macri coqueteaba con el peronismo y Moyano lo alababa
Este 17 de octubre exhibió contrastes notorios entre la coyuntura y un pasado que está a la vuelta de la esquina. Relaciones cordiales que se rompieron y viceversa; no solo en el gobierno. Gestos del peronismo declamando una unidad que no se verifica en las imágenes.
20 de octubre de 2018
Por José Angel Di Mauro

Hacerlo el 17 de octubre hubiera sido demasiado, pero en realidad la fecha elegida para inaugurar el primer monumento a Juan Domingo Perón de la Ciudad de Buenos Aires diez días antes tenía que ver con que ese 8 de octubre se cumplía el 120 aniversario del nacimiento del General. El acto fue encabezado por Mauricio Macri, y uno de los invitados especiales fue Eduardo Duhalde, con el que el expresidente de Boca siempre mantuvo una relación ambigua. De hecho, ese mismo día el bonaerense había calificado al entonces jefe de Gobierno como “más cerrado que culo de botella”.

También asistieron al evento María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Diego Santilli y Cristian Ritondo. Estuvo el sindicalista preferido de Macri, Gerónimo “Momo” Venegas, que ese día diría divertido que él no se había pasado al PRO, sino que “Macri se pasó al peronismo”, y nada menos que Hugo Moyano. Pasaron apenas tres años desde entonces.

El camionero, que mantuvo una relación cordial con Macri durante sus años de jefe de Gobierno, ese día no habló, pero alcanzaba con la foto. Lo haría un mes más tarde, poco antes del balotaje, en un acto en el que si bien no llamó a votar a la fórmula Macri-Michetti, prácticamente lo sugirió. Por ejemplo cuando reivindicó que alguien “que no es peronista” hubiera emplazado una estatua de Perón en su distrito. Pero sobre todo cuando fustigó al kirchnerismo, al preguntarse “cómo se puede aplaudir a un gobierno que les cobra a los trabajadores un impuesto por sus salarios”.

Hoy Hugo Moyano volvió a cruzar de vereda: está de luna de miel con el kirchnerismo y lo que entonces decía de los K es lo menos que dice ahora de Macri, a cuyo gobierno en la celebración del 17 de octubre llamó a “desterrar”.

La cuerda con los Moyano se extendió a niveles inauditos cuando se conoció el pedido del fiscal Scalera de detener a Pablo. Fue justo en vísperas del feriado largo y la revelación del pedido -que había sido elevado al juez tres días antes- activó los mecanismos de protección dentro del sindicalismo y el peronismo en su conjunto. Está claro que la filtración tuvo ese fin.

A la postre, el juez Luis Carzoglio terminó soslayando el pedido de detención con argumentos y expresiones que sonaron como música para los oídos de los Moyano en particular, pero también los kirchneristas en general, deseosos de encontrar voces que dejen entrever la mano del macrismo detrás de cada accionar judicial.

Esta semana el fiscal Sebastián Scalera insistirá con el pedido de detención ante la Cámara, en una puja que involucra al jefe de los fiscales bonaerenses, Julio Conte Grand. Hombre de intachable currículum, el procurador general de la provincia de Buenos Aires sintió los últimos días la aspereza de esta pelea que lleva adelante, en la que ya hay varios sindicalistas presos y hasta a un exmagistrado. “Esas cosas no son gratuitas”, graficaba el fin de semana un funcionario al ser consultado sobre los carteles contra Conte Grand que aparecieron el viernes pasado en algunos lugares de la Ciudad y la Provincia.

Mientras tanto, el moyanismo estrechó los últimos días sus ya aceitados lazos con la Iglesia bergogliana, coronando con la peregrinación a la Basílica de Luján una semana de contactos eclesiásticos de alto nivel. Previamente, Hugo Moyano fue recibido el 17 de octubre por el titular de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, monseñor Jorge Lugones. Definido por muchos como el obispo más cercano al Papa, hace cuatro meses Lugones no solo avaló el paro general del 25 de junio, sino también en la previa de la Semana Social cuestionó ante un auditorio en el que estaba María Eugenia Vidal que “a algunos trabajadores se les dé un 25% de aumento y a los docentes un 15% en tres cuotas”. Y agregó: “Sin justicia social va a ser muy difícil llegar a la paz social”.

El mismo día que recibió a Moyano, el obispo de Lomas de Zamora se reunió también con los diputados y senadores provinciales del kirchnerismo en la Legislatura bonaerense. En los gobiernos nacional y provincial miran con cierto desconcierto el accionar de estos prelados tan vinculados a Francisco, con el que no hay por ahora perspectivas de que Macri vaya a encontrarse en lo que resta de este mandato.

Este 17 de Octubre tan activo en reuniones mostró a un peronismo tan movilizado como dividido. En rigor, hubo por lo menos siete actos, que si bien mostraron cierta masividad, expusieron caras demasiado conocidas que distan de la renovación proclamada por muchos, y evidenciaron una fragmentación inversamente proporcional a la unidad declamada. El poker de ases que había estrenado un nuevo espacio el 27 de septiembre pasado ya se mostró disgregado el miércoles pasado, al faltar la mitad al acto organizado en Tucumán. Esa provincia es el distrito más importante que maneja el peronismo desde la derrota de 2015, y su gobernador, Juan Manzur, se mostró como un líder a tener en cuenta para el futuro del peronismo, aunque para los que lo imaginan presidenciable aclaró que solo piensa en la reelección en su provincia.

Antonio Cafiero solía decir que más que las presencias, en los actos peronistas hay que estar atentos a las ausencias. Por eso llamó la atención que en ese acto hubiera habido solo dos gobernadores, y que faltaran los referentes de Alternativa Federal Juan Manuel Urtubey y Juan Schiaretti. De ese grupo asistieron Miguel Pichetto y Sergio Massa, ya decididamente incursionando este último de vuelta en la vida interna del PJ.

“Este modelo económico nacional está destruyendo la clase media”, pontificó Manzur en su discurso, apuntándole al sector que el peronismo quiere arrebatarle en las próximas elecciones a Cambiemos. La centralidad del mandatario tucumano suena sorprendente si se piensa que hace apenas tres años -en los tiempos en que Macri hacía actos peronistas- llegó a la gobernación hecho girones, luego de unas elecciones escandalosas, con denuncias de fraude y quema de urnas incluidas. Tan polémica fue esa elección que a los pocos días los principales referentes de la oposición brindaron una conferencia de prensa en el Sheraton junto al candidato radical José Cano, para ratificar las denuncias y reclamar “transparencia” electoral. Estuvieron Margarita Stolbizer y Ernesto Sanz en los extremos de la foto, Mauricio Macri a la derecha de Cano y Sergio Massa a la izquierda del tucumano. El líder del Frente Renovador pidió ese día “terminar con los feudalismos y los procesos pre-democráticos en Argentina”, y denunció a “los gobiernos provinciales que son sistemas de punteros que presionan a beneficiarios de planes sociales”.

La última semana, como dijimos, se mostró junto a Manzur festejando el Día de la Lealtad.

El mandatario tucumano proclamó recientemente que “el de Cristina Kirchner es un ciclo concluido”; pero en los contactos con la prensa que tuvo estos días evitó mostrarse tan drástico. No se lo puede ubicar entre los que quieren un peronismo sin la expresidenta.

Los que no imaginan otra alternativa que incluir a CFK en las boletas del próximo año son los intendentes bonaerenses, que este lunes pedirán al peronismo no aprobar este Presupuesto y reclamarle al Presidente restituir entre otras cosas el Fondo Sojero. Paralelamente habrá este lunes una reunión del oficialismo con el interbloque Argentina Federal para limar las últimas asperezas y garantizar la aprobación del proyecto este miércoles o el 31.

Esos intendentes fueron protagonistas de otro de los grandes actos del 17. Es verdad que se le plantaron a Máximo Kirchner y no lo dejaron hablar, como pretendía el primogénito de los Kirchner, argumentando que ese era un acto de los intendentes que monopolizan el PJ bonaerense. Solo hablaron jefes comunales y uno que si bien es diputado como Máximo, sigue sintiéndose intendente, Fernando Espinoza.

Pero lejos estuvo la postura de esos jefes del Conurbano de pretender ser un “desaire” para Máximo K y sus amigos camporistas, que asistieron también en masa al acto celebrado en Merlo. Por el contrario, los mensajes reivindicaron a su madre, fustigaron a Macri y Vidal, denunciaron la “persecución” contra la familia Kirchner y alertaron contra una eventual detención de Florencia K. En rigor, Máximo no necesitó hablar para ser figura central del evento, y más de un observador equidistante se sorprendió al ver tales escenas, con lo mucho que supieron despotricar los intendentes contra La Cámpora en un pasado reciente.

Si Cristina es candidata presidencial -como será-, las listas legislativas seguramente se armarán en el Instituto Patria y la de la provincia de Buenos Aires tendrá a Máximo Kirchner encabezando la lista de diputados. ¿Qué duda cabe?