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Jueves 15 de noviembre de 2018
OPINIÓN
Nadie es profeta en su tierra
Por Silvina García Larraburu. La senadora nacional advierte sobre la alarma de la comunidad científica internacional.
24 de octubre de 2018
Es conmovedora la sensibilidad del mundo científico ante la crisis que padece el sector en nuestro país. Hace escasas horas, se hizo pública una carta con más de 200 firmas de científicos de todas las naciones, de altísimo prestigio y con desempeño en los ámbitos más relevantes del mundo. En ella se manifiesta la profunda preocupación ante la crítica situación del sector en la Argentina, como consecuencia de la constante disminución del presupuesto en términos reales, además de la falta de apoyo a programas vigentes y nuevos proyectos. Esa solidaridad internacional evidencia la condena al futuro de nuestro país, a ser tan solo un exportador de granos, con una economía primarizada.

A pesar de los últimos doce años de continuo crecimiento y expansión del sistema de ciencia y tecnología del país, el gobierno actual sólo se ha limitado a mantener a quien ejercía las funciones de Ministro del sector. Pero salvo ese gesto, no puso en agenda una política pública que permita mantener los logros obtenidos, prevenir la fuga de científicos y de los recursos humanos altamente capacitados por falta de presupuesto, incentivos o lugar donde desarrollar su actividad de investigador. Es más, degradó el Ministerio a mera Secretaría. Todo un gesto.

No valen declaraciones ni razones de buenos modales. Precisamente, en esta semana se está intentando debatir en Diputados la aprobación del presupuesto 2019 que prevé un “ajusticiamiento a la baja” para Ciencia y Tecnología, de más del 10% en términos reales y para algunos organismos como la CONAE -que acaba de poner en órbita el satélite SAOCOM A- llega al 44%, para dar un ejemplo basado en números reales y no en discursos marketineros.

Se ha declamado que la actual gestión logró la reinserción de Argentina en el mundo. La carta de la comunidad científica internacional, nos pone frente a la realidad: nos estamos separando de la peor manera, buscando un destino marginal.

Pero ya sabemos que nadie es profeta en su tierra y más tratándose de Cambiemos y su “falta” de política y de rumbo también en la Ciencia y la Tecnología. Un país sin inversión en Ciencia, Tecnología y Educación está destinado al fracaso.