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Jueves 15 de noviembre de 2018
OPINIÓN
Los problemas de la inflación en la formulación del presupuesto
Por Alejandro Snopek. El diputado nacional repasa la historia de los recientes procesos hiperinflacionario del país, y cuestiona las metodologías para abordarlos.
24 de octubre de 2018
El cáncer inflacionario afecta la autenticidad de los presupuestos públicos, a nivel nacional, provincial y municipal.

Tenemos una larga historia y también un angustioso presente, de alta inflación. Un ejemplo de esa historia se sintetiza en los siguientes datos: “Un peso actual, con el que no se compra más que un caramelo, equivale a más de 10 billones de pesos del año 1983” ello explica o sintetiza todas las mega devaluaciones que se hicieron a nuestra moneda y también las diferentes denominaciones, en cada periodo.

También ello nos ha dado mucha experiencia e imaginación en los métodos para incorporar el tema de las variaciones de los precios (inflación) en las diferentes etapas del presupuesto, de acuerdo a la legislación vigente al respecto. Solo basta repasar, los cambios de los datos y de los montos, en los documentos de: Avance; mensaje de elevación; proyecto; sanción; promulgación y finalmente ejecución de un mismo presupuesto.

Todo lo anterior llega al límite de que los presupuestos del sector público argentino, son meros documentos formales. La imaginación nos ha hecho utilizar presupuestos complementarios, presupuestos rectificativos, presupuestos reasignados y, también cuando tuvimos distorsiones en materia de incentivos, suprimimos la programación presupuestaria y directamente usamos la caja del momento.

Con “ayuda” de la Ley 24.156, dictamos periódicamente, decretos de necesidad y urgencia (DNU) que modifican los montos y asignaciones, de los presupuestos vigentes, excepcionalmente hemos utilizados leyes promulgadas por el Poder Legislativo. Un ejemplo ilustrativo es el vigente Presupuesto 2018, Ley 27.431, a la fecha 23 de octubre, tiene 93 modificaciones.

Observemos como Brasil, ejecutó políticas que cumplieron, los objetivos de estabilidad monetaria y entonces sus presupuestos públicos, son actualmente, documentos más fehacientes de la política del sector público.

Todavía nos preguntamos, cuando lograremos terminar con esta dolencia “económico-socio-cultural”, de manera efectiva y en el largo plazo, dolencia que afecta principalmente a los sectores más carenciados y profundiza la pobreza e indigencia.

Basta de que el gobierno de turno siga “dibujando números” que no expresan la verdadera realidad de la población, y basta de “calmantes” o “antifebriles” que no terminan con la verdadera dolencia.