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Miércoles 16 de enero de 2019
OPINIÓN
Un duro golpe de la oposición que hace ruido pensando en 2019
No pudo disfrutar nada el triunfo político que representó aprobar la Ley de Presupuesto. A las pocas horas, el gobierno sufrió dos reveses sucesivos en ambas cámaras, pensando en la nueva conformación del Consejo de la Magistratura. Sobre todo en Diputados, donde la consigna #TodosContraMacri volvió a unir a la oposición.
18 de noviembre de 2018
Por José Angel Di Mauro

Profundo malestar generó en las autoridades de seguridad el informe del Foreing Office respecto de posibles atentados terroristas en nuestro país. Tras la reacción del Ministerio de Seguridad nacional, que desde hace meses viene trabajando con rigurosidad extrema para la Cumbre del G20, el viernes la Cancillería británica redujo el nivel de alerta: de considerar “muy probable” un ataque terrorista en territorio argentino, pasó a “probable”. Pero lo cierto es que entre un comunicado y el siguiente hubo dos intentos de atentados por parte de sectores anarquistas, y luego se detectó y detuvo a dos argentinos con vínculos con Hezbollah.

En el caso de los anarquistas, estamos hablando de atentados concretos, pero cuesta etiquetar a esos grupos como terroristas; más bien parecieran lúmpenes que habitan un submundo que coquetea con el delito, lo cual no minimiza su peligrosidad. En el otro caso, las autoridades se mostraron más cautas y atentas a las implicancias que pueda haber. Trascendió que la información que orientó la pesquisa fue brindada por los servicios de inteligencia israelí.

La semana ya se había iniciado con una noticia grave como la del piloto comercial que intervino la frecuencia de Aeroparque y dio indicaciones a un avión de Aerolíneas para despegar. El episodio ocurrió el domingo pasado y el hombre fue rápidamente detenido, pero tras ser imputado quedó en libertad. Recién después de que el tema trascendió públicamente, volvió a ordenarse su detención… el martes. Cuesta determinar si es más insólito lo que hizo, o que quien pudo haber originado con su accionar una tremenda tragedia hubiera sido liberado inicialmente. Eso habla de una justicia que más que aportar soluciones pareciera ser parte del problema.

El tema de la justicia remite a uno de los datos más salientes de la semana, que tiene precisamente que ver con el organismo encargado de elegir y juzgar a jueces y fiscales. Allí es donde el gobierno acaba de sufrir un revés de grandes consecuencias. Ocurrió horas después de que el oficialismo se anotara un gran triunfo político al lograr la trabajosa aprobación del Presupuesto 2019, precisamente en la fecha que se había autoimpuesto el gobierno. Si bien la sanción definitiva se produjo en el Senado, sin dudas uno de los artífices de ese mérito legislativo fue el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. El mismo que el viernes quedó expuesto luego de que la oposición en su conjunto le asestara un sonoro revés al gobierno al birlarle los diputados por la mayoría para el Consejo de la Magistratura.

Con no pocas dificultades y astucia, el gobierno se las había arreglado para llegar a tener mayoría en ese organismo, y tras los resultados de las elecciones del año pasado y la nueva composición legislativa se aprestaba a conseguir los dos tercios: el número necesario para imponer y destituir jueces. A esa cantidad esperaba llegar a partir de estar en capacidad de alzarse con los senadores por la mayoría, al ser segunda minoría en el Senado.


Para impedirlo, desde hace algunas semanas Miguel Pichetto venía trabajando silenciosamente para sumar miembros a su interbloque, de modo tal de superar a los de Cambiemos y así conservar los dos senadores por la mayoría. Estaban avanzadas las negociaciones con el gobernador santiagueño, Gerardo Zamora, para sumar a sus dos senadores al interbloque Argentina Federal. Pero al rionegrino se le complicó al sufrir en vísperas del debate del Presupuesto la salida de los dos peronistas tucumanos, lo que lo dejaba en el mismo lugar de antes.

Como sea, el jueves pasado, pocas horas después de haberle dado una gran mano al gobierno con la aprobación del Presupuesto, Pichetto difundió un comunicado en el que anunciaba haberse adjudicado los dos senadores por la mayoría por el hecho de sumar la mayor cantidad de adhesiones a su propuesta. El se quedó con uno de los dos lugares para la mayoría y el otro fue para una senadora santiagueña que responde a Zamora, parte del acuerdo. No hubo protestas de Cambiemos, que prefiere cultivar una buena relación con aliados indispensables del Senado, pero sobre todo porque la doctrina a la que apeló Pichetto fue la que utilizó Cambiemos en 2015 para arrebatarle un lugar al kirchnerismo en el Consejo.

En efecto, cuando Mauricio Macri llevaba apenas dos semanas en el poder, Cambiemos le ganó la pulseada al FpV gracias a un acuerdo parlamentario que le permitió reunir alrededor de 110 legisladores para colocar al diputado del PRO Pablo Tonelli en el Consejo de la Magistratura. De esa manera, el oficialismo cubrió el lugar que había dejado vacante la diputada camporista Anabel Fernández Sagasti al asumir en el Senado. El nuevo oficialismo logró alzarse así con dos de los tres diputados correspondientes al órgano que selecciona y remueve jueces, al imponer el criterio de que en lugar de definir el tema a través de la cantidad de diputados de cada bloque se apelara al número de adhesiones reunidas. El FpV reunió solo 95 votos, por lo que quedó relegado en medio de una fuerte polémica.

Ahora la oposición usó esa misma estrategia para reunir más adhesiones que Cambiemos y quedarse con dos de los tres diputados.

Lo cierto es que hace más de una semana había trascendido la estrategia del kirchnerismo de ofrecerle al massismo repartirse los diputados para vencer al gobierno. Según pudo saberse, ante el tanteo el propio Sergio Massa pidió que le aportaran nombres, aclarando que el de Rodolfo Tailhade -actual consejero K- no era viable, y le propusieron a Eduardo “Wado” de Pedro, un hombre más cercano a Cristina pero que despierta menos resistencias. Y él podría poner a su jefa de bloque y madrina política, Graciela Camaño.

El conteo de las adhesiones se hace directamente por el número de integrantes de las bancadas, más allá que haya allí quienes no estén de acuerdo, como pasó en el bloque Justicialista, cuyo titular, el salteño Pablo Kosiner, rechazaba la movida. Pero se impuso allí el criterio de la mayoría y la adhesión fue firmada por su vice, Sergio Ziliotto, un hombre del gobernador pampeano Carlos Verna, en pie de guerra con el gobierno nacional.

Advertido por Monzó de lo que venía, el propio presidente Macri llamó a su amigo Juan Schiaretti para pedirle que sus cuatro diputados no se sumaran a la movida, pero el gobernador cordobés ya había sido convencido por Massa y se le había garantizado que su vicegobernador en uso de licencia, Martín Llaryora, sería el suplente de Graciela Camaño, a quien se le vence el mandato el año próximo.

Cambiemos -que jugaba su suerte a que el massismo no se arriesgara a quedar expuesto con un acuerdo con los K en un tema tan sensible como es el manejo judicial- debió resignarse ante su propia medicina. De 9 miembros que esperaba tener en el Consejo, quedó reducido a 7 sobre 13. Esto es, tiene mayoría, podrá elegir al presidente, pero deberá consensuar para conseguir los votos para remover o designar jueces o fiscales. Y también aquí volverá a depender de Pichetto.

Pero más allá de lo sucedido en el Consejo de la Magistratura, el hecho en sí es lo que impacta al gobierno, que no vio venir esta movida de la oposición. ¿Y si este es el preludio de una inesperada unión que tampoco esté vislumbrando para el próximo año?

Desde el massismo lo descartan, argumentando en defensa de su actitud que el kirchnerismo hubiera tenido de todos modos un lugar en el Consejo de la Magistratura, y con su acuerdo ellos se quedaron con el otro y no el gobierno, al que impidieron contar con “más poder para influir sobre los jueces”. Y esa estrategia les permite a su vez poder interactuar allí en sintonía con su socio Miguel Pichetto, que estará ahora en el Consejo.

Como hemos dicho, dio su anuencia también el cordobés Juan Schiaretti, desentonando el cuarto integrante de la foto del “Peronismo Alternativo”, Juan Manuel Urtubey, que quiso desmarcarse de sus socios -en particular de Massa- para mantener su distancia del kirchnerismo.

Fue en la misma semana que se conoció, a través de allegados de Emilio Monzó, que si bien concluirá su mandato como diputado y seguirá al frente de la Cámara baja, si lo reeligen, dejará Cambiemos el 10 de diciembre de 2019. No se siente contenido y claramente percibe que prefieren prescindir de sus servicios, por lo que ya ha hecho el duelo y volverá al llano. Tal vez de ningún modo podría haber evitado lo que sucedió esta semana, pero está claro que la oposición ya percibe esa merma en el poder y disposición de Monzó.

Cuesta entender la postura de un gobierno cuyos más importantes -y probablemente únicos- éxitos fueron alcanzados a través de la negociación política, de la que se resiste a depender. Resulta suicida en ese contexto prescindir de personajes claves para el caso de que Macri sea reelecto, pues tendrá que seguir lidiando con un Congreso en minoría.