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Miércoles 16 de enero de 2019
ENTREVISTAS
“La Ley Justina fue de las más importantes de los últimos tiempos”
El autor de la nueva norma sobre donación de órganos, el senador Juan Carlos Marino, celebra que a pocos meses de su sanción “felizmente cambió todo” y ya se han elevado las cifras de intervenciones en pacientes.
23 de noviembre de 2018
El 22 de noviembre de 2017, el corazón de Justina Lo Cane dejó de latir mientras esperaba un trasplante. Pese al dolor de su familia, un año después de su partida, el pedido que la niña de 12 años hizo a sus padres se transformó en una realidad: con la nueva ley de donación de órganos, más vidas de pacientes se salvaron.

Desde que la nueva norma entró en vigencia, en agosto pasado, las cifras sobre intervenciones aumentaron el doble a las registradas en períodos anteriores. “Desde la sanción cambió todo, felizmente”, celebra el senador Juan Carlos Marino (UCR) en diálogo con Parlamentario, además de asegurar que “la Ley Justina fue de las más importantes de los últimos tiempos”.

El autor del proyecto, que trabajó en la propuesta junto a los padres de Justina -a quienes conoció por un amigo en común-, destaca no solamente que los números de donaciones se multiplicaron, sino también el cambio de postura que los argentinos han manifestado respecto a este tema.



-¿Cómo surgió el proyecto de la “Ley Justina”?

-Esta iniciativa nació del dolor más profundo como lo es perder una hija, lo que les pasó a Ezequiel y Paola, y aunque no termina ahí ese dolor, porque es algo que seguramente lo llevarán toda su vida; eso no les prohibió seguir adelante y trabajar solidariamente en ayudar a los demás. En definitiva, cumpliendo el legado que les había dejado Justina, que poco tiempo antes de morir agarró de la mano a su padre, yo creo que ya previendo el desenlace, y le dijo ‘hagan por los demás lo que no se está haciendo por mí, traten de ayudar a todos’.

Nosotros nos reunimos por un amigo en común y dijimos qué podemos hacer. Y bueno, lo primero que había que hacer era cambiar la ley y en eso nos pusimos a trabajar. Presentamos el proyecto, se aprobó por unanimidad, y creo que es la ley de las más importante de los últimos tiempos. Pero más allá de todo eso también es lo que la sociedad esperaba, una ley diferente.

-¿Cuáles fueron los objetivos principales de la iniciativa?

-Con esta ley pretendíamos tres cosas: la primera y fundamental que haya más cantidad de donantes; la segunda, la capacitación para los profesionales que intervienen en la donación; y tercero, tratar de abstraer a la familia de tomar la decisión más difícil de su vida que es la de autorizar la donación de un ser querido cuando muere. Porque en la ley anterior, si bien todos podíamos ser donantes presuntos, la última palabra la tenía la familia. Por más que yo pudiera ser donante, la familia podía decir lo contrario. Creo que en esa situación la familia no está en el mejor momento emocional como para tomar una decisión.

-¿Hubo resistencias en cuanto al punto de que toda persona mayor de 18 años es donante?

-Sí, los detractores de la “Ley Justina” uno de los argumentos que usaban era decir que esto era obligatorio. Esto no es obligatorio, porque además yo soy un demócrata y no hubiera permitido una imposición. La ley indica que hay que abrir un registro para aquellas personas que entiendan que no hay que donar sus órganos y hay que respetarlos. Esto es una cosa muy diferente a la que pasa en Uruguay, donde si no sos donante, no podés ser receptor. En Argentina fue un pedido especial que hice yo que aquella persona que entienda que no tiene que donar sus órganos, igualmente tiene que ser recepcionista de donación, porque en esto está en juego la vida más allá de lo que piense uno. Ese fue un paso no menor.

-¿Qué cambios se registraron desde su sanción en julio pasado?

Yo creo que desde la sanción de la ley cambió todo, felizmente. En el año 2017 se hicieron 1.112 trasplantes en Argentina, en lo que va de este año -se reglamentó en agosto- van 1.438 trasplantes y en eso no se han contado octubre, noviembre y diciembre. Octubre fue un mes atípico, se llegaron a 88 donaciones cuando habitualmente los meses anteriores eran 35, 40, 45. O sea, estamos en el doble. Había un 40 por ciento en 2017 de argentinos que estaban en contra de la donación de órganos, hoy eso bajó al 16 por ciento. Creo que cambió el paradigma en lo que tiene que ver con donación de órganos en Argentina.

Se cumple un año de la muerte de Justina y seguramente habrá una mezcla de sensaciones, de tristeza por la muerte y de alegría por lo que hemos logrado. Y seguramente Justina debe estar celebrando de que sus papás entendieron el mensaje y que algunos colaboramos para que su último deseo se haya cumplido.

-¿La ley requerirá futuras modificaciones?

-No, no es necesario. Una ley que tiene unanimidad en ambas cámaras es poco habitual y rescató lo que dijo la diputada (Graciela) Camaño cuando se trató en Diputados. En un momento de su alocución, ella me mira a mí y me dice ‘senador Marino usted ha hecho la ley perfecta, esto no hace falta sacarle ni ponerle nada’. Lo que dijo la diputada no es que yo sea un ser extraordinario y súper inteligente, es un trabajo de un equipo. Tengo un equipo que realmente me enorgullece, creo que ellos han logrado que esta ley no necesite modificaciones.