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Miércoles 20 de marzo de 2019
OPINIÓN
La fórmula de movilidad jubilatoria
Por Juan Carlos Tomasetti. Demografía y matemática actuarial en la previsión social.
11 de diciembre de 2018
Permítanme repasar comentarios de años anteriores, que siguen teniendo reflexiones de actualidad, sobre la seguridad social. Es una materia del derecho social, sus sujetos, son la mujer, el hombre, la familia, perolas exactas matemáticas, siempre son herramientas, de ayuda para resolver muchos de sus problemas.

Una vez más, ratificamos la afirmación, respecto de la insuficiencia de las actuales fuentes de recursos corrientes para atender razonablemente los principios de universalidad, integralidad e inmediatez como así también cumplir con un preciso régimen de movilidad automática de haberes. Respetando razonablemente el concepto sustitutivo de los haberes jubilatorios, respecto de los salarios.

Por ello nos parece fundamental recordar el texto del artículo 14 bis de la Constitución Nacional y recordar las reiteradas sentencias de la C.S.J. sobre la materia.

El número de nuevos cotizantes y el de nuevos beneficiarios, son parámetros de significativa importancia para el financiamiento del actualmente sistema, pero también y sin excepción, ese dato es básico para todo el universo de múltiples, regímenes nacionales especiales, de regímenes provinciales, de profesionales etc. que coexisten en nuestro país.

La casi totalidad de ellos sin sustentos actuariales y demográficos que garanticen su factibilidad y sostenimiento en el largo plazo.- La tasa de fecundidad y los balances migratorios netos, constituyen un factor de crecimiento de nuestra población, su distribución por edad, los niveles de empleo registrado y otras razones, hacen a la fuente de nuevos cotizantes, y de acuerdo a su actividad (regímenes diferenciales) función o especialidad, de su profesión o de su empleador, definen la incorporación a uno u otro de los múltiples regímenes indicados.

La esperanza de vida de la mujer y del hombre, es una característica demográfica definitoria de las erogaciones por prestaciones de todo régimen de jubilaciones. Cuanto más elevada es la esperanza de vida, mayores serán las erogaciones relacionadas con las prestaciones abonadas, ya que el régimen tendrá que pagar prestaciones durante un mayor periodo de tiempo.

Todos esos valores deberían proyectarse por periodos no menores a 20 años, a partir del conocimiento de la distribución actual de la población según su sexo ,edad, actividad, pasividad y otras cualidades demográficas.- Ello indicara la cantidad anual de los que irán cumpliendo las edades requeridas para las prestaciones, con atención de los parámetros de mortalidad, invalidez, etc. y de la cantidad de la población que cada año estará en edad de trabajar y de integrar la masa de aportantes, en nuestro caso a distribuirse entre todos los regímenes vigentes según le corresponda o un nuevo sistema integral de conducción autónoma y con autarquía financiera.

Esas variables y la proyección de sus valores, siempre con las consideraciones respecto del marco legal vigente, constituyen un factor determinante en el financiamiento de los regímenes de jubilaciones, existentes.

Pero todo lo anterior no puede estar desvinculado de una proyección de variables económicas, como la población económicamente activa, la tasa de actividad por edad y sexo, los índices de desempleo, los índices de niveles de salarios, especialmente de los indicadores del mercado de trabajo y lamentablemente la ya histórica inflación.

La participación de la mujer en el mercado de trabajo es un factor que no debe omitirse para analizar las proyecciones de las tasas de actividad de las mujeres, así como las proyecciones de la evolución de las brechas entre las tasas de actividad de hombres y mujeres. No deben omitirse de considerar los incrementos en la productividad del factor trabajo lo cual producirá aumentos de los niveles reales de los salarios y sus efectos positivos en el financiamiento.

Por último una consideración del pensamiento de actuarios y de estudiosos de la demografía mundial, respecto del mercado laboral futuro, ellos sostienen que el mismo, será muy distinto al de las décadas pasadas, especialmente en la cualidad sustitutiva de mano de obra en el uso de la evolución científica en los procesos productivos y el envejecimiento de la pirámide poblacional.

En comentarios anteriores también expusimos la problemática de la movilidad automática de los haberes jubilatorios, como un ingreso diferido y correlativo con el salario presente, para igual oficio categoría o función del trabajador y que no tiene en la actualidad una solución integral y justa, tal como se dio en alguna época pasada y hoy nuevamente deteriorado por los efectos de la inflación y el uso de “fórmulas” que no contemplan integralmente la pérdida de valor real de los haberes jubilatorios.

Entendemos todas las energías utilizadas para la discusión sobre el funcionamiento del “termómetro pero nada o muy poco decimos o hacemos para contener la infección de sus órganos”. Expusimos sobre la eliminación de la autonomía en la conducción del sistema nacional, y de su autarquía financiera y del uso de sus fondos.

Primero, la improvisada y equivocada privatización y después una “estatización”, que hace que el PEN dispone de los fondos, y no hay participación directa de los beneficiarios en la conducción y administración del sistema.

*Exdocente Seguridad Social (post grado) Universidad Nacional de Córdoba