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Miércoles 16 de enero de 2019
OPINIÓN
La grieta, un espejismo lucrativo
Por Máximo Luppino. El autor desarrolla como los “laboratorios políticos” ya trabajan en las elecciones 2019, alimentando “la grieta” para ganar el favor del sufragante.
12 de diciembre de 2018
Los tiempos electorales se aproximan velozmente, forzando a los dirigentes a tomar posturas más definidas. Es en este hemisferio de pragmáticas conveniencias donde “la grieta” es alimentada como un lucrativo negocio electoral, como posible gran herramienta de triunfo para los sufragios generales del 2019.

Los laboratorios políticos ya trabajan horas extras, los “conquistadores del voto” ensayan sus mejores inventivas para ganar el favor del sufragante. En este contexto se alimenta la grieta, “votar lo menos malo”, elegir equilibrio económico y paz social ¿Quiénes pueden brindarnos más seguridad contra el creciente delito?

Los encuestadores nos hablan de una fracción cautiva por el macrismo, otra porción de la torta electoral sigue fiel a Cristina y un posible tercio que mira con atención hacia dónde orientará su voluntad en el oscuro cuarto.

Mauricio, la expresidente y el peronismo no K (aún sin candidato definido) son las fuerzas en pugna. Hasta la fecha, el Peronismo Federal posee a Sergio Masa como el posible candidato fuerte y el que ya posee una estructura nacional funcionando. No obstante ¿los argentinos desearán escapar del péndulo oscilante de votar por broncas, para poder elegir con mayor libertad intelectual?

Claro que todas las opciones están fundamentadas en preferencias populares que jamás debemos cuestionar. Criticamos posibles “malas intenciones” dirigenciales, jamás la fe de los sufragantes en el marco incuestionable de sus sanas predilecciones.

Con nuestras imágenes mentales “creamos” situaciones maravillosas de progresos soberanos que, en virtud de la capacidad de concebir, propia de los seres humanos se concretan. En otras ocasiones gestamos un inmenso lúgubre pantano en el centro de una verde llanura de magníficas oportunidades de progreso. Entre el pesimismo y el optimismo moldeamos domésticas realidades del depósito universal de infinitas oportunidades que nos regala la vida.

La grieta es un espejismo que se diluye conforme nos alejamos de la Capital Federal y de algunos centros urbanos de un Buenos Aires muy politizado. Marchando hacia el interior la solidaridad humana y la fraternidad argentina son una realidad palpable en cada casa y en todos los pueblos rurales. En el interior profundo, el semejante es a quien siempre debemos brindarle una gauchada. Esto que afirmamos está basado en propias experiencias constantes y concretas.

Hoy más que nunca el escenario electoral es incierto. El hecho de que ya provincias mostraron su voluntad cierta de desdoblar las elecciones también marca un hecho demasiado relevante a la hora de contar los votos.

Si el peronismo aumenta su división (inteligentemente estimulada por las fuerzas amarillas) las chances de Cambiemos se potencian en forma tajante. Cabe destacar que existe un “grito contenido” en un gran número de ciudadanos que nos dan incertidumbre sobre para dónde conducirán sus preferencias. Los estragos económicos del gobierno nacional son el peor enemigo electoral de Mauricio Macri.

La moneda está en el aire y lo estará por un largo tiempo aún en cuanto a qué preferirá mayoritariamente elegir nuestra población. Jamás percibimos tantas dudas en tantos conciudadanos. Sobre todo cuando existe un periodismo que en gran número parece ser hijo de la política y de sus intereses, así la información no siempre es la más exacta deseable.

Un manto de paz debemos buscar pensando en el día después y en las consecuencias de nuestras acciones. Así, en profunda introspección, alejada de los fanatismos, seguro elegiremos lo mejor para el bienestar de nuestro pueblo.