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Jueves 17 de octubre de 2019
INFORMES
Del aborto a los cuadernos, el G20 exitoso y el dólar volando
2018 bien podría ser definido como “el año que vivimos en peligro”. Un repaso de lo que sucedió a lo largo del mismo en este anuario.
31 de diciembre de 2018
ENERO

Podría decirse que el año arrancó en realidad el 28 de diciembre, fecha señalada por muchos economistas como bisagra para el plan económico por cuanto ese día se anunciaron correcciones a las metas de inflación, en el marco de una conferencia de prensa de la que tomaron parte el jefe de Gabinete, Marcos Peña; los ministros de Hacienda y de Finanzas, Nicolás Dujovne y Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, que ya no volvió a recuperarse de ese duro golpe. Las consecuencias de esas medidas se vivieron a lo largo de un año caótico en materia económica.

El pesimismo llegó temprano. Un relevamiento de D’Alesio IROL/Berensztein arrojaba datos inquietantes para el gobierno: por primera vez desde julio de 2016, cuando esa consultora arrancó midiendo el humor social, la percepción sobre el futuro económico daba negativa. La crisis desatada por la reforma previsional había impactado fuertemente en la imagen del gobierno, con lo que propios y extraños concluían que “la primavera post electoral” se había evaporado rápidamente.

El ministro Guillermo Dietrich anunciaba aumentos de las tarifas de transportes, aunque el efecto era amortiguado por la presentación de la Red SUBE, un sistema de descuentos destinado a beneficiar a los que viajen más.

Malas noticias para los Moyano: tras un informe de la UIF, la Procelac denunciaba en el fuero penal económico a Hugo y Pablo Moyano, el gremio Camioneros y empresas y grupos económicos vinculados al presidente de Independiente. El líder camionero respondió anunciando una movilización para el 22 de febrero.

El Papa Francisco visitaba Sudamérica eludiendo a la Argentina, gobierno al que al sobrevolar nuestro territorio envió un telegrama protocolar... en inglés.

Mientras tanto, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quedaba en el ojo del huracán al estallar un escándalo por una empleada que tenía en negro, a la que maltrató por teléfono y a la que había hecho emplear por el SOMU, gremio intervenido por la cartera dirigida por Triaca.

El gobierno anunciaba la decisión de eliminar a los familiares de funcionarios de alto rango en la administración pública nacional.

Marcos Peña confirmaba que el gobierno prescindiría de las extraordinarias de febrero, habida cuenta del rechazo de Pichetto y compañía a aprobar la reforma laboral. Aprovechando que el Congreso estaba cerrado, el Presidente suscribía un mega DNU que buscaba reducir la burocracia estatal.

FEBRERO

El presidente Mauricio Macri salía a bancar fuertemente al policía Luis Chocobar, procesado y embargado por haber matado a uno de los delincuentes que acuchillaron a un turista norteamericano en el barrio de La Boca.

El peronismo comenzaba a dar algunos pasos camino a la unidad. Un evento realizado en la sede de la UMET era encabezado por los dirigentes Víctor Santa María, Agustín Rossi y Daniel Filmus, los hasta entonces massistas Daniel Arroyo y Felipe Solá, además de Alberto Fernández y Fernando “Chino” Navarro.

Consternación por la insólita muerte de la periodista y legisladora porteña Débora Pérez Volpin, fallecida mientras le practicaban una endoscopia.

Jaqueado por una información publicada en el exterior, según la cual no había declarado ser parte de una sociedad radicada en el Reino Unido, con una cuenta de 1,2 millones de dólares en la banca de Andorra, renunciaba el subsecretario general de la Presidencia Valentín Díaz Gilligan.

El camionero Hugo Moyano realizaba una gigantesca marcha con tono muy duro para con el gobierno.

El Presidente sorprendía al anunciar la decisión de habilitar en el Congreso de la Nación el debate del aborto seguro, social y gratuito.

MARZO

“Lo peor ya pasó y ahora vienen los años en los que vamos a crecer”, señalaba el presidente Mauricio Macri al inaugurar las sesiones ordinarias del Congreso, en las que habló del “crecimiento invisible” y anunció una agenda de género.

El dólar comenzaba a moverse hacia arriba y el Banco Central se veía obligado a destinar reservas para contenerlo. El cuadro negativo para la economía se completaba con las malas noticias que venían del campo, donde se confirmaba la peor sequía en 50 años.

Con una inflación del 2,4% en febrero, menor a la que se temía, las negociaciones paritarias avanzaban con una serie de gremios con los que arreglaban en el orden del 15%, más cláusula de revisión, que venía a reemplazar al “gatillo”, que el gobierno ya no quería utilizar.

En un fallo polémico, la justicia autorizaba la liberación de Cristóbal López y Fabián De Souza. La reacción de la Corte fue un pedido de investigar a los jueces que adoptaron semejante decisión. Pero también la justicia decidía liberar a Carlos Zannini y Luis D’Elía, presos en la causa por el atentado a la AMIA.

Siguiendo en el ámbito judicial, el Presidente anunciaba que la reemplazante de Alejandra Gils Carbó sería Inés Weinberg de Roca. Su pliego no sería nunca tratado en el recinto del Senado.

La Cámara Contencioso Administrativo Federal decidía la “invalidez constitucional” del DNU que había endurecido los controles migratorios y agilizaba las deportaciones en casos de delitos.

En el Congreso, Diputados aprobaba los tres proyectos que venían a reemplazar al mega DNU que tanta polémica había despertado.

ABRIL

El INDEC anunciaba que 2,7 millones de personas habían dejado de ser pobres en la Argentina durante el segundo trimestre de 2016 y el segundo semestre de 2017. El organismo oficial establecía que la pobreza había bajado del 28,6 al 25,7% en el primer y el segundo semestre de 2017, lo que abarcaba un universo aproximado de 1.210.000 personas.

Un informe consignando los nombres de los legisladores que más pasajes habían cambiado por dinero generó una polémica que concluiría con una modificación del esquema vigente.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, finalmente se presentaba ante la Comisión Bicameral de Control de la Deuda Externa. El gobierno y la oposición más dura llegaban obsesionados por una presentación en la que el primero tenía mucho que perder si Luis Caputo trastabillaba; y el segundo apostaba un pleno a demoler a un técnico sin experiencia política, con la estrategia de no darle tregua en el marco de una reunión que pretendían tornar extenuante. El final fue escandaloso, cuando la diputada kirchnerista Gabriela Cerruti leyó un mensaje que le había mandado el ministro, y la sesión se cayó.

La jueza María Servini de Cubría resolvía intervenir sorpresivamente el Partido Justicialista y poner al frente al sindicalista Luis Barrionuevo.

Gobierno y oposición se trenzaban en un fuerte contrapunto por el tema tarifas. Pero en ese contexto estallaba la corrida bancaria que se extendería hasta octubre. El motivo: el alza de las tasas en Estados Unidos, que pasaron la línea del 3%, lo cual provocó que muchos capitales acudieran hacia Estados Unidos, causando un tembladeral en los mercados mundiales. El Banco Central vendió el récord de 15.000 millones de dólares en un solo día.

MAYO

En plena crisis cambiaria, el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, hacía trascender su deseo de no continuar en ese cargo en el caso de seguir Cambiemos en el poder en 2019. Todo un contratiempo que semejante decisión de una pieza clave en la negociación de las leyes se conociera de manera tan anticipada; el jefe de Gabinete, Marcos Peña, lo dio por confirmado de inmediato.

La corrida cambiaria no cesaba, todo lo contrario. Las malas noticias fueron llegando de a una: la agencia Fitch Ratings, bajó de positivo a estable el panorama de la deuda; Moody’s advirtió sobre una “mayor percepción de riesgo” para los activos argentinos, y la revista Forbes fue más lejos al señalar que “es hora de salir de Argentina”. Sonaba fuerte la versión de la salida de Nicolás Dujovne, cascoteado entre otras cosas desde que trascendiera que había blanqueado 20 millones de pesos.

La tasa de interés se elevaba a la friolera de 40%. Iría por más. El ministro Dujovne anunciaba un ajuste del gasto público como señal para el mercado. “Nos duele tocar el presupuesto de la obra pública, pero entendemos en este contexto que necesitamos acelerar el camino hacia la convergencia fiscal”, señalaba el titular de Hacienda. El gradualismo era archivado.

Cada semana negra era seguida por una aun peor. Así fue que el presidente Mauricio Macri comunicó la decisión de pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional. El anuncio desairó a los socios de Cambiemos, que se enteraron por TV de la decisión. Igual salieron a “bancar” la parada; sobre todo Elisa Carrió, que ya se había mostrado muy activa y solidaria acudiendo a la Casa Rosada y a Olivos en los momentos más críticos.

La oposición unida derrotaba a Cambiemos en la Cámara baja, logrando aprobar por 133 votos a favor, 94 en contra y 3 abstenciones un proyecto para que las tarifas no subieran más que los salarios. A fin de mes, el proyecto se transformó en ley en el Senado, donde perdido por perdido el gobierno se conformó por mostrar al peronismo unido en su conjunto, en un escenario que mostró a Cristina y Menem integrados. En su discurso, al final de la sesión, Miguel Pichetto llamó al gobierno a reflexionar sobre la relación que fuera a tener con lo que definió como “la oposición política democrática”, recordándole que “tienen desafíos muy importantes de cara al presupuesto nacional”. La ley fue vetada, tal cual había anticipado el gobierno.

El dólar seguía acumulando récords, cotizando por encima de los 23 pesos. Las autoridades económicas seguían anunciando medidas para reducir el déficit de las cuentas públicas del 3,2 al 2,7% y una baja de 30 mil millones de pesos en el presupuesto de obras públicas.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, mostraba su muñeca al lograr sortear airosamente el temido martes en el que vencían 673 millones de pesos en Lebac. El gobierno adoptaba otras medidas tratando de dar señales: volvía a sentar a Emilio Monzó en una de las mesas chicas, junto a Rogelio Frigerio y otros socios de Cambiemos. También se hablaba de convocar a la oposición a un gran acuerdo.

El Presidente ratificaba a Federico Sturzenegger al frente del Banco Central, pero el funcionario ya estaba muy magullado. El jefe de Gabinete y sus vices, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, también estaban muy afectados por la onda expansiva de la crisis. Resultaba impensable que Marcos Peña fuera a resignar poder, pero estaba en tela de juicio su manejo omnipresente de todas las áreas del gobierno.

JUNIO

El mes arrancó con una multitudinaria Marcha Federal confluyendo en la remozada Plaza de Mayo, liderada por sectores muy hostiles al gobierno, con preeminencia de los movimientos sociales. También con los gremios más opositores.

Tras una jornada marcada por un cambio en la tendencia minuto a minuto, la Cámara de Diputados avaló por 129 votos a favor y 125 en contra el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. Ahora la decisión final pasaba al Senado.

Federico Sturzenegger finalmente renunciaba y su lugar era ocupado por Luis “Toto” Caputo, cuyo ministerio volvió a fusionarse con Hacienda.

El Día de la Bandera se festejó fuerte en un gobierno ávido de buenas noticias, pues pasado el mediodía el directorio ejecutivo del FMI aprobó el acuerdo a favor de la Argentina por 50 mil millones de dólares. Y cuatro horas después, se conoció la decisión de Morgan Stanley Capital International de poner a la Argentina en la categoría de “mercado emergente” que habíamos perdido en 2009. La calma de los mercados igual era efímera y se daba con tasas al 47%. El dólar ya perforaba la barrera de los $28.

El efecto de las buenas noticias duró poco. La buena estrella del “Messi de las finanzas” no duró mucho. La medida implementada por Luis Caputo en el BCRA de subastar cien millones de dólares al cierre de cada jornada en los mercados terminó siendo fuertemente cuestionada. Solamente contando junio, la caída del peso fue de 15,9%.

El gobierno de Macri sufrió su tercer paro general, que aceptó como una válvula de escape concedida a una central sindical con la que no se llevó mal y que estaba muy presionada para que decidiera ir a la huelga. Con todo, eran elementos que influían en el contexto general. El Presidente optaba nuevamente por el gradualismo, daba por cerrada la etapa de cambios y el dólar seguía escalando, acariciando ya los $30.

En el inicio del debate del aborto en el Senado, la vicepresidenta Gabriela Michetti abría una polémica girando el proyecto a cuatro comisiones, lo que llevaba a la oposición a hablar de maniobra dilatoria. Al final acordaron que fueran tres comisiones y que el debate en el recinto fuera el 8 de agosto.

JULIO

De cara a la preparación del Presupuesto 2019, Nicolás Dujovne elevaba el número del ajuste por venir a 300 mil millones de pesos, correspondiendo la mitad a las provincias, que finalmente reducirían esa cifra. Esas provincias no querían correr con el grueso del ajuste, que preferían cargarle a la provincia de Buenos Aires y CABA. De ahí la condición innegociable que le proponían al gobierno de traspasar los servicios de agua, luz y transporte a Rodríguez Larreta y Vidal. El gobierno accedía, menos con el agua.

El Presidente faltaba al Tedeum del 9 de Julio en Tucumán, aunque el gobierno estuvo representado por la vicepresidenta Michetti. Sí estuvo Macri en los actos posteriores, mas no en la catedral, en un momento de tirantez con la Iglesia por el aborto. En su discurso, Macri hizo una convocatoria “a todos, en especial a los dirigentes de este país, a que hagan sus aportes desde la sensatez, la racionalidad y el profesionalismo”.

En conferencia de prensa en Olivos, el Presidente evitaba pronunciar la palabra “crisis”, hablando en cambio de “tormenta”.

La titular del Fondo Monetario, Christine Lagarde, visitaba la Argentina y cenaba en Olivos con el presidente Mauricio Macri.

Estallaba un escándalo al descubrirse aportantes truchos a la campaña de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. Como tantas otras veces el gobierno minimizó inicialmente el problema y reaccionó recién cuando la cuestión adquirió una dimensión preocupante. La gobernadora Vidal tomó medidas drásticas al echar a la titular de la Contaduría General de la provincia, Fernanda Inza, a la que había designado una semana antes, pero que había sido la responsable de los fondos de la campaña de Cambiemos.

El gobierno modificó por decreto la reglamentación de la Ley de Defensa, en días en los que el dirigente K Luis D’Elía sugería nada menos que “fusilar a Macri en Plaza de Mayo”. La medida que modificaba el rol de las Fuerzas Armadas generó previsibles reacciones en la oposición, que imaginaba la presencia de los militares en las calles haciendo seguridad interna. Hubo marchas de repudio y sesiones en el Congreso para protestar contra el decreto.

La economía ya daba señales de caer a pique, con datos de mayo que hablaban de una caída del 5,8%, la mayor en 9 años. En dos meses se había perdido todo el crecimiento económico de los anteriores quince.

AGOSTO

Las notas tomadas por un chofer obsesivo llamado Oscar Centeno revelaban una trama de corrupción capaz de dar un vuelco en la investigación del pasado reciente y la vidriosa relación entre empresarios y los gobiernos de turno. El juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli se hicieron cargo de una investigación iniciada por un equipo periodístico encabezado por Diego Cabot para el diario La Nación, que mantuvo en secreto la pesquisa hasta que la justicia estuvo en condiciones de avanzar sobre los sospechosos. Las detenciones esta vez no se circunscribieron a políticos, sino que alcanzaron a los empresarios, y la Ley del Arrepentido comenzó a funcionar con singular efectividad.

La causa obviamente ubicaba en el punto más alto de la pirámide a Cristina Fernández de Kirchner, cuando ya no a su fallecido esposo. Y en ese marco el juez pidió al Senado autorizar el allanamiento de propiedades de la exmandataria, habida cuenta de la existencia de “una organización delictiva integrada por funcionarios públicos y comandada por Cristina Elisabet Fernández, cuyo objeto era percibir sumas de dinero ilegítimas, por parte de particulares, con la finalidad de acrecentar sus respectivos patrimonios”.

Esas noticias llegaban cuando la administración macrista comenzaba a transitar la etapa en que las peores previsiones se traducían en cifras alarmantes. La industria mostraba un derrumbe del 8,1%, la peor marca desde 2002. La construcción, motor del tardío despegue de la economía de Cambiemos, encontraba su límite, después de 14 meses de crecimiento sostenido.

El exvicepresidente de la Nación Amado Boudou resultaba condenado a 5 años y 10 meses de prisión por el caso Ciccone y volvía a quedar preso.

El histórico debate sobre el aborto concluía en el Senado con el rechazo del proyecto por 38 votos en contra y 31 a favor. A la sesión final se llegó con el resultado definido, pues así lo habían preanunciado los propios senadores que fueron adelantando sus votos.

La Cámara Nacional Electoral rechazaba la intervención de Luis Barrionuevo como titular del Consejo Nacional Justicialista y José Luis Gioja era restituido en el cargo.

La convicción de que los vaivenes económicos iban a continuar y la necesidad imperiosa de reducir el déficit convencían al Presidente de firmar los decretos que reducían los reintegros a la exportación, suspendían la baja de retenciones establecida para aceites y harinas, y eliminaban el Fondo Federal Solidario. Esa última medida puso en pie de guerra a la oposición en general y a los gobernadores en particular, que terminarían aceptando, a cambio de compensacones.

A la espiral de arrepentidos se sumaba el convicto José López, poniendo en vilo a buena parte de la clase política. Esa vorágine activaba leyes como la de extinción de dominio, desempolvada en el Senado a punto de perder estado parlamentario, aunque modificada de tal manera que luego Diputados ya no volvió a tratarla... y perdió estado parlamentario nomás.

El juzgado de Bonadio daba a conocer un informe que ponía a CFK junto a su difunto esposo y al detenido Julio De Vido al frente de una “asociación ilícita”.

El jueves 30 de agosto tal vez sea recordado como el peor día de Mauricio Macri en el poder. Al cabo de una semana muy adversa para Cambiemos, cierta militancia K convocaba ese jueves negro a cacerolear a las 20, mientas otros reproducían mensajes incendiarios tratando de alentar una fuga de divisas. Estaba claro el intento de convertir 2018 en 2001, para lo cual se necesitaba que la corrida cambiaria se transformara en bancaria.

El pico del desmanejo comunicacional del gobierno se dio el miércoles 29, cuando en medio de sucesivas devaluaciones Mauricio Macri dio un mensaje de 1 minuto 42 segundos en el que anunció un acuerdo con el FMI para contar con los fondos necesarios para garantizar el cumplimento financiero del año venidero. Lo cierto es que ese acuerdo no había sido alcanzado y enojó a los propios funcionarios del Fondo. Luego de ser expuesto de manera dramática, el Presidente debió vérselas esa tarde con Christine Lagarde, con la que tuvo una discusión muy ríspida en la que la francesa le reprochó haber anunciado algo no acordado.

Peor fue al día siguiente, cuando Marcos Peña salió a hablar antes de la apertura de los mercados para asegurar que no había un “fracaso económico” y que “salimos fortalecidos de esta crisis”. Y ahí el mercado se llevó puesto a Cambiemos.

Tras el discurso presidencial, la CGT anunció un nuevo paro nacional de 24 horas y la CTA uno de 36.

SEPTIEMBRE

El primer fin de semana del mes fue de intensas reuniones en Olivos, con ofertas de cargos para numerosas figuras y finalmente la decisión de reducir la cantidad de ministerios, pasando a varias carteras a la condición de secretarías. Mario Quintana, uno de los vicejefes de Gabinete, se fue del gobierno. Al cabo de la primera semana de septiembre el dólar se había estacionado en un supuesto techo de $40.

El gobierno recibía como una buena noticia la caída de Ricardo Lorenzetti, reemplazado al frente de la Corte Suprema por Carlos Rosenkrantz, el presidente que quería Macri.

En un accidente automovilístico fallecía el sábado 15 el exgobernador cordobés José Manuel de la Sota.

Las negociaciones por el Presupuesto 2019 avanzaban con la oposición y fundamentalmente con los gobernadores, y en ese marco el portavoz del FMI, Gerry Rice, respaldaba en conferencia de prensa el proyecto presentado por el gobierno argentino, señalando que el mismo era “una parte fundamental del plan de las autoridades para fortalecer la política económica y promover la confianza”.

Mauricio Macri viajaba a Nueva York a poner la cara y aventar fantasmas en el exterior. Allí confirmó su excelente relación con Christine Lagarde, quien dos días después visitó el consulado argentino en Nueva York para anunciar junto a Nicolás Dujovne el “final feliz” del nuevo acuerdo alcanzado por la Argentina con ese organismo.

Paralelamente Luis Caputo renunciaba sorpresivamente y desde Buenos Aires a la presidencia del Banco Central, el mismo día de un paro nacional en la Argentina. Las autoridades económicas anunciaban como parte de los acuerdos con el FMI una banda de flotación para el dólar cuyo techo sería los $44 que enseguida tocó.

El peronismo “racional” anunciaba la creación de una rama para competir en 2019. En un principio se llamaría Alternativa Federal y sus figuras fundadoras fueron los gobernadores Juan Schiaretti y José Manuel Urtubey, Sergio Massa y Miguel Pichetto.

OCTUBRE

La diputada Elisa Carrió embestía duramente contra el ministro Germán Garavano por dichos del titular de Justicia sobre la libertad de expresidentes. El Presidente respaldó personalmente a su ministro y habló también con Lilita, mas sin resultados positivos.

El fiscal Sebastián Scalera pedía la detención de Pablo Moyano, activando los mecanismos de protección dentro del sindicalismo y el peroniosmo en su conjunto. El juez Luis Carzoglio terminaría soslayando ese pedido con argumentos y expresiones que sonaron como música para los oídos de los Moyano en particular, pero también los kirchneristas en general, deseosos de encontrar voces que dejaran entrever la mano del macrismo detrás de cada accionar judicial.

A su vez, el moyanismo -totalmente en pie de guerra con el gobierno nacional y muy cercano ahora al kirchnerismo- realizaba una peregrinación a la Basílica de Luján al cabo de una semana de contactos eclesiásticos de alto nivel.

El 17 de octubre se anunciaba la inflación de septiembre, la más alta del año: 6,5%

Con el dólar estacionado dentro de la banda de flotación elaborada por el Banco Central, ya no en el extremo de los 44, sino más bien promediando los $37, el oficialismo conseguía la aprobación del Presupuesto 2019 en tiempo y forma en la Cámara baja, a pesar de que esa sesión se había iniciado con incidentes fuera del Congreso y pedidos de suspensión de la sesión.

NOVIEMBRE

La Copa Libertadores ofrecía una final inédita entre equipos argentinos y nada menos que Boca y River. El presidente Mauricio Macri había adelantado su deseo de que eso no sucediera, pues no podría “dormir por tres semanas” si eso se daba, y cuando la final se confirmó, sugirió que se jugara con visitantes. Al cabo, los dirigentes no le hicieron caso.

La inflación de octubre ascendía al 5,4%, y en ese marco el gobierno anunciaba la instrumentación de un bono para los trabajadores, con el fin de que la CGT evitara la convocatoria a un paro de 36 horas que el sector más belicoso del sindicalismo quería imponer sobre el filo de la realización del G20.

Esto se daba en un contexto de belicosidad intensa en las calles y también a nivel gremial, como lo había exhibido el sorpresivo paro salvaje que paralizó los vuelos de Aerolíneas Argentinas.

En la madrugada del 15 de noviembre Cambiemos lograba sancionar el Presupuesto con apoyo de parte del PJ y partidos provinciales, por 45 votos a favor y 24 en contra. Pero no todas las noticias provenientes del Congreso eran buenas para el gobierno, pues la oposición se unió en Diputados para asestarle un duro golpe al quedarse con los dos lugares destinados a la mayoría en el Consejo de la Magistratura, arrebatándole así un puesto al gobierno en ese organismo.

Justo un día después de cumplirse un año de su desaparición, se producía el hallazgo de los restos del submarino ARA San Juan. La empresa Ocean Infinity reportó su hallazgo a 907 metros de profundidad, a unos 500 kilómetros del Golfo San Jorge, a la altura de Comodoro Rivadavia.

Tras algunos atentados anarquistas detectados en vísperas de la realización del G20, y sobre todo los inusitados desmanes que se registraron para el segundo encuentro entre River y Boca por la final de la Libertadores -lo cual llevó a trasladar el partido a Madrid-, sorprendió que el resultado de la cumbre del G20 fuera perfecto. No solo la seguridad no falló esta vez, sino que el comportamiento de los manifestantes contrarios al G20, Estados Unidos y demás potencias y el FMI, fue prácticamente ejemplar, nada que ver con lo sucedido un año atrás en Hamburgo, primer mundo.

Al cabo, el respaldo de los principales líderes del mundo al gobierno argentino fue notable, y el evento terminó siendo lo más rescatable para la administración macrista en 2018.

DICIEMBRE

Tras 70 días en la cárcel, la Cámara Federal de turno revocó una segunda prisión preventiva de Amado Boudou, al considerar que su libertad no obstruía las causas judiciales abiertas en su contra. La liberación fue bajo caución juratoria y sin tobillera electrónica.

Un informe de la UCA revelaba que en un año se habían sumado más de dos millones de pobres.

Reelecto por última vez al frente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó reivindicaba la “rosca” política. “Es entregar el ser, algo de lo que es uno con el otro. Las conversaciones que tenemos casi en forma permanente tienen un gran porcentaje de lo que somos en la vida. Y eso es ‘la rosca’, pero en base a ella se generan los acuerdos, las leyes para lograr sacar al país adelante”, señalaba.

Patricia Bullrich generaba polémica con su nuevo protocolo para el uso de armas para las fuerzas federales. Elisa Carrió desataba un tembladeral interno al parangonar la decisión de la ministra de Seguridad avalada fuertemente por el presidente Macri- con el fascismo. Efectos de la elección en Brasil de Jair Bolsonaro como presidente de esa nación, en noviembre pasado.

En sesiones extraordinarias, el oficialismo fracasaba en su intento de aprobar una ley de financiamiento de la política y un proyecto contra los barrabravas.

La denuncia pública de actrices argentinas sobre la supuesta violación de Thelma Fardín por parte del actor Juan Darthes causaba gran conmoción, y llevaba al gobierno a insistir con su agenda de género, presentando un Plan de Igualdad de Oportunidades y Derechos. En ese marco, y a pedido de la oposición, se aprobaba la Ley Micaela.

La Corte Suprema no hizo lugar al planteo radical contra la Ley de Lemas en Santa Cruz, y luego asestó un duro golpe a su presidente, Carlos Rosenkrantz, a quien le quitaron a través de una acordada el manejo de la caja. En el Tribunal se armó una nueva mayoría que algunos denominan “peronista”, integrada por Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti. Una mayoría que falló contra la ANSeS en la causa referida al índice para actualizar jubilaciones, asestándole un duro golpe al gobierno. Tan espeso estaba el ambiente en la Corte Suprema, que ni siquiera hubo brindis de fin de año allí.

El año terminó como empezó: con el ministro Dietrich anunciando aumentos de tarifas del transporte. También lo hizo el secretario de Energía, Javier Iguacel, que renunció al día siguiente.