BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Lunes 22 de julio de 2019
OPINIÓN
Roxana Trochel
Por Máximo Luppino. Un homenaje a la policía de la Ciudad de Buenos Aires que dio su vida intentando rescatar víctimas de un incendio en un hotel de esta capital.
6 de febrero de 2019
Existen almas que honran la vida, que le dan sentido a cada instante de sus luminosos días. Es el caso de Roxana Trochel quien acudió como policía de la Ciudad de Buenos Aires al hotel “Las Naciones” que se encontraba en llamas. La vocación de servicio propia de la fuerza policial de la Ciudad y de la Argentina toda la llevó sin dudarlo a ingresar al edificio en momentos de su incendio para rescatar a los ciudadanos afectados por la voracidad de las llamaradas.

Debemos recordar que la magnitud del siniestro dejó a más de 100 personas atendidas por principio de asfixia y quemaduras, aún se encuentran víctimas internadas, algunos con pronósticos de alta gravedad. Fallecieron dos mujeres, una de ellas es la agente policial Roxana Trochel, la que dejó a tres hijos pequeños, dos mellizos de 11 años y una nena de solamente 4 años.

Roxana cumplía servicio en la comisaria comunal 4 de Capital. En el afán inmaculado de salvar vidas ofreció la propia en el altar de la más excelsa solidaridad. Argentina tiene héroes, Roxana es una de esas gladiadoras que honraron el uniforme que portaba. El Gobierno de la Ciudad correctamente decretó 48 horas de duelo.

Mientras el cuerpo de Roxana sufría por las heridas recibidas, su ser alcanzaba la más distinguida LUZ, una brújula que nos marca el camino de gloria a seguir.

Noticias como la que describimos conmueven el ánimo público, el Bien Común está vivo y crece en la medida que seamos capaces de enfocar nuestra atención en el valor insoslayable de la divina condición humana.

Los tres hijos quedaron sin mamá en el plano físico, esto es demasiado doloroso, pero reciben una herencia de ejemplo a seguir que los distinguirá de por vida. Su madre es una heroína a la que todos respetaremos por siempre.

“No hay hecho de AMOR más grande que el de dar la vida por el prójimo”. Roxana ejercitó en propia vida esta bondad divina, un ejemplo digno de agradecer e imitar en la medida que podamos superar nuestro razonable temor reverencial a la muerte. Claro es que muchos están “muertos en vida”, respirando por la gratuidad del aire y por reflejo inconsciente automático, menos que vegetales móviles, torpes en el acto de servir.

Recordaremos con afecto especial a esta policía que dejó un legado de gloria a sus hijos y a la Nación toda.

¡DIOS guarde el ALMA de su tan distinguida hija!