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Miércoles 27 de marzo de 2019
OPINIÓN
Gioja y Solanas: Delete, delete y marxismo puro
Por Daniel Bosque. El autor advierte las peculiares alianzas en nombre de la unidad necesaria para ganar las elecciones.
15 de febrero de 2019
“Laaaargaron”, como dice la voz del hipódromo. Ya se ve que 2019 vendrá a full de cosas vederes. Ya venían los petroleros tomando nota de la nacionalización de Vaca Muerta prometida por Julio De Vido desde su prisión. Y ayer los mineros se desayunaron con la foto cariñosa de José Luis Gioja y Fernando Solanas, dos que se habían dicho de todo, en público y en privado durante una década larga.
“El peronismo es un músculo muy elástico”, diría Woody Allen. En el mundo minero echaban espuma por la boca por esta selfie que invita a todes a encolumnarse detrás de Cristina para que vuelvan los días felices a la patria. Andá, decile a los gringos que inviertan, coincidieron media docena de fuentes calificadas, casi todos estarán en unos días en la gran PDAC de Toronto promoviendo las bondades geológicas del gran país del Sur.
Al fin y al cabo, ya se sabe, más que los crueles números de la caída argentina, lo que interesa a fondos de inversiones, mineras y embajadas es si los que estuvieron antes vuelven o no.
La foto fue un bombazo. Gioja no es un político residual, sino el presidente del partido opositor que puede gobernar la Argentina en el próximo cuatrienio. Y fue gran mentor de la inversión minera desde principios de siglo, desafiando a la anti minería tenía en el viejo cineasta ecologista a su más prestigioso exponente en el Congreso y en la cultura.
Las mineras ya se habían decepcionado con el exgobernador sanjuanino cuando éste avaló, a fines de 2016, la propuesta de Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner, de reponer las retenciones a las mineras, en cuya partitura pusieron sus corcheas Roberto y Marco Lavagna. Aquello no prosperó, pero después cayó como un rayo para todos y todas, lanzado desde el Olimpo del FMI.
Tras la foto menos pensada, los operadores de Pino y del Flaco salieron a explicar el romance en puerta. La izquierda está horrorizada por esta alianza de un referente con quien era, a la hora de los dardos, “el mejor gerente de la Barrick Gold”. Y la minería masculla su desencanto porque siente que donde creyó amor sólo había interés.
A pesar de que la usina peronista le susurra como un moscardón que no tema, que peor que con Mauricio no puede estar, que se viene una crisis de aquellas y que llegará a octubre pidiendo a gritos el regreso del mundo K.
La Cris vuelve diferente, está tendiendo manos y puentes por todos lados, es otra, decía un peronista veterano, en un recreíto de sus posteos furibundos contra Stornelli y Bullrich. Ustedes sabrán de negocios pero esto es otra cosa. “Estos son mis principios. Si no le gustan… tengo otros”, decía Groucho. Marxismo puro.