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Domingo 26 de mayo de 2019
EMPRESARIAS
El regreso del aventurero
TEST: FIAT UNO WAY 1.3. Aunque solamente en su versión “lookeada”, el compacto de la marca italiana vuelve a ofrecerse en Argentina. Su innovación más importante es la incorporación de controles de estabilidad y tracción.
11 de marzo de 2019
Por Roberto Nemec



Tras un par de años ausente de nuestro mercado (desde el lanzamiento del city car Mobi) Fiat vuelve a importar desde Brasil al Fiat Uno en una única versión, la Way, del género conocido por estos lares como “aventurero”. Hoy el Uno viene a llenar la brecha que quedó entre el Mobi y el Argos.

El vehículo con aspecto de pequeño SUV, tiene un largo de 3,82 metros y en líneas generales no difiere demasiado de aquel presentado en Belo Horizonte en noviembre de 2011, aunque algunas de las mejoras incluidas ahora son significativas, como la adopción de controles de tracción y estabilidad, especialmente este último tratándose de un vehículo al que se le reformuló el despeje agregando dos centímetros a su altura.



Toda la carrocería está rodeada por los consabidos apliques de plástico negro mate, que en el Way son más evidentes que en otros de sus colegas de “aventura”. Así en el frente se marcan netamente la franja que hace de porta patente y las oquedades que alojan a las luces para niebla. Los faros son redondeados y tanto parrilla como toma de aire muestran discreción en sus medidas, siguiendo el estilo original. El comienzo de un supuesto protector de cárter, de color de aluminio, aporta otro detalle.

De costado los agregados son contundentes con enormes defensores en los pasarruedas y sobre las puertas; sobre el techo luce un portaequipaje que para funcionar como tal, necesita de unas barras transversales que se incluyen sólo como opcionales. El rodado es de 15 pulgadas de medida 17/70 montada en muy atractivas llantas de aleación conformadas por cinco voluminosos rayos. El tratamiento de la cola es agradable con superficies combadas y las ópticas en lo alto flanqueando la luneta de buenas proporciones.




El interior es sobrio a partir de los tapizados textiles en dos tonos de grises. El espacio es bueno adelante y no tan bueno atrás para adultos de más de un metro setenta. Hay sí, apoyacabezas y cinturones de cinco puntos, pero escaso lugar para las piernas y si buena altura del plafón, por la forma de la carrocería. El del medio es cómodo sólo para una criatura, que dispondrá de fijación Isofix. Si pululan en el Way los portaobjetos y llama la atención un espejo gran angular (como se vio en el Idea) para controlar a los niños, ubicado junto a un lugar para guardar los anteojos de sol.



La postura de manejo es erguida, con regulación en altura, como el volante multifuncional. Pedalera y leva de cambios sin objeciones, aunque su funcionamiento, como en todo buen Fiat es algo gomoso. El tablero de instrumentos es muy completo, lo que no equivale a decir que es fácil de interpretar: el cuentavueltas de arco es muy pequeño y el combustible de rápida interpretación; ambos como el gran velocímetro son aguja, pero no hay indicador de temperatura del refrigerante; sin embargo el dato puede obtenerse través de la muy desarrollada pantalla de la computadora (suponemos que tiene luz de alarma para sobre calentamiento). Lo novedoso es que la pantalla de 6,2 pulgadas en el centro muestra al navegador, que incluye una entrada para microchip para agregar mapas; no hay función en espejo para el teléfono celular. El auxilio es homogéneo, de chapa de acero.



El motor es el conocido cuatro cilindros de ocho válvulas, de 1.332 cm3 que eroga como máximo 99 CV a 6.000 rpm y produce su torque de 13,0 Kgm a 4.000 vueltas, con un árbol de levas comandado por cadena de acero. La inyección es electrónica multipunto.

Sus prestaciones son adecuadas a lo anterior: velocidad de punta en 174 Km/h en quinta marcha (que esta desmultiplicada sólo a 0,80 a 1). En la prueba de aceleración lo mejor que obtuvimos de 0 a 100 Km/h fue de 12,3 segundos. En cuanto al consumo, en lo urbano gasta a razón de 11,3 Km por litro, a 90 Km/h se consigue el buen registro de 18,5 Km por litro y a 130 Km/h, sube a razonables 13,7.

El andar del Uno Way es muy confortable con suspensión McPherson adelante y semiindependiente de barra de torsión atrás. Es muy cómoda, pero a cambio no sobresale por su dinámica en velocidad y por la blandura de su dirección de asistencia eléctrica, que para el manejo urbano, mediante la tecla City, se suaviza más aún. En este ámbito, por su importante despeje, se siente tranquilidad ante cunetas y lomadas. En la prueba de 100 a 0 Km/hora, el Way necesito 46 metros y unos centímetros más para detenerse totalmente. La capacidad de frenado se vio disminuida porque los discos delanteros son sólidos, lo que produce pérdidas por su utilización continua en caminos trabados y aún en el tráfico ciudadano.



La dotación de confort del Way incluye aire acondicionado manual, cierre centralizado, a distancia y en rodaje, pantalla del GPS de 6,2 pulgadas, Bluetooth y entrada USB, respaldo trasero rebatible, y espejos exteriores y cuatro levantavidrios eléctricos. No hay control de velocidad de crucero.

En seguridad además de los nombrados ya controles de tracción y estabilidad, hay rompe nieblas delanteros, sensor trasero de estacionamiento, ABS con repartidor de fuerza, alarma antirrobo, espejo interior con anti encandilante, sistema de arranque en pendiente y el infrecuente –en este segmento- monitoreo de presión de neumáticos. Los airbags son solamente los dos frontales de ley.

El precio de esta única versión de Uno disponible en nuestro mercado es $ 514.400. La garantía es la habitual de tres años o cien mil kilómetros. En resumen, un precio adecuado para, como ha sido siempre, el acceso al primer cero kilómetro de muchos argentinos.