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Domingo 26 de mayo de 2019
OPINIÓN
Gasoductos al filo del tiempo
Por Fabián Ruocco. El director ejecutivo del CEDYAT investiga el desarrollo de la producción de gas en el país, y las dificultadas que presentará la descarbonización de la economía.
13 de marzo de 2019
A partir del Acuerdo de Paris en 2015, donde 195 países acordaron limitar el calentamiento global en dos grados centígrados con respecto a la era preindustrial, nuestros expertos del CEDYAT, estudian diversos modelos de matrices energéticas para colaborar con los objetivos de lograr mitigación, adaptación y resiliencia.

Para que ello ocurra se debe lograr una economía baja en carbono que sea capaz de satisfacer las necesidades de la humanidad, requiriendo de una transición en la que el gas natural puede jugar un papel relevante.

El gas es la fuente de energía más competitiva y limpia para satisfacer las necesidades térmicas, garantizando la viabilidad económica de la industria local. Ya que, en mercados dinámicos y con gran potencial de crecimiento de la demanda de energía, el gas permite atender al mismo tiempo las necesidades crecientes de servicios energéticos modernos y los compromisos de reducción de emisiones y de calidad del aire, permitiendo la integración de energías renovables.

La transición energética es un proceso en el que los distintos países avanzarán a distinta velocidad en la descarbonización de sus economías, pero que en todo caso requiere de importantes inversiones en nuevas infraestructuras para el sector.

Sin embargo, los nuevos escenarios energéticos de Argentina en el 2019 presentan una importante paradoja. Mientras tenemos provincias sin suministro de gas natural, en los últimos meses el Gobierno argentino autorizó más de una veintena de contratos de exportaciones de gas principalmente a Chile pero también a Brasil y Uruguay.

Esta situación parecería estar cambiando por medio de dos ejes estratégicos. El primero es el lanzamiento de una convocatoria para la apertura de mercados para el gas de Vaca Muerta. A través de la resolución N° 82/2019 la secretaría de Energía convocó al sector privado a presentar proyectos para la ampliación o construcción de gasoductos con destino a los centros de consumo del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y el Litoral. En el anexo se habilita a los interesados a adoptar un régimen especial de tarifas, durante un período determinado, para fomentar la inversión. También informaron que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES podría financiar parte de los desarrollos que se seleccionen.

El segundo, es que simultáneamente, el senador nacional Maurice Closs presentó un proyecto de ley que impulsa la llegada de gas natural a Misiones, que en la actualidad no cuenta con este servicio y, a gran parte de Corrientes. El proyecto apunta a la concreción de obras de interconexión de las mencionadas provincias a la red de gas natural, en el marco de lo establecido por el artículo 1º de la Ley 26.095, a través del Gasoducto Misiones/Corrientes. La iniciativa, asimismo, propone la creación de un fondo fiduciario del Gasoducto Misiones Corrientes, destinado a financiar la construcción de la obra, los ramales provinciales de aproximación, subtroncales y las redes de distribución domiciliaria en estas provincias a partir del gasoducto de Uruguayana (Brasil).

De concretarse ambas propuestas el contexto real de transición energética será viable en nuestro país, el gas natural es indispensable para el desarrollo económico y para mejorar la calidad de vida de las personas en zonas donde no lo tienen.

Además, porque asegura el suministro en momentos de no disponibilidad de energías renovables. Es seguro, barato y reduce las emisiones: mejora la calidad del aire (eliminación de SO2, NOx y NO2) y reduce las emisiones de CO2. Tiene un elevado poder calorífico y su versatilidad hace que sea apto para cualquier proceso industrial y domestico.

Tenemos una oportunidad de transformación, en la que se deben considerar aspectos sociales y promover la justicia energética en cada proceso; es decir, garantizar la asequibilidad, la accesibilidad y la disponibilidad, además de promover una visión hacia la igualdad considerando las necesidades de los grupos más vulnerables. ¿La sabremos aprovechar?