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Jueves 18 de abril de 2019
OPINIÓN
Las fuerzas y dirigentes nacionales y progresistas tenemos dos grandes desafíos
Por Humberto Tumini. El presidente de Libres del Sur advierte la importancia de romper los intentos de polarizar la elección, y de construir un gobierno de amplia unidad nacional.
9 de abril de 2019
Se acercan las elecciones nacionales, en dos meses estaremos presentando las alianzas; luego, 60 días después, ya iremos a las PASO. Las fuerzas políticas y los dirigentes del campo nacional y progresista estamos ante un primer gran desafío: terminar de darle forma a través de Alternativa Federal a una amplia y fuerte propuesta electoral que rompa definitivamente los intentos de polarizar la elección entre Macri y Cristina.

Hemos dado ya significativos pasos en esa dirección. Vamos irrumpiendo como una realidad concreta a través de nuestras propuestas y candidatos. El 50 % de argentinas y argentinos que estaban a la búsqueda de una opción que nos saque de este desastre actual sin llevarnos al pasado, comienza a encontrar una opción para su demanda.

Entramos en el tramo final en el que tenemos que avanzar decididos a la constitución de nuestro frente. Con participación activa en el de gran parte del peronismo, del progresismo y también de aquellos sectores del radicalismo que manifiestan reiteradamente su disconformidad de seguir perteneciendo a Cambiemos. Su lugar debe tener además múltiples representaciones sociales y gremiales que comparten nuestras ideas. Alternativa Federal debe constituirse como una gran y potente alianza electoral en los próximos dos meses.

Como hemos dicho con anterioridad, si tenemos más de un candidato dispuesto a representarnos, en buena hora. Que la sociedad defina en las internas que marca la ley, cuál de ellos en definitiva será el que encabeza nuestra fórmula presidencial. Es muy importante que esto sea así, que la candidatura no se resuelva en acuerdo entre dirigentes.

El segundo gran desafío si logramos triunfar en los comicios -lo que es absolutamente posible- viene después. Como está a la vista, Macri va a dejar una herencia más pesada aun de la que dejó Cristina. A la extendida pobreza, el estancamiento económico, la falta de inversión, de empleo y la altísima inflación, se le suma ahora el nivel de endeudamiento a que nos han llevado y el acuerdo con el FMI. No hay salida rápida ni fácil de esta situación.

La solución para retomar un rumbo de paulatino crecimiento productivo sustentable, de recuperación del empleo, de la capacidad adquisitiva de los ingresos y la inversión productiva, de incremento sostenido de nuestras exportaciones para salir del estrangulamiento externo recurrente, depende no solo de las medidas económicas que un nuevo gobierno implemente para salir de la estanflación y la timba financiera, sino por sobre todo de un acuerdo político de fuerte mayoría.

Debemos convocar a un gobierno de amplia unidad nacional. También a un consejo económico social con participación de sindicatos, organizaciones sociales y empresarios para sellar los acuerdos imprescindibles para salir adelante.

Con patriotismo, honestidad y firme defensa del interés de todos, esta salida hacia un nuevo rumbo es posible.