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Miércoles 17 de julio de 2019
COYUNTURA
Medidas económicas y sociales conocidas
Tras el duro golpe de la inflación de marzo el Gobierno dio a conocer una serie de medidas, como el congelamiento de los precios y el atraso cambiario.
17 de abril de 2019
El Gobierno eligió una fórmula ya muy usada históricamente en la Argentina para combatir la inflación desde ahora hasta fin de año, como son los acuerdos de precios anunciados, con virtual congelamiento en diversos productos, más un anclaje en el tipo de cambio y sin más ajustes tarifarios, para que a partir de mayo o junio a más tardar haya un efecto algo más dinámico sobre la recesiva economía local.

Quizás el punto que más sorprende es el acuerdo de precios, un aspecto que la gestión de Cambiemos siempre se opuso en lo filosófico de esta medidas y en la práctica, ya que tradicionalmente esas medidas han generado en mayor o menor grado cierto desabastecimiento y distorsión de valores en el transcurso de un determinado período de tiempo.

Algo más lógico resulta el objetivo de darle un marco de menor volatilidad a la cotización del dólar, teniendo en cuenta la bimonetización que tiene la economía argentina desde hace ya varias décadas y esencialmente, tras una devaluación del 120 por ciento en el término de 12 meses, acompañado esto por un congelamiento de tarifas de servicios públicos, un aspecto que parlamentario.com ya había anticipado a principios de marzo.

Sin dudas que fue un golpe muy duro para el Gobierno reconocer una inflación que en marzo volvió a dispararse, en este caso al 4,7%, a pesar del fuerte apretón monetario que se aplica por medio del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

“La inflación de marzo es demasiada alta. Causa un gran daño a nuestros ciudadanos, en especial a los más humildes”, dijo el presidente del BCRA, Guido Sandleris, al presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) de abril.

Sandleris afirmó que las medidas destinadas a establecer un esquema cambiario más rígido y estable buscan “reforzar el sesgo restrictivo de la política monetaria” y son complementarias de las decisiones tomadas un mes atrás, cuando se determinó extender el objetivo de crecimiento cero de la base monetaria hasta fin de año y eliminar el ajuste por estacionalidad previsto para junio.

En esa oportunidad también se decidió fijar en junio un tope menor de crecimiento mensual para la zona de no intervención cambiaria, una medida que queda de lado debido a que de ahora en más ese esquema pasará a ser plano o fijo.

Sandleris se mostró algo más optimista y dijo que “a partir de abril veremos un sendero más consistente de desinflación junto con una incipiente recuperación de la actividad económica”.

“Argentina puede estar a las puertas de empezar un proceso de desinflación importante”, resaltó el titular del Banco Central al poner como ejemplo la marcha de la inflación en los países vecinos hasta lograr contener en un dígito la suba de precios de los últimos años.

Por su parte, el FMI apoyó la decisión del Banco Central de dejar fijo hasta fin de año el límite de no intervención en el mercado cambiario -en un piso de $39,75 y un techo de $51,45- y abstenerse de comprar divisas hasta el 30 de junio próximo, en el caso de que la cotización del dólar perfore el límite inferior.

"Recibimos de manera positiva los cambios en los parámetros del esquema anunciado", sostuvo el portavoz del organismo multilateral, Gerry Rice, en un comunicado de prensa.

El directivo dijo que "la inercia inflacionaria sigue siendo un desafío difícil para las autoridades argentinas", al tiempo que volvió a enfatizar que el "esquema de política monetaria actual está diseñado adecuadamente para enfrentar este desafío".

"Junto con la reciente decisión de extender el crecimiento monetario de base cero a noviembre, estos cambios deberían ayudar a anclar las expectativas de inflación", agregó.

"Confiamos en que los esfuerzos continuos en esta dirección ayudarán a reducir la inflación en los próximos meses", concluye el comunicado.

El punto trascendente de este fuerte apretón cambiario y monetario es si finalmente la tasa de interés comenzará a bajar en forma paulatina, para generar condiciones de cierto financiamiento y que la economía retome de a poco un ritmo un poco más vigoroso.