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Lunes 21 de octubre de 2019
OPINIÓN
En memoria de los mártires del 56
Por Hugo Domingo Bruera. El general exenlace del Ejército en el Congreso recuerda los trágicos sucesos que significaron la ejecución de 33 personas a manos de la “Revolución Libertadora” en 1956.
14 de junio de 2019
Este lunes 10, como todos los años, una formación militar frente al Monolito erigido en Campo de Mayo, rindió el merecido homenaje a los oficiales y suboficiales del Ejército, fusilados en 1956, en el mismo lugar del oprobioso hecho. El comandante de la Guarnición Militar, y el secretario general del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, exdiputado Lorenzo Pepe, fueron los anfitriones de descendientes de los mártires y demás participantes. Una mezcla de orgullo por los héroes y tristeza nos une y perdura en cada junio, al recordar aquellos trágicos sucesos.

La evocación nos transportó hacia el momento en que el general Valle se ponía al frente del movimiento que pretendía reimponer el estado de derecho con la Constitución de 1949, y terminar con la brutal “Revolución Libertadora”. Consistía en pequeños grupos de civiles dirigidos por oficiales retirados, que se introducirían en los cuarteles ya copados por suboficiales comprometidos y proclamarían la contra revolución.

Los dictadores Pedro Aramburu e Isaac Rojas (autoproclamados presidente y vice del gobierno), sabían de la conjura, pero habían decidido no abortarla para dar un escarmiento ejemplar a los implicados. Por ello, las acciones que estallaron en La Plata, Campo de Mayo, Santa Rosa y en menor escala Rosario y Rafaela, fueron rápidamente reprimidas por el gobierno de facto, que inmediatamente decretó la ley Marcial.

Civiles indefensos, sin acusación, sin juicio y sin condena, serían fusilados en los basurales de León Suárez en forma clandestina. Un general de la Nación y otros altos jefes militares inmolados en la cárcel de Las Heras en la Capital Federal, Lanús, Campo de Mayo y La Plata, completaron los escenarios donde se ejecutaron a 33 personas. Bajo la excusa del descanso presidencial, en la residencia de Olivos nadie atendió las súplicas de esposas e hijos.

En su lamento Perón escribía su primer libro en el exilio: “La fuerza es el derecho de las bestias”, y José Gobello decía entre otros versos: “Reflectores desgarran el seno de la noche, el terraplén se apresta a sostener la muerte, el pueblo se devela de angustia y de impotencia, y el presidente duerme...”

Es la madrugada del martes 12 de junio del 56. A “Susanita” Valle de 18 años, le ha tocado despedir a su padre en la celda. Su madre ha entrado en shock en su casa. A las tres de la mañana el cabecilla del movimiento, es el último de los fusilados. El presidente despierta.}

* General Hugo Domingo Bruera