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Lunes 21 de octubre de 2019
OPINIÓN
Un vice que va más allá de los votos que pueda llegar a traer
El gobierno cumplió con la premisa de dar la nota a la hora de anunciar el compañero de fórmula del Presidente. Y lo de Miguel Pichetto no solo conmovió a las estructuras del PJ y entusiasmó a los mercados, sino también promete un eventual segundo mandato distinto, con un grado de apertura que no tuvo esta gestión en la que prevaleció la visión “purista”.
16 de junio de 2019
Por José Angel Di Mauro

¿Querían impacto? Tuvieron impacto. Bien podría ser esa la respuesta desafiante de un estratega oficialista luego de la jugada con la que el gobierno salió a responder a la movida que Cristina hizo en la mañana del sábado 19 de mayo, cuando la expresidenta se bajó de la carrera presidencial, mas no de la fórmula.

El gobierno sorprendió no solo con su decisión, también con los tiempos, pues se esperaba que no revelara el nombre de quien acompañaría al presidente de la Nación en su búsqueda de la reelección sino cerca del cierre de listas, cuestión de alargar el misterio. Pero entendieron en Balcarce 50 que más que enigmas, lo que se necesitan son certezas. Y que cuanto antes el gobierno retomara la centralidad y pudiera marcar la agenda.

Por eso, un día después de que un vocero oficial cuestionara la estrategia K de haber anunciado con tanta antelación que otro Fernández encabezaría la fórmula de CFK, trascendió el rimbombante anuncio. Pudo haber sido una maniobra distractiva la de ese funcionario, o bien no estaba al tanto de las negociaciones y sobre todo la resolución final, que correspondió enteramente a Macri.

Tomada la decisión, no se justificaba extender el misterio. Sobre todo porque fueron varios los consultados e informados sobre quién sería el vice, como para que más temprano que tarde no se conociera el nombre, desarmando la sorpresa. No había tiempo que perder y una vez resuelto el tema había que anunciarlo y esperar los efectos deseados. La conclusión en el seno del poder fue largamente satisfactoria: con los mercados bendiciendo dentro y fuera del país la iniciativa retomada por parte del gobierno de Macri.

Hacia adentro de la coalición, la elección de Miguel Pichetto terminó haciendo lugar a la sugerencia de los socios radicales de expandir Cambiemos más allá de sus fronteras. El senador rionegrino se mostró dispuesto a encargarse de atraer más dirigentes de ese sector, aunque esa tarea la llevará adelante con más eficacia si en efecto ganan las elecciones, que no es ni más ni menos que lo que sugería Emilio Monzó y le valió el aislamiento y su autoexilio, ahora puesto en duda.

Efecto colateral de la movida, permite el ingreso de Martín Lousteau a Cambiemos, pues el exembajador en Washington reclamaba la apertura de esa fuerza como condición sine qua non. Ni Macri, ni la propia cúpula de la UCR lo querían en la fórmula presidencial, por más que fuera el único que pudiera aportarle votos al Presidente. Encabezará la lista para el Senado por Capital Federal, con lo que hará finalmente su módica contribución electoral y le allana el camino a Rodríguez Larreta para una elección holgada. El jefe de Gobierno, que nunca ha ocultado sus aspiraciones presidenciales, le ha hecho un guiño al esposo de Carla Peterson, que no insistirá esta vez con ir por su sillón, quedando habilitado para hacerlo en 2023. El que sale de la lista de aspirantes a suceder a Larreta es Diego Santilli, que volverá a ser candidato a vicejefe, sin posibilidades de buscar la Jefatura en ese entonces. No se lo vio muy convencido: quería seguir como ministro de Seguridad, mas no vice… pero acepta lo dispuesto por su compañero de fórmula.

En el gobierno clausuraron la posibilidad de entregarle al radicalismo la presidencia de la Cámara baja si es que ganan, como compensación por la vicepresidencia que no fue. “Se le prometió a María Eugenia”, se les respondió, atinadamente. Es que así como Pichetto puede compensar las dificultades que tendrá el gobierno de hacer pie en una Cámara alta donde seguirán siendo minoría, en Diputados necesitan alguien de la ductilidad de Monzó, y el elegido es Cristian Ritondo, que ya dio muestras de ser idóneo cuando estuvo al frente de la Legislatura porteña. “Ahí también necesitamos un peronista para lidiar con la oposición”, fue la réplica temprana al reclamo radical. Y lo cierto es que el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, lejos está de ser una figura de consensos como la que necesitará el gobierno en Diputados si continúa en el poder, con una oposición más grande que la actual.

Compensarán a la UCR con la presidencia provisional del Senado que hoy ostenta Federico Pinedo, un macrista de la primera hora desplazado por ese acuerdo con Lousteau.

En plena celebración de la designación de Miguel Pichetto, con los mercados en alza y el riesgo país en baja, el Presidente viajó con su compañero de fórmula a Neuquén, para participar de un pre coloquio de IDEA dedicado al tema Vaca Muerta: precisamente la gran apuesta del país a futuro. Los empresarios escucharon allí atentamente la exposición que hizo el senador, y aplaudieron fuerte cuando dijo que “el mejor activo que tiene el gobierno es el Presidente”. Sebastián Cantero, un bróker inmobiliario que cuenta con desarrollos en marcha en Añelo, estaba en ese auditorio y celebra que Vaca Muerta se haya convertido en política de Estado. “Esto tiene que ir más allá de quien sea gobierno a partir de diciembre”, dice. Vaca Muerta es uno de los pocos éxitos notorios que puede exhibir el gobierno de Cambiemos -que dejará en esta campaña de tener esa denominación, consecuencia de la ampliación del espacio y guiño al marketing, en función de la resistencia que esa marca hoy genera en parte del electorado desencantado-, y por eso fue la cita convocante para esa presentación en sociedad de la fórmula de Juntos por el Cambio.

La llegada de Pichetto encendió el espíritu de los dirigentes de origen peronista que pululan en el PRO, que organizaron el viernes un agasajo a quien era hasta hace días el referente institucional más encumbrado del peronismo en el llano. El almuerzo estaba destinado estrictamente a peronistas y especial protagonismo tuvo Emilio Monzó, reivindicado internamente a partir del nuevo estado de situación. Muchos se preguntaron si estas novedades no serán suficientes como para que el oriundo de Carlos Tejedor deje de lado su decisión de alejarse de la conducción de la Cámara de Diputados a fin de año. Pero como dijimos, ya acordaron Mauricio Macri y Marcos Peña con María Eugenia Vidal que sea Ritondo.

Desde hace un mes Monzó percibía los ruidos internos y hasta se había hecho eco de las versiones que sugerían su nombre cuando se aventuraba “un peronista como compañero de fórmula de Macri”, de ahí que pusiera en stand by sus planes de mudanza a la embajada argentina en Madrid. Hoy tampoco piensa en ese lugar, ni en seguir en el Congreso, pero no descarta un lugar en un futuro segundo mandato de Macri. La consultora que pensaba armar con Nicolás Massot queda en veremos.

El anuncio de Pichetto como vice fue más que una medida destinada a captar votos. Por eso es que el propio senador insiste en que “el dueño de los votos es el Presidente”, mezcla de realidad por su principal carencia y chicana dirigida a la fórmula de los Fernández. La designación fue pensando en el día después del inicio de un segundo mandato, y para la gobernabilidad del día a día en el transcurso del cronograma electoral. También se escuchan sus sugerencias y en ese marco se dejaría de lado la disposición que inhabilitaba a los que ya habían sido candidatos a cargos provinciales a figurar en las listas nacionales. Aval para que Mario Negri siga presidiendo el bloque oficialista, si ganan.

La primera semana de Pichetto oficialista los resultados fueron auspiciosos, veremos cuando baje la espuma, como sugirió un dirigente kirchnerista. Porque es en cierta forma lo que le sucedió al anuncio de la fórmula de los Fernández, matizado con la internación de uno de sus protagonistas.

Hay quienes sostienen que las sorpresas no se han apagado, y que habrá que esperarlas hasta el cierre de las listas, el sábado que viene. Son los que no se dan por vencidos e insisten en pensar que la fórmula de los Fernández no está del todo cerrada. Uno de los que piensan así sigue siendo Sergio Massa, cuyo protagonismo se desdibujó a partir de la irrupción del efecto Pichetto. Si no hay sorpresas, terminará encabezando la lista de diputados de Cristina. O de Alberto y Cristina.

Mientras tanto, este domingo será la última tanda de elecciones provinciales previa a las PASO, con Santa Fe concitando la mayor atención, por la importancia de esa provincia y el riesgo cierto de que por primera vez un oficialismo pierda este año. Los números están parejos, pero en el búnker de Omar Perotti tienen gran confianza, por los datos que manejan. Si es por gustos de Macri, estará satisfecho de un triunfo peronista pues tiene afinidad con el senador santafesino, no así con los socialistas de esa provincia. Pero si gana el PJ, será un fuerte espaldarazo a la estrategia de “un peronismo unido”. Si pierde el socialismo, por otra parte, será un duro golpe para el proyecto presidencial de Roberto Lavagna, que inquieta al oficialismo por los votos que pueda restarle.