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Lunes 18 de noviembre de 2019
ENTREVISTAS
Pamela Verasay: “Las PASO son un mecanismo válido, pero deficiente”
La senadora radical explicó, en diálogo con parlamentario.com, por qué propone una ley para suprimir las primarias en los distritos donde no hay competencia interna.
26 de junio de 2019
Por Carolina Ramos

Horas después de que el gobernador mendocino Alfredo Cornejo pusiera en tela de juicio la realización de las PASO, su representante en el Senado, Pamela Verasay, presentó un proyecto de ley para suspender las primarias en la contienda presidencial y también en aquellos distritos donde no haya competencia interna entre listas de legisladores nacionales.

En diálogo con parlamentario.com, la senadora de la UCR fundamentó la iniciativa, defendió la oportunidad del debate y precisó que si la ley fuera sancionada, el estado ahorraría este año unos 4 mil millones de pesos. Además, aseguró que “en privado”, la oposición comparte la necesidad de discutir la esencia de las PASO, pero “en público no”.

-¿Qué justificación tiene el proyecto?

-La fundamentación tiene que ver, básicamente, con que no se está cumpliendo el espíritu original de la ley de primarias. Los dos grandes ejes que intentábamos impulsar con esa reforma eran, por un lado, democratizar la vida interna de los partidos, y por otro lado, reestructurar el sistema de partidos como oferta electoral para los ciudadanos. El primer eje tiene que ver con un proceso de selección de candidatos directamente por el pueblo, y es justamente lo que no se está cumpliendo en las primarias. Cuando uno se acerque el 11 de agosto al cuarto oscuro, no tendrá nada para seleccionar porque esa misma grilla de candidatos la va a visualizar en octubre. Hoy, frente a nueve fórmulas presidenciales, es lógico pensar que no se está cumpliendo la ley, y de ahí esta discusión de suspender la primaria. También hay un factor que no es menor, que es la coyuntura económica de la Argentina: estamos discutiendo peso a peso en qué gasta el Estado. De ahí el mensaje del gobernador (Alfredo) Cornejo pidiendo sensatez en el debate. Si sabemos que no se está cumpliendo el espíritu de la ley, ¿por qué no discutirlo para aquellos casos donde no se cumpla? El proyecto plantea la suspensión para los casos donde las agrupaciones políticas presenten una sola lista.

-Sin embargo, en 17 de los 24 distritos habrá competencia interna, ¿cree que aun así las PASO no son un mecanismo válido?

-Son un mecanismo válido, pero deficiente, porque si uno analiza en un segundo escalón, la competencia no tiene que ver solamente con la cantidad de competidores, sino con la calidad de la competencia. Cuando en una primaria van dos listas de un mismo frente, y la lista que en teoría refleja el poder del partido saca el 70% de los sufragios y la que intenta ser un contrapeso saca el 20%, eso no es una primaria legítima. Hay que ver de qué manera fortalecemos esa competencia para que sea de calidad y sea sincera.

-¿Pero cómo se define la legitimidad de una competencia interna?

-Ahí estamos en el punto. Ese es uno de los ejes de la primaria: democratizar la vida interna del partido. Lo que estamos viendo es que el ciudadano, en vez de poder interferir para armar la propuesta electoral para octubre, ya la tiene cerrada. En algún punto, la ley todavía está fallando: no alcanza a darle a los partidos la posibilidad de democratizar su vida, y tampoco al ciudadano de poder interferir en esa democratización. Pero sí hace que las primarias sean obligatorias. Por eso creo que hay un debate que nos debemos. Hay que repensar la herramienta de las primarias para que efectivamente cumpla su objetivo.

-¿Por qué no se planteó este tema semanas antes, cuando se discutió la última reforma electoral?

-Sí se ha planteado. Hace dos años ingresó la reforma electoral al Congreso, y era bastante más ambiciosa que el capítulo de las primarias: ahí discutíamos inclusive si implementar el voto electrónico o la boleta única, el sistema de las colectoras, las adhesiones, el financiamiento, la potestad de quién administraba el acto electoral… pero esa reforma quedó durmiendo en el Senado porque no hubo acuerdo. Sí hubo acuerdo en que la primaria no estaba cumpliendo su objetivo, pero fue tan fuerte el disenso en el resto de los puntos, que trabó toda la reforma electoral. Fue pasando el tiempo, no se debatió y hoy estamos de nuevo frente a un proceso electoral con una ley que no satisface el proceso.

-¿Cambiar las reglas del juego a esta altura del proceso electoral no sería perjudicial?

-Partimos de la base de que debe haber un acuerdo político para discutir la ley electoral. Si hay acuerdo político para discutirlo, las reglas del juego las marcamos entre todos. Así y todo, creo que no estamos cambiando las reglas del juego, porque no estamos suprimiendo el capítulo de las primarias; simplemente estamos diciendo que donde no hay competencia, no haya primarias. Ni siquiera pedimos la suspensión de los plazos del calendario electoral. Es más: en el articulado puse que en aquellos casos donde hay lista única, una vez cerrada la etapa de impugnaciones y observaciones a los candidatos, se los proclame, para pasar directamente al capítulo de la elección general de octubre.

-¿Hay voluntad de la oposición para debatir esto?

-En privado sí, pero en público no. En privado comparten, acompañan, pero por supuesto el reordenamiento de los bloques en las Cámaras, típico del cierre de listas -y donde incluso la oposición está repensando sus autoridades de bloque- traba debates como este.

-¿Tienen calculado cuánto se ahorraría si se suprimen las PASO como ustedes proponen?

-Adrián Pérez me mostró el presupuesto que está aprobado para todo el proceso electoral de 2019, y estamos hablando aproximadamente de 10.300 millones de pesos. Esto comprende todo el acto electoral: el despliegue de las fuerzas de seguridad, la impresión de boletas, el aporte a los partidos, la publicidad. De esos 10.300 millones, entre el 40% y el 45% es insumido por las primarias. O sea que de las tres elecciones, diría que es la más cara. De ahí sale la cuenta de los 4 mil millones aproximados que se ahorrarían. Son recursos que hoy tendría disponibles el Poder Ejecutivo para destinarlos a otro lado.