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Martes 23 de julio de 2019
OPINIÓN
Mi 4 de Julio
Por Hugo Domingo Bruera. El general, exenlace del ejército en el Congreso de la Nación recuerda la histórica despedida de los restos de Juan Domingo Perón.
1 de julio de 2019
El 4 de Julio, una lluvia infrecuentemente impetuosa sobre la quinta de Olivos, se encargaba de contrastar la fecha de duelo con aquellos felices y soleados días peronistas. El aguacero desteñía el filete de nuestra gorra de cadetes del Colegio Militar y el rojo llegaba hasta los pantalones blancos del uniforme especial para el caso.

La cureña con el féretro del General Presidente avanzaba lentamente al son de la marcha fúnebre de la Fanfarria de Granaderos, intercalándose algunas salvas artilleras de despedida. Desde la calle, el lamento del pueblo llegaba estruendosamente a los oídos de quienes estábamos en el cordón de honor en los jardines de la residencia. El agua disimulaba las lágrimas, pero los rostros, aún de los que hubieran heredado antipatía por Perón, tenían la misma expresión que el del soldado Vassie, aquel de la famosa foto que con su casco y saludo dejó grabado su penar como uno de los símbolos más fuertes de ese momento.

Los días anteriores, los restos de quien muriera siendo Presidente y Teniente General en actividad, se habían velado en el salón Azul de este Congreso con una custodia de honor formada por un cadete de cada Fuerza Armada y un Granadero. Emocionados discursantes, representaron a los poderes Ejecutivo y Judicial, los gremios, el Ejército, los gobernadores (por medio del actual senador Carlos Menem) y el Partido Justicialista (por el exsenador Duillio Brunello). Por este Congreso, el senador José A. Allende, el diputado Raúl Lastiri y la diputada Silvana Rota.

Párrafo aparte merecería el Presidente de la Unión Cívica Radical, Dr. Ricardo Balbín, cuyas palabras aún erizan la piel al escucharse. La revista Gente lo calificaría de “Síntesis de lo que podemos ser los argentinos cuando deponemos pasiones, diferencias, enconos. Una fórmula a partir de la cual se puede empezar a buscar un país nuevo”. Curiosamente en todo el discurso, Balbín no mencionó las palabras Perón, ni General. Se refirió siempre al sr. presidente, presidente muerto, ilustre muerto y esposo muerto, sin embargo, le dio el mayor de los títulos al despedir “un amigo”. Afuera más de un millón de personas acongojadas, daban su adiós al General de los principios sociales.

En días siguientes, enormes signos de preguntas aparecían pintados en paredes y subtes porteños. Los tiempos que siguieron, justificarían aquella incertidumbre.

Años después, siendo enlace del Ejército en este Congreso, volvería a estar junto a su ataúd en el sótano de la CGT, participando en la organización del traslado a San Vicente. Pero eso fue una historia distinta.

General Hugo Domingo Bruera

Ex enlace del ejército en el Congreso de la Nación