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Sábado 16 de noviembre de 2019
LEGISLATURA PORTEÑA
En honor a Alfonsín, cambian la nomenclatura de una estación de subte
De esta manera la estación Congreso de la Línea A pasará a tener adjunto el nombre del expresidente de la Nación tras la vuelta de la democracia. La medida fue aprobada con 51 votos a favor, dos en contra y dos abstenciones.
11 de julio de 2019
Como un reconocimiento a su aporte en la democracia de nuestro país, la Legislatura porteña aprobó con 51 votos positivos, dos negativos y dos abstenciones un proyecto de ley para que la estación Congreso de la Línea A de la red de subterráneos lleve adjunto el nombre del expresidente de la Nación y líder de la Unión Cívica Radical (UCR), Raúl Alfonsín. Por lo que la misma pasará a ser denominada “Congreso- Presidente Dr. Raúl Ricardo Alfonsín”.

La medida contó con el acompañamiento de VJ, Ev, MC, PS, UC, BP y GEN; mientras que Laura Marrone (FIT) y Myriam Bregman (PTS) se abstuvieron, y Fernando Vilardo y Marta Martínez (AyL) la rechazaron.

Alfonsín fue el primer presidente constitucional desde la vuelta de la democracia en 1983; asumió el cargo de presidente de la Nación, significando el fin de los golpes de Estado en la Argentina. Su gestión se ha destacado por la realización del Juicio a las Juntas Militares y por el Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile, así como por la mejoría en la relación con la República Federativa del Brasil.

En los fundamentos de la iniciativa explicaron que “enfrentó un momento de suma dificultad al tener que impulsar la consolidación de la democracia, la difusión de ella hacia todo el ámbito de la sociedad y en la relación con las Fuerzas Armadas, sumado al contexto económico” y recordaron que durante su presidencia “la CONADEP produjo el conocido informe titulado Nunca Más. Luego, durante el 1984 hasta fines de 1985 tuvo lugar el juicio a las juntas militares, dictando sentencia el día 9 de diciembre de 1985 condenando a Jorge Rafael Videla y Eduardo Massera a reclusión perpetua, a Roberto Viola a 17 años de prisión, a Armando Lambruschini a ocho años de prisión y a Orlando Ramón Agosti a cuatro años de prisión”.

Posteriormente a su presidencia, durante la presidencia de Carlos Menem, se firma el Pacto de Olivos que se traduce en la Convención Constituyente de 1994. Dicha convención introdujo la posibilidad de trasladar la Capital Federal fuera de la Ciudad de Buenos Aires y la provincialización de esta última,

La reforma constitucional establecía pautas básicas sobre las condiciones de la reelección del presidente y los contenidos de la reforma constitucional. Allí se acordó no realizar un plebiscito y aceptar la reelección por una sola vez del presidente en funciones pero acordando el mandato a cuatro años. Además, se acortó el mandato de los senadores y se incorporó un tercer senador por la minoría, se estableció la figura del jefe de Gabinete y el Consejo de la Magistratura para atenuar el presidencialismo, a la vez que se sometían los decretos-leyes a reglas precisas.

Finalmente, se incorporan derechos de tercera y cuarta generación y se le da jerarquía constitucional a los tratados internacionales. La Convención Constituyente sesionó en la Ciudad de Santa Fe entre mayo y agosto de 1994, donde el mismo Alfonsín fue convencional constituyente. Alfonsín falleció a los 82 años de edad, el 31 de marzo de 2009.

El debate en el recinto

Al respecto de la medida el radical y legislador de Vamos Juntos, Ariel Álvarez Palma, expresó que “el Congreso de la Nación, es el símbolo de la Democracia, lugar donde se discuten las leyes que nos rigen a todos los habitantes de este país; el nombre de Alfonsín en esta estación de subte, resulta un homenaje justo y merecido” y afirmó que “Alfonsín fue un fiel exponente del republicanismo, del respeto por las instituciones y un defensor acérrimo del diálogo como construcción política; nadie mejor que él para que la estación Congreso lleve también su nombre”.

Además el oficialista y autor de la iniciativa, Guillermo Suarez (VJ), remarcó que Alfonsín fue el principal impulsor de la autonomía de la Ciudad e insistió en que ese logro "aún no le ha sido debidamente reconocido".

Por su parte, Myriam Bregman (PTS) se abstuvo y señaló que su decisión fue en “honor a la lucha que iniciaron las organizaciones de Derechos Humanos contra las leyes de impunidad: la Ley de Obediencia Debida y Punto Final”. Además, el trotskista Gabriel Solano (PO) consideró que “ldemocracia argentina del 83 no puede omitir que termina avalando las principales decisiones que tomó la dictadura militar, como por ejemplo el pago de la deuda externa”.

Mientras que el diputado de AyL Fernando Vilardo aseguró que le “genera rechazo estar debatiendo el nombre de una estación de subte frente a la situación tan dramática que se está viviendo a nivel nacional” y advirtió que “esta es una de las formas que tiene el poder para legitimarse, para las próximas generaciones queda grabado y parecería que da una condición de respeto; están dando un reconocimiento a un presidente que tuvo que dejar su mandato meses antes por el rechazo de la mayoría de la población”.

En contraposición Sergio Abrevaya (GEN) indicó que militó “fervorosamente contra la Ley de Obediencia Debida y Punto Final” y remarcó que “Alfonsín, los peronistas, los radicales y socialistas estábamos solos en la búsqueda de juzgar a los responsables de la dictadura”. Asimismo aseveró que “Alfonsín hizo mucho más de lo esperable, cada decisión que tomaba él implicaba un riesgo de vida para quienes lo acompañaban y para sí mismo, por eso vale la pena ponerle su nombre a la estación”.

Sobre esa misma línea, el legislador de Evolución Juan Francisco Nosiglia destacó que “el reconocimiento a Alfonsín ya se lo da la amplísima población argentina, no requiere de este reconocimiento pero esto significa darle un lugar dentro de esta Ciudad” e insistió en que “Alfonsín durante toda su campaña había hablado de distintos grados de responsabilidad, fue electo por la mayoría de la sociedad y a los tres días de haber asumido creó la Comisión de Nacional por la Desaparición de Personas; juzgó a las Juntas Militares y en 2003 realizó una relectura sobre las leyes de Obediencia Debida y Punto Final”.

Al mismo tiempo que Leandro Santoro (UC) explicó que “Alfonsín sentía que el Parlamento era la casa de encuentro y de la política; en más de una oportunidad trató de explicarle a la sociedad en que contexto se había gobernado” y sentenció que “fue el primer gobierno que dio un corte definitivo entre una etapa y otra, convocó a la Justicia a hacer ese famoso juicio y haciendo un punto de inflexión en la historia argentina. Trabajo por la Memoria,Verdad y Justicia y creó el Banco de Datos Genéticos en contra de la voluntad de los represores, que sabían que tenían el culo sucio”.