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Jueves 19 de septiembre de 2019
OPINIÓN
2019, otra odisea de los argen-giles
Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y EnerNews discute el nuevo escenario tras las últimas medidas anunciadas por Lacunza.
29 de agosto de 2019
Argentina es un lugar donde ficción y realidad se mezclan todo el tiempo. El brûlot de Alberto, tras el café con el FMI, enloqueció a los mercados y fue el mejor revival de la “Odisea de los Giles” que rememora el corralito del 2001.

El miedo no es sonso y hay fiebre del “verde y afuera”. Buenos Aires y hasta la última ciudad del país fueron esta semana presas del pánico ahorrista. Nadie quiere perder más de lo que ya perdió, acciones y bonos nacionales, y mucho menos quedar acorralado y/o pesificado. Somos argentinos pero no boludos sería una grandilocuente de difícil comprobación en este caso. “Siguiendo la sugerencia de la oposición...” dijo Hernán Lacunza, o lo que es lo mismo, miren ciudadanos que esto lo hacemos para llegar a diciembre sanos y salvos.

Esto no es default, dice el Gobierno, y las “personas humanas” (sic) están a salvo del pedal que el Gobierno prometió a los vencimientos, con los que dice que ahorrará US$ 13.000.000. Una paga-dios que le quedará para el próximo Gobierno.

El FMI, en la antesala de su propio traspaso de poder sufre el intríngulis con el sensual país del Sur. Vamos a seguir cooperando con la Argentina, es el mensaje, pero en Wall Street y en las bolsas aterra la sinuosidad del peronismo del siglo XXI que está precalentando con distintos personal trainners. Nielsen habló a los mercados tranquilizando y prometiendo una resurrección ecuánime, con el esfuerzo de todes. Pero hay dudas por el silente think tank que se acovachó en La Matanza durante el auge del macrismo y que llevó a Kicillof a romperle las urnas a la empeñosa Vidal. El rol del Estado, la libertad de vientres para el capital y otra mirada sobre derroche y cuentas fiscales son aguas que separan al Instituto Patria del Grupo Callao.

La manta es corta, perdón cortísima, y todos los que piden cita con los que vienen están lobbeando para que el ajuste no los toque o por lo menos no los triture. El macrismo se va a la casa con el amargor de no haber acertado.

Tras la movida de Lacunza, con tufo a bandera blanca, el peronismo llega con la tranquilidad de que parte del ajuste se lo está haciendo la administración que agoniza.

Pero los mercados no han dicho la última palabra. Hay mucho broker sediento de ganancias fáciles o de venganzas, y las travesuras le pueden costar caro al ciudadano de a pie.

Los días no pasan más. El 27-O está más lejos que la luna y cada día será una batalla de final incierto. Para sentir las pulsaciones a 1.000 no hace falta ir al cine, porque “los argentinos juntos somos imparables”, como suele decir Mauricio Macri.