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Miércoles 23 de octubre de 2019
OPINIÓN
¿Narcos charrúas?
Por Jorge Luis Vidal. El experto en Seguridad Pública y Delictual advierte la importancia de promover el trabajo de inteligencia conjunto para combatir a la narcocriminalidad.
2 de octubre de 2019
Hace unas semanas escribí sobre un cargamento de cocaína decomisado en Hamburgo, Alemania, cuya cantidad total resultó ser el más grande decomiso de cocaína de la historia de ese país: 4.500 Kg. de esa sustancia que había tenido como país de origen Uruguay.

Pero antes de ello, un vuelo que partió de Uruguay, aterrizó en Francia con 600 kg. de cocaína, y posterior a la exportación a Alemania, se descubrió un depósito en el mismo Uruguay con otras dos toneladas de cocaína.

A fines de septiembre, un operativo conjunto de las fuerzas de inteligencia paraguayas y argentinas permitieron decomisar en nuestro vecino norteño, 240 toneladas de marihuana y la destrucción de plantaciones y campamentos donde se cultivaba la droga. El trabajo tuvo como nombre Operativo Integración I.

La sorpresa que nos invade ante los hechos que se vienen sucediendo en el país charrúa, y el buen resultado –momentáneo- logrado en el país guaraní nos dan qué pensar sobre la manera de encarar el combate a la narcocriminalidad.

Como lo expresaron los funcionarios de aduana uruguayo, tuvieron controles muy laxos, y que no tienen fuerzas antinarcóticos realmente bien entrenadas para detectar y combatir este flagelo. No mucho tiempo atrás, era la realidad de Paraguay, lo que colocaba todo el peso de la prevención en nuestro lado de la frontera.

Lo que sucedió en el caso de Paraguay, fue la comprensión cabal que el trabajo conjunto logra mejores resultados que la espera de mejoras institucionales progresivas de cada país aislado. Las bandas trasnacionales de narcotraficantes poco se preocupa por la soberanía del suelo que pisa, mientras ya estén corrompidas sus autoridades.

Considero que la toma de acción pronta y decidida es fundamental para que nuestras jóvenes democracias superen el desafío que representan estos actores. No basta coordinar acciones policiales: la normativa debe tender a uniformarse, la justicia debe generar lazos de colaboración, así como las instituciones de monitoreo y control deben actuar con los mismos estándares de capacitación.

Para algunos, el desarrollo del acuerdo comercial del cono sur en los noventa fue un “Mercosur fenicio” porque sólo se centró en el comercio. A principios del siglo XXI, se fortaleció la agenda social y política. ¿Hasta cuándo podremos evitar la definición de acciones conjuntas en materia de justicia y seguridad?

¿Tenemos dudas de que esa cocaína no “nació” en Uruguay, y no se produjo en hipotéticos laboratorios del país oriental? Un problema regional ataca ahora al país que parecía estar a salvo, y por ello más retrasado en los controles ¿deben sus países hermanos esperar de forma pasiva hasta que desarrolle capacidades de acción? ¿No es hora de usar la integración también para brindar seguridad a nuestros ciudadanos?