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Viernes 22 de noviembre de 2019
OPINIÓN
Desarrollo nacional del conocimiento y creación de riqueza mediante la producción digital
Por Osvaldo Mario Nemirovsci. El exdiputado nacional señala la oportunidad que se le presenta al gobierno entrante para apoyar a los sectores innovadores de tecnología.
1 de noviembre de 2019
Nuestra ubicación en el mundo del comercio y los servicios globales no es la más fácil. Somos un país periférico para los que entienden que la centralidad está en ellos. Y como los dominantes del espacio del comercio internacional son ellos, pues debemos afrontar el rol de periféricos. Al menos desde esas antojadizas definiciones.

Hay un espacio de las nuevas tecnologías que equipara bastante las notorias distancias que existen en la producción de bienes y servicios tradicionales e incluso el de los bienes primarios o materias primas (commodities) y es el del universo digital, donde la base de construcción de riqueza está dada en la capacidad humana de crear nuevas y originales formas que desde algún estándar digital agreguen valor a múltiples productos. El software es un gran ejemplo y no es el único.

En ese camino sería útil el intento de concretar un mercado digital para la América cercana que una a los países que integran el Mercosur y se vincule con otras posibilidades regionales. Es necesario agrupar criterios de regulación, planes aduaneros, acuerdos comerciales y esforzar una cordialidad de intercambio tecnológico que permita relacionar en un gran mercado las ofertas y demandas nacionales sin caer en modelos de liberalización que sometan las producciones de cada país a un mal entendido libre comercio.

Hoy no existe un importante flujo de valor que permanezca en la región a partir de la todavía exigua industria digital o sus aproximaciones. Seguimos importando tecnología en lugar de construir conocimiento nacional y regional. En lugar de seguir transfiriendo valor hacia mercados dominantes debemos pergeñar nuestras formas de perfeccionamiento en servicios, conectividad, plataformas, aplicaciones, internet, contenidos e incluso en lo metalúrgico vinculado a la informática. Software pero también atrevimiento al hardware.

Contamos con una buena ventaja que es la supranacionalidad del Mercosur pero esta entidad no ha realizado muchos avances en el tema que planteamos. Allá por 2010 intentamos, en ese organismo, aunar modelos de digitalización de la televisión abierta pero no pasó de una tentativa sin trascendencia.

Cuando muchos auguran venideras recesiones en la economía de nuestra América cercana y se habla de una baja significativa en la cotización de los commodities, tiene sentido estratégico plantear que la economía digital puede ser un sostén clave en los equilibrios financieros y económicos de la región.

Debemos pensar en regulaciones análogas o al menos similares y equivalentes que permitan acuerdos afables entre países cuando existan bienes o servicios que son ofrecidos por más de un actor de ese mercado común digital regional.

La Argentina llegaría a esta instancia con un camino recorrido en el mundo digital ya que con TDA, Conectar Igualdad y el Plan Argentina Conectada nuestro país avanzó sustantivamente en el desarrollo de una nueva industria digital como modelo de producción para el Siglo 21. La existencia de empresas vinculadas al sector público como Invap, ArSat, Altec y otras hace que no haya que comenzar de cero. Cada uno de estos desarrollos significó la presencia de empresas nativas, técnicos y profesionales argentinos y un novedoso espacio de creación de trabajo genuino y riqueza nacional.

Los ejemplos de las llamadas empresas unicornios (en nuestro país Mercado Libre entre otras pocas) muestran, más allá de puntuales situaciones contextuales, que es posible.

Desde el espacio institucional que corresponda al área de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Educación de la Nación, debe alentarse, mediante estímulos educativos y sistema de becas, a que en las provincias se impulse la enseñanza, práctica y desarrollo del universo digital. No solo en las grandes ciudades pueden generarse start up y emprendimientos creativos de software. No hay que esperar un Sillicon Valley ni creer que solo en las grandes capitales se pueden lograr creativas empresas que sustenten el mundo digital.

Por supuesto que este proyecto de la “integración regional en lo digital” se impulsa desde una concepción política, ideológica y de defensa de las economías particulares, que se integran desde el espacio común de la región para atesorar acá, en nuestra América cercana, el enorme caudal de dinero que se va a las empresas de los países centrales.

El peronismo tiene una vasta tradición de apoyo a las innovaciones tecnológicas.

En la esperanza del nuevo gobierno que comienza en diciembre también ponemos esta expectativa.