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Viernes 22 de noviembre de 2019
ENTREVISTAS
“La voz de ‘Lilita’ va a estar presente, pero nos llegó la hora a nosotros de hacernos cargo”
Tras el anuncio de la retirada de Elisa Carrió, Maximiliano Ferraro fue ungido para conducir el bloque de diputados de la Coalición Cívica a partir del 10 de diciembre. En diálogo con parlamentario.com, el actual legislador porteño habló de los desafíos del partido, el futuro papel de Juntos por el Cambio y los nuevos liderazgos.
1 de noviembre de 2019
Por Carolina Ramos

El lunes por la noche, mientras resonaban los ecos de la victoria de Alberto Fernández y el país hablaba de la foto de la transición, Elisa Carrió recibió a dirigentes partidarios, diputados actuales y electos en su casa, en Exaltación de la Cruz. Relajada, les comunicó sin más vueltas su determinación de retirarse de la política. Horas después, oficializó su renuncia a la banca y bendijo a Maximiliano Ferraro para conducir, a partir del 10 de diciembre, el bloque de diputados de la Coalición Cívica, que tendrá nada menos que 14 integrantes.

“La decisión no nos sorprendió, pero se precipitó. Lo veíamos en el mediano plazo”, confiesa Ferraro en su amplio despacho circular, en la Legislatura porteña, que pronto abandonará para migrar hacia el Congreso Nacional. En diálogo con parlamentario.com, el actual titular del partido enfatiza que “para nada va a estar discutido el liderazgo de ‘Lilita’”, pero remarca: “Nos llegó la hora a nosotros de hacernos cargo”.

Ferraro -quien tomó contacto por primera vez con Carrió en su etapa de convencional constituyente y fue su jefe de asesores- habla de las perspectivas que se abren en el Congreso, los desafíos del partido y el rol que ocupará Juntos por el Cambio como oposición. Sostiene que “los liderazgos no se imponen de inmediato” y que “los va a decidir la sociedad”.

“Si hacemos las cosas bien, si sostenemos la unidad y si representamos lo que la sociedad nos pidió a partir de esos más de 10.000.000 de votos que nos acompañaron en octubre, estaremos en un escenario más que favorable, a pesar de no haber podido dar vuelta la elección”, analiza Ferraro.



- Con el recambio legislativo se dará una situación peculiar: la Coalición Cívica tendrá uno de los bloques de diputados más amplios de su historia, pero sin su líder en la banca. ¿Cómo van a manejar eso?

- En primer lugar, nosotros estamos muy contentos por la representación que vamos a volver a tener en el Parlamento. Vamos a ser 14 diputados y diputadas nacionales. Será uno de los bloques más grandes que tendrá la Coalición Cívica en su recorrida de los últimos 17 años de vida política. La decisión que ha tomado ‘Lilita’ no nos sorprendió, porque ella venía planteando desde hace un tiempo la posibilidad de retirarse. Pero sí nos pone en un lugar de responsabilidad. Es un enorme desafío para nosotros, no solo en mi caso particular -que me va a tocar conducir el bloque-, sino para todos los diputados y para el partido. La Coalición Cívica ha crecido y mucho en estos últimos 17 años. De eso también está muy convencida la propia ‘Lilita’. El boque y el partido nacional tienen distintos tipos de liderazgos, distintos tipos de perfiles. Estoy seguro de que vamos a estar a la altura de las circunstancias. La mayoría de nosotros viene de una formación y de un largo recorrido al lado de ‘Lilita’ como dirigente de la Coalición Cívica o como diputada nacional. A mi me ha tocado en una oportunidad ser su jefe de asesores, y así sucede con la mayoría de los diputados que integrarán el bloque.

- ¿Qué debates internos se abren con la retirada de Carrió? ¿Se discutirá su liderazgo?

- Para nada va a estar discutido el liderazgo de ‘Lilita’. Ella ha manifestado que se retira de la política cotidiana y de la política partidaria, tanto de la Coalición Cívica como dentro de Juntos por el Cambio. Pero eso no implica que ella no siga haciendo política en un sentido más amplio, relacionado a lo que ella se quiere dedicar: la política con sentido humanista, el tema de los populismos de izquierda y de derecha, los migrantes y los derechos humanos. La voz de ‘Lilita’ va a estar presente no solamente en la Coalición Cívica, sino también en estos grandes temas. Pero nos llegó la hora a nosotros de hacernos cargo. Nosotros avalamos su decisión y estamos dispuestos a asumir esa responsabilidad y ese desafío. ‘Lilita’ no es sustituible, no se trata de una cuestión transmisible a alguno de nosotros. Cada uno tiene su forma de llevar las cosas adelante, pero con un ADN muy grande, que es el ADN del liderazgo de ‘Lilita’, porque se va una de las voces principales del Parlamento argentino de los últimos 25 años.

- ¿Qué agenda va a tener la Coalición Cívica?

- La agenda que se desprende en términos propositivos de los tres principales contratos de la Coalición Cívica: el contrato moral, el contrato republicano y el contrato de redistribución del ingreso. En cuestiones más concretas, esto tiene que ver con el control y la calidad institucional; la baja de impuestos para las pymes, las industrias creativas y el sector emprendedor; la educación como política central del porvenir -y en ese sentido ver cómo recuperamos una cultura de la evaluación, para saber dónde estamos parados y cómo vamos mejorando-; una reforma judicial que creemos necesaria; la ley de góndolas y la protección de usuarios y consumidores. Seguramente van a surgir otros temas, pero estos estuvieron presentes en la campaña y como ideas que nosotros sugerimos desde la Coalición.



- ¿Cómo ves el escenario que se abre en la Cámara de Diputados, donde las dos principales fuerzas quedaron prácticamente empardadas?

-Ese es un dato relevante de la elección del 27 de octubre. Cambiemos pudo crecer en 2.400.000 votos desde las PASO de agosto a las generales. La sociedad, más allá de acompañar la candidatura de Mauricio Macri y al espacio de Juntos por el Cambio, también con su voto marcó algunas cuestiones que hacen a los pesos y contrapesos que tiene que tener una República. Esto está ligado a valores y principios republicanos, como la libertad de expresión, las libertades individuales y el fortalecimiento de la democracia. Tenemos el gran desafío de mantener la unidad de Juntos por el Cambio. Entre el Pro, la UCR, la Coalición Cívica y Confianza Pública, de Graciela Ocaña, seríamos 120 diputados. Tenemos que dar cuenta de esa responsabilidad. Esto no es solamente dar cuenta de cómo nos mantenemos unidos los 120 diputados, sino también ver cómo representamos a esos más de 10.000.000 de ciudadanos que acompañaron a Juntos por el Cambio, que acompañaron a Mauricio Macri, y a su vez marcaron cuáles son los pesos y contrapesos en el Parlamento nacional.

- ¿Cuál debería ser entonces el rol de Juntos por el Cambio como oposición?

- La sociedad nos votó para ser oposición, para controlar al poder que ingresa a partir del 10 de diciembre y para controlar cuestiones que tienen que ver con la calidad institucional. Después, por supuesto, serán los debates que tenga el propio Parlamento, vinculados a los temas más urgentes de la Argentina.

- ¿Imaginás una mesa de conducción tripartita con el Pro y la UCR?

-Primero hay que ser muy respetuosos de la decisión que en su momento tomen el Pro y el radicalismo, que tienen que elegir sus autoridades de bloque. Y después, será un mecanismo similar al que se venía trabajando en Diputados, donde había un presidente de interbloque más los presidentes de bloque. Se coordinará el trabajo parlamentario desde ahí. Desde nuestro lado está toda la voluntad para seguir trabajando colectivamente en equipo con la representación de cada uno de los bloques que conforman ese interbloque de 120 diputados.

- Macri se posiciona para liderar la oposición, pero a su vez emergen otras figuras que piden pista, como Horacio Rodríguez Larreta y Alfredo Cornejo, ¿cómo se va a resolver esa discusión?

- Para responder eso vuelvo al análisis del resultado electoral. Los liderazgos no se imponen de inmediato. Por supuesto, nadie desconoce ni desmerece al presidente Macri, que a partir del 10 de diciembre va a ser expresidente de la Nación. El radicalismo también tendrá sus liderazgos y ‘Lilita’ ocupará otro lugar de liderazgo, producto de haber sido una de las socias fundadoras de la alianza, y la Coalición Cívica es parte fundamental de ese espacio. Yo no me apresuraría en establecer un nombre propio de un liderazgo posible. El liderazgo lo va a decidir la sociedad, y va a ser en un mediano plazo, no en lo inmediato posterior a una elección como la del 27 de octubre o posterior a un traspaso de mando institucional como se va a dar el próximo 10 de diciembre. Liderazgos hay: Mauricio Macri, Elisa Carrió, el radicalismo, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal… ¡qué bueno que un espacio como este tenga tantos tipos de liderazgos para poner frente a la sociedad! Si hacemos las cosas bien, si sostenemos la unidad y si representamos lo que la sociedad nos pidió a partir de esos más de 10.000.000 de votos que nos acompañaron en octubre, estaremos en un escenario más que favorable, a pesar de no haber podido dar vuelta la elección. Hicimos una muy buena elección a nivel nacional y una extraordinaria elección en la Ciudad de Buenos Aires, con casi el 56% de los votos.

- Como parte de esta gestión, la Coalición Cívica marcó diferencias con algunas medidas. Ahora que este mandato termina, ¿qué autocrítica hacen?

- Cuando nosotros tuvimos una posición crítica o autocrítica la marcamos, como con el tema de las tarifas de servicios públicos. Eso no atentaba contra el sinceramiento ni el hecho de asumir el desastre que nos había dejado el kirchnerismo después de 12 años de gobierno, donde no existió ningún tipo de inversión ni nada por el estilo vinculado al sector energético. Siempre tratamos de ser críticos y autocríticos en pos de una salida y de una construcción más propositiva. Ese fue el rol de la Coalición Cívica y el rol de ‘Lilita’. Con respecto a hacer una autocrítica más profunda, me parece que vendrá el momento después del 10 de diciembre. Nosotros estamos satisfechos de que se haya iniciado un proceso de transición ordenada y en paz, que ojalá siga así hasta el 10 de diciembre. Reivindicamos que se están dando nuestros objetivos fundantes como partido político y que la República está fortalecida. La República está fortalecida porque después de 91 años en la historia argentina, un presidente con mandato constitucional que no es del PJ cumple ese mandato y le entrega el poder a otro presidente elegido por el pueblo. La segunda cuestión es lo que mencioné de la transición, y la tercera son los pesos y contrapesos que están en el Parlamento nacional. Ninguna de las fuerzas políticas tiene dos tercios para llevar adelante alguna locura desde el punto de vista constitucional e institucional. Eso, producto de la decisión de la ciudadanía a través de su voto, le hace muy bien a la República. Si después de las crisis recurrentes que nos atravesaron durante más de 70 años le empezamos a dar importancia a estas cuestiones, vamos a ir hacia la prosperidad económica, hacia el desarrollo, hacia cuestiones que todavía están pendientes. A pesar de las dificultades, reconociendo aciertos y errores, hicimos lo cambios y las transformaciones necesarias para sentar las bases de una nueva Argentina. Ojalá que el nuevo gobierno que inicia no desaproveche ese trabajo que hicimos durante estos cuatro años.



- Alberto Fernández ha dado sus primeros pasos como presidente electo, ¿cómo creés que será su gestión?

- Esperaré verlo ejercer el poder. Tenemos que esperar a ver cómo ejercen el poder no solamente el presidente electo, sino también todos los que lo acompañan, y también ver cómo ellos resuelven sus contradicciones. Pero esa es una cuestión del presidente electo y su equipo. Nosotros tenemos que estar más ocupados en cómo fortalecer la unidad de Cambiemos y en cómo representar a esas más de 10.000.000 de personas que nos votaron.

- ¿Puede haber cortocircuitos entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner?

- No puedo hacer futurología. Estaremos atentos a partir de cuando asuma el 10 de diciembre.

- Yendo a la Ciudad, ¿qué relación les espera a Larreta y Fernández?

- Aspiramos a que sea un gobierno federal, como sí lo hizo Cambiemos, y esta es una de las cosas positivas que hizo el presidente Mauricio Macri: poder tener un verdadero sentido federal y tener relación con cada una de las provincias. Sería un disparate, una locura, que la Ciudad de Buenos Aires, por no pertenecer al signo político del próximo gobierno nacional, sea castigada, porque ese castigo no sería hacia un jefe de Gobierno o a un espacio político que sacó el 56% de los votos, sino hacia las 3.000.000 de personas que viven en esta ciudad y hacia muchísimas personas que vienen a trabajar y a divertirse desde distintos lugares del país y principalmente desde el Conurbano bonaerense. Personas que vienen a las escuelas, a los hospitales, a los teatros de la Ciudad. En ese sentido, no se debe generar ningún acto de discriminación a la Ciudad de Buenos Aires. Está demostrado cómo, durante estos cuatro años, nosotros lo hicimos con el resto de las provincias: se repartieron los fondos y la mayoría de las provincias tiene superávit fiscal. Eso es producto de la generosidad y el esfuerzo de un Gobierno nacional para que cada una de esas provincias recibiera lo que le correspondía.

- Por último, ¿qué proyectos de ley te interesa impulsar?

- Yo, por supuesto, tengo la responsabilidad de representar a un colectivo, que es el bloque de la Coalición Cívica. Pero en términos personales, me interesan los temas de educación, cuidado del ambiente, movilidad sustentable, cultura y ampliación de derechos. Son temas propios de mi agenda que recorrieron estos ocho años en la Legislatura. Seguramente haré ese aporte al bloque de la Coalición Cívica y al interbloque de Juntos por el Cambio.