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Viernes 22 de noviembre de 2019
OPINIÓN
Alberto en DF: energía afligida, minería feliz
Por Daniel Bosque. El director de Mining Press y Enernews advierte que ambos sectores clave están a la espera de definiciones concretas del gobierno entrante.
5 de noviembre de 2019
Mundo streaming. Alberto electo se paró frente a los periodistas aztecas para decir no mucho más de lo conocido, pero quienes observan por la mirilla fueron tomando nota. Los petroleros y energéticos, por ejemplo, no dejan de estar preocupados por el futuro de precios y tarifas, después del jet lag que les significó ir de Aranguren a Lopetegui en un vuelo casi sin escalas

El tema no es sencillo tampoco para la carpa del poder que se avecina: en la edición por Twitter de @alferdez del futuro presidente argentino fue borrada la alusión textual a la desdolarización de las tarifas, en rueda de prensa. Todes presienten la partitura que viene, falta la confirmación de los músicos e instrumentos. Mientras ocurre esta danza, que incluyó la inoportuna invitación de Exxonmobil a Guillermo Nielsen a brifear en Houston con actores made in USA de Vaca Muerta, en otro rincón del ring proliferaban los likes.

El tiempo es inexorable, aunque Fernández eludió grandes definiciones, más temprano que tarde deberá ratificar su elenco y ponerlo en consonancia con las expectativas de empresas y provincias. El dato de que las fracturas en la Cuenca Neuquina cayeron un 50% desde las últimas regulaciones macristas es todo un síntoma.

El bunker albertista está en tiempos de decisiones y el sector escucha y ve todo con suma atención. Desde los fundamentalismos energéticos de Oscar Parrilli, en una suerte de “los veranos más felices fueron peronistas”, hasta el difundido brief de FIDE-Marcó del Pont, 25 páginas de las cuales interesan de diagnóstico sectorial, a las postre un par, las que dicen cuánto va a costar el peine. O lo que es lo mismo, cómo se reparte la renta petrolera. Dicen que AMLO le contó al huésped argentino sus desventuras con Pemex. Ojalá yo tuviera esos problemas y ese poder en el mercado, respondió Alberto.

Macri cierra su ciclo con un exiguo superavit comercial, por primera vez en mucho tiempo. En parte porque la estanflación deprimió importaciones, antes de los cepos light y hard. Y también porque la exportación de hidrocarburos fue el nuevo fenómeno, en las antípodas de la onerosa factura de LNG, a Evo y a los MW de Brasil, que pagábamos con Cristina para pasar el invierno. Los números del oil&gas son lo suficientemente atractivos para cargarlos de variadas tax, siempre que el negocio lo resista, como se está viendo.

Mining like. Es el caso de los mineros, que sobre el pucho (traducción para inversores extranjeros inmediatamente) se postearon el tramo de las declaraciones de AF. Comodidad absoluta de este sector que por primera vez en años escucha un aval explícito como protagonista del desarrollo nacional. No es lo mismo decirlo en San Juan que en el DF. En la capital cuyana, hace un mes, gobierno, justicialistas en campaña y empresarios mineros, dieron una proclama conjunta “Hagamos que las cosas sucedan”.

Todo esto ocurre mientras pasan cosas. Mendoza está por abrir la resistida hendija por donde ingresará la minería y se espera que haya novedades en la Babel política de Chubut. “En el plano político estratégico nunca estuvimos mejor”, comentó a Mining Press un capitoste del sector tras el guiño albertista.

Aún faltan pasos y sobra suspenso. Como la confirmación o no de que Minería será un Ministerio e ídem si el ungido es Alberto Hensel, el sanjuanino que más suena, sobre todo en la tierra de Sarmiento. También está el enigma qué rol le hará jugar el peronismo federal que se foteó en Tucumán a viejas banderas cristinistas del compre nacional y la sustitución de importaciones, aquellas regulaciones que tanto complicaron a esta industria en los tiempos de Guillermo Moreno y Jorge Mayoral, dos que hoy no están en la foto aunque no faltan, sotovocce, ahijados que los extrañan.

Nunca estuvo mejor la minería, es cierto, pero eso no significa que el tren está sobre rieles y la locomotora a full. Como a Vaca Muerta, lo acecha la macroeconomía argentina y el duro cuadro fiscal. El gobierno 2020-2023, en tiempos de transiciones civilizadas y ordenadas, podrá abrevar en los sesudos análisis de cómo impactan tributos y retenciones en el ánimo de los inversores de riesgo. Briefs realizados desde el Estado durante el macrismo con absoluta libertad intelectual, pero paradójicamente en que el portfolio de proyectos no maduró gran cosa, excepto el litio que en el último lustro vivió su boom.

Chile está en una llamarada social y en cada nuevo proyecto peruano surgen obstáculos sociales que complican aprobaciones, era la mirada eufórica que corría por whatsapp, como si los datos de la región fueran suficiente razón para que se pongan a tiro de piedra los US$ 20.000 millones en desarrollos de proyectos mineros de Argentina.

En medio de tanta comodidad, aún con este impulso a las actividades extractivas que procura el próximo presidente argentino, la minería aún no ha sabido resolver las asignaturas pendientes, como la cuestión de Glaciares, detrás de la cual asoma un debate que se generalizará tarde o temprano en la sociedad, como es la relación entre agua y minería. Las mineras, sobre todo las cupríferas, que proyectan grandes complejos en el país, saben de sobre el alcance de esta cuestión y deberían no hacerse las distraídas.

Por no hablar de las retenciones a las exportaciones, criticadas por las mineras pero cuyo aumento forma parte del vademecum de nueve de cada diez políticos argentinos. La resolución de este dilema será un factor determinante para las casas matrices y los fondos de inversión a la hora de elegir este remoto y singular país de la tumultuosa Sudamérica.