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Martes 10 de diciembre de 2019
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Para Monzó, si Macri se hubiera abierto a la nueva generación política, seguiría gobernando Cambiemos
A pocos días de dejar la presidencia de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó volvió a criticar la grieta y adelantó su intención de formar una fuerza “de centro que promueva el diálogo”. Qué fue lo bueno de este Gobierno y cuál la deuda que deja. El principal error de Macri.
1 de diciembre de 2019
El titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, abogó por un Cambiemos que se reconstruya desde un lugar “mucho más federal”, se mostró partidario de construir “una fuerza de centro que promueva el diálogo” y mencionó como figuras para el futuro a Martín Lousteau, Alfredo Cornejo y Horacio Rodríguez Larreta. Porqué considera que este terminó siendo “un gobierno de obsecuentes”.

Tomó distancia del Pro al remarcar su pertenencia al peronismo, del que sigue siendo afiliado, y aclaró que trabajó con su gente para que Mauricio Macri fuera presidente y lo seguirá haciendo hasta el 10 de diciembre. A partir de entonces, trabajará “para formar una fuerza de centro, que promueva el diálogo y que termine de una vez por todas con la grieta que siempre estamos invocando pero que no hacemos nada para terminar. Voy a poner todo para que sea un espacio amplio, heterogéneo y federal, que son las cosas no hemos logrado durante este tiempo de gobierno”.

“Me gustaría que ese peronismo sea parte de una alternativa política”, dijo en referencia al “peronismo de los gobernadores” con los que en su momento quiso hacer alianzas y no lo dejaron. Dijo que “Cambiemos comienza un espacio de búsqueda de identidad de las partes. Me gusta pensar en una destrucción creativa de lo que se ha construido para volverse a construir desde otro lugar, un lugar mucho más federal”.

Para Monzó, “el radicalismo tendrá un lugar más preponderante, porque tiene más anclaje a nivel nacional y tiene candidatos presidenciales con capacidad para competir, como Martín Lousteau y Alfredo Cornejo. Horacio (Rodríguez Larreta?) puede ser una cabeza importante que surja a nivel nacional por parte del Pro y hay que ver cómo se acomoda ese peronismo de los últimos años”.

Entrevistado por el diario Clarín, el presidente de la Cámara de Diputados considera que “debe haber un denominador común: terminar con la grieta y con los flagelos que nos vienen persiguiendo desde hace mucho tiempo”.

Respecto del Frente de Todos, reconoció que allí adentro ya está el peronismo y “llevan una ventaja en ese sentido”, pero sugirió ver si esa conformación electoral “tiende a ir hacia el centro”. Si así ocurriera, estimó que “se van a consolidar como gobierno y espacio político. Eso es el peronismo genuinamente”.

A la hora del balance del Gobierno del que aún forma parte, reconoció como positivo la inserción del país en el mundo, calificando de “ejemplar” la política internacional, y estimó que eso “no tiene retorno”. Empero, admitió que su Gobierno deja “cuentas pendientes muy importantes que vienen de hace muchísimos años: la pobreza y la economía, en términos generales. Se necesita un acuerdo hacia los acreedores, pero también dentro del país para resolverlas”.

“Me duele que dejamos el país con la misma confrontación que la que recibimos en 2015. Primero hay que curar esa herida y, como consecuencia de esa sutura, podremos superar las otras crisis”, insistió.

Para Monzó, el principal error del Gobierno de Mauricio Macri fue “el diseño de gobierno”. Aclaró respecto de Marcos Peña, con el que sus diferencias han sido notorias que fue “muy importante” para el presidente y que “ha mejorado mucho a la figura de Mauricio y ha aportado mucho”. Empero, criticó que Macri lo cargara en exceso de responsabilidad al definirlo como “sus ojos y su inteligencia”. A su juicio, “el objetivo de Marcos es cuidar a Mauricio y ese objetivo, ese error de origen, marca los errores siguientes. Hace que los gobiernos tengan un perfil más de cortesanos que de gente que legitima políticamente. Ese error te lleva aislarte de la sociedad y aislar al presidente o al jefe de la realidad, porque la perdurabilidad de todos sus funcionarios depende más del humor de quien manda que del humor de la gente”.

“Por lo tanto, termina siendo un gobierno de obsecuentes”, remató, admitiendo que “el presidente no se rodeó de gente que tuviera legitimación política propia, que trajera un prestigio anterior frente a la sociedad, que discutiera las órdenes. Los funcionarios de este gobierno casi en un cien por ciento ?salvo Rogelio (Frigerio) y Patricia (Bullrich)?? dependen del poder de turno, siempre tendieron a mirar más al jefe que a la gente. Esto lo llevó a aislarse y a creer que una semana antes de las PASO podíamos ganar la elección. Y eso nos llevó a que el 12 de agosto y durante 10 días viéramos a un presidente desnudo que le endilgaba a la sociedad la responsabilidad del resultado electoral. Vimos a un presidente enojado, porque llegó a una situación tan virtual y la realidad fue tan contundente que no lo pudieron aceptar. Ese es el error principal”.

Respecto de Jaime Durán Barba, otro de sus antagonistas dentro de este Gobierno, consideró que “tiene un discurso muy malo para el país y muy cómodo para este esquema de poder. El discurso de él es que no es necesaria la intermediación política, lo vincular. Cree que esto se resuelve con las redes y la tecnología, que se resuelve del centro hacia la periferia, pero las responsabilidades son del presidente y de los funcionarios”.

Consultado respecto de si Macri lo decepcionó, Monzó respondió que “en 2015 mi ilusión era formar un gobierno más amplio, integrar a ese peronismo que colaboró en el Congreso para formar una tercera vía y superar la grieta. En eso sí me decepcionó. La estrategia de Durán Barba es la grieta, es blanco o negro, es sostener a Cristina Kirchner como la persona que define la elección a favor o en contra”.

Monzó reconoció en la expresidenta a “la figura más trascendente de los últimos 10 años”, y apuntó que “en 2015 nosotros llegamos al gobierno producto de esa figura, de los que querían a esa figura y de los que no la querían. Algunos creyeron que llegaron porque eran mejores”.

Defensor de las PASO, el presidente de la Cámara baja reconoció que hay que modificarlas, a partir de lo que pasó este año. Sugirió achicar los plazos con las generales y eliminar su obligatoriedad.

Consultado sobre su propuesta de 2015 respecto de que Sergio Massa fuera candidato a gobernador en lugar de María Eugenia Vidal, origen de su distanciamiento con la gobernadora actual, Monzó dijo que eso “hubiera implicado una apertura política en nosotros”. A su juicio, eso hubiera cambiado “el problema de origen”, y recordó que “Massa nos ayudó mucho los 2 primeros. Me hubiera gustado que eso derivara en un gobierno mucho más amplio con la incorporación de estos actores”.

Ante la mención del nombre de Elisa Carrió, refractaria a la idea de ampliar la base de sustentación política, Monzó dijo que “incorporar gente con prestigio y peso político propio implica que tu peso político va a ser menor”, y admitió que Cambiemos “ha sido un espacio que cada día que pasó más se cerró y fue más reacio a la incorporación de nuevas figuras políticas”.

“Mauricio Macri hoy es la única entidad superadora por el cargo que ha ostentado”, afirmó, convencido de que el presidente “tendría que quedarse en ese lugar y ser el faro -no el conductor- hacia 2023. No tendría que meterse en el Pro”. Adelantó que “producto de la crisis, vamos a ver a las partes buscando su propia identidad. Vamos a ver cuánto tiempo dura eso. Hay que trabajar para que se conviertan en una alternativa política”.

En ese sentido adelantó que “ahí comienza un proceso que implica generosidad de las partes para poder sumar a determinados actores peronistas como Juan Manuel Urtubey y Graciela Camaño. Si logra ampliar ese perfil será una alternativa lógica para 2021 y también para el gobierno que viene”.

“Me gustaría que Macri estuviera por encima de las partes y que ayude a la nueva generación política a gobernar a partir de 2023”, agregó Monzó, admitiendo que le hubiera gustado que el presidente hubiera tenido ese rol en esta última elección, convencido de que “era la persona ideal para hacer el traspaso de una generación a otra y me parecía ideal que lo hubiese hecho desde la presidencia”. En cambio, le reconoció a Cristina Kirchner la inteligencia de haber ampliado ella su espacio incorporando a Sergio Massa. “Hubo gestos distintos que los llevaron al triunfo. Si Mauricio se hubiera anticipado, seguiría gobernando Cambiemos”.

“Voy a colaborar en todo lo que pueda para que Alberto Fernández tenga éxito, porque eso va a hacer que vivamos mejor todos”, apuntó el presidente de la Cámara baja, y consultado respecto de si el kirchnerismo es un límite para él, admitió que lo fue, pero aclaró que “no tenemos que estar viviendo la vida al límite, hay que darle oportunidades. El kirchnerismo se está diluyendo como tal; se está armando una fuerza política que está superando al kirchnerismo en su esencia. Esto es evolución, no quiero poner límites porque eso nos impide el diálogo”.