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El panorama político de Joaquín Morales Solá anticipa que los números en la Cámara de Diputados están mal, para el caso de que el Gobierno se empecine en sacar el proyecto sobre las retenciones tal cual ingresó al Parlamento. En ese caso, una treintena de legisladores podrían abrirse del oficialismo. |
Bajo el título “Ya nada será igual”, el prestigioso comentario dominical del diario La Nación reseña todos aquellos personajes cuya estimación ha variado, de uno y otro lado, respecto al poder central: Julio Cobos, Hugo Moyano, Luis D’Elía y los productores agropecuarios, de los cuales reseña que si bien le han abierto una puerta al Parlamento, “difícilmente volverán a creer en un Gobierno que los confiscó y los maltrató”.
La nota señala que diputados peronistas liderados por los ex gobernadores Felipe Solá y Jorge Obeid, actuales legisladores, están buscando una fórmula para las retenciones que se sitúe a mitad de camino entre las posiciones de las entidades rurales y las del Gobierno.
Empero, se advierte que el Gobierno confía aún en que podrá ratificar las retenciones del 11 de marzo, con la convicción reinante en la Casa de Gobierno respecto a tener número suficiente. El Gobierno acepta, se aclara que “cualquier proyecto de ley puede ser modificado por el Congreso”. Néstor Kirchner tomaría cualquier cambio como una fatal derrota política. ¿Cómo están los números? , preguntaba ansiosamente sobre el fin de semana.
“Los números están mal. Unos treinta diputados rechazaron la propuesta de Diana Conti para sacar del medio al defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, cuando éste hizo una gestión de acercamiento entre el Gobierno y el campo. Si ese número se mantuviera, con sumas y restas, el Gobierno habrá perdido la mayoría. ¿Y si Kirchner no aceptara modificaciones? El bloque se quebrará. Los tiempos han cambiado, dijo un importante legislador del kirchnerismo”, destaca el comentario de Joaquín Morales Solá.
La nota destaca además que la relación del Poder Ejecutivo con el vicepresidente Julio Cobos quedó lesionada. Destaca que el mendocino “recibió insoportables presiones” para que levantara la reunión que convocó para este lunes con los gobernadores de las provincias sojeras. No la levantó ni la levantará. “No lo conocen a Julio. Nunca retrocede”, dijo un político que frecuenta al vicepresidente.
Añade que el Gobierno presionó a los gobernadores para que vaciaran de interlocutores a Cobos. Se bajaron todos, menos los tres que están más alejados de los Kirchner: el santafecino Hermes Binner, el cordobés Juan Schiaretti y el puntano Alberto Rodríguez Saá. Cobos decidió que hará esa reunión aunque termine asistiendo un solo gobernador. “El Senado es el ámbito de la representación federal y hay un proyecto sobre el conflicto en el Congreso. ¿Qué maldad podría encerrar una conversación entre el titular nato del Poder Legislativo y los gobernadores de las provincias afectadas? Ninguna. Pero para la prusiana disciplina kirchnerista ese diálogo significa un acto de sospechosa conspiración. Quiere crecer para ser una alternativa política e institucional, suponen en el Gobierno”, señala el comentario, que concluye que la relación de los Kirchner con Cobos no volverá a ser como fue. Quedaron heridas abiertas, aceptaron cerca del vicepresidente. Habrá cierta dosis de disimulo, porque una sensación de pánico se adueña del matrimonio presidencial cuando imagina una crisis parecida a la renuncia de Carlos "Chacho" Alvarez. De la Rúa estaba mejor que Cristina cuando se quedó sin vicepresidente, resumieron en la cima.
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