“Trascendió las fronteras y el tiempo, dejando huellas en la realización de la sociedad democrática y la República”, destacó Gerardo Morales sobre Raúl Alfonsín en su discurso.
“Como alguien dijo: los cansinos, los tibios y los pesimistas, no pueden conquistar la libertad. La libertad es una conquista y Alfonsín fue el gran constructor de la que hoy gozamos”.
Morales resaltó que el ex presidente “nos demostró que si se mantiene viva la esperanza, tenemos convicción y coraje, todo es posible”.
El presidente del radicalismo dijo que Alfonsín “representó un proyecto democrático de vanguardia; expresó no sólo lo mejor del liberalismo político, en el sentido del respeto irrestricto a los derechos humanos y las garantías fundamentales, sino también el contenido social de la democracia y su imperativo de asegurar la igualdad y una vida digna para todos. Lo sintetizó en su frase célebre: con la democracia no sólo se vota, con la democracia se come, se educa y se cura”.
El senador jujeño resaltó que Alfonsín “desde los inicios de su carrera política rechazó la falsa opción entre gobiernos orientados a la satisfacción de los derechos económicos y sociales, pero despreocupados por el funcionamiento de las instituciones, frente a otros más ocupados por el formulismo de las libertades políticas y civiles que por satisfacer los reclamos sociales”.
“Devolvió así a la democracia su potencialidad, de ser una manera de organización capaz de garantizar las libertades públicas, pero también de ser el resguardo de la libertad social”, señaló el senador Morales.
Destacó que “el pensamiento progresista de Alfonsín se correspondió con la cultura de los derechos humanos; su defensa constituyó el centro de su discurso y su esfuerzo, por eso no sólo protagonizó el capítulo más importante en la historia por la justicia, para reparar a las víctimas de los delitos de lesa humanidad, condenando a los responsables, sino que entendió que ese proceso debía desarrollarse paralelamente con otros que hicieran efectivo el contenido social de la democracia”.
“Entendemos entonces a la democracia como un sistema de vida”, remarcó.
“En tiempos de escepticismo, cuando los valores son escasos, cuando parece que todo es igual y todo vale, aparece, para los que quieran ver, la figura trascendente de Raúl Alfonsín”, añadió. “Cobra sentido entonces la política, cobra sentido la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace; cobra sentido el hacer para el conjunto”.
Morales remarcó que “Raúl nos demostró que ahí donde los valores y principios no sólo se dicen, sino que son una verdadera forma de vida, ahí se construye la política; pero hoy nos demostró que ahí donde los valores y principios no sólo se dicen, sino que son una verdadera forma de vida, ahí es posible la política”.
“Raúl nos demostró también que es posible la política con austeridad y honestidad; ese legado nos pertenece a todos –sostuvo-. Pero los y las radicales tenemos un compromiso especial con él, porque luchó desde sus ideas profundamente radicales, marcando con su impronta varias generaciones”.
El actual presidente del radicalismo dijo pertenecer a una de esas generaciones, y dirigiéndose a quien despedía, dijo que “somos miles los que nacimos a la vida política con tu discurso, tus ideas y fundamentalmente tus compromisos”.
Más adelante, Morales hizo hincapié en la despedida de miles de personas realizada al líder fallecido y dijo percibir “sentimientos contrapuestos”, contraponiendo al pesar y el optimismo, que “sólo se explica porque está vivo el entusiasmo”.
“Sin embargo, ahora me pregunto qué es lo que entusiasma hoy a hombres y mujeres que se congregan para despedir a Raúl Alfonsín –se preguntó-. Creo, sin temor a equivocarme, que es posible que nos entusiasme la democracia, y que es posible que todavía podamos sostener algunos principios y valores, y si eso es así, entonces estamos frente a un gran capital y social que aún no ha sido degradado y que debemos preservar”.
Planteó como un desafío cómo administrar ese capital social, convencido de que “la mejor manera de hacerlo es garantizando el diálogo, el consenso, la tolerancia, la diversidad y la unión nacional para resolver los problemas del país y encarar hacia un proyecto de futuro”.
“Argentina tiene futuro”, enfatizó, convencido también de que “el doctor Alfonsín estaría de acuerdo con nosotros si le decimos al pueblo que tenga fe y esperanzas, que Argentina es un gran país y es maravillosa su gente; que vivamos cada momento con pasión, que luchemos por nuestros ideales incansablemente, aun frente a las más difíciles circunstancias”.
“Que como pueblo tenemos proyecto, el proyecto que él lideró; la democracia que entusiasma”, agregó.
Habló de los desafíos pendientes, las libertades que faltan y la lucha por la justicia social y la igualdad, todos deseos de Alfonsín, remarcó, para concluir con un “gracias, Raúl, por enseñarnos a comprender que se puede ser político y a la vez decente; gracias por enseñarnos a creer en la política y en la solidaridad; gracias por darle sentido a nuestras vidas; gracias por honrar la vida y la paz… ¡Gracias, Raúl!”
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