Fue el senador Gerardo Morales el encargado de echar a Julio César Cobos del partido. En su carácter de titular de la Unión Cívica Radical, el jujeño debió enfrentar el momento de mayor fragmentación, cuando casi todos los gobernadores y buena parte de los intendentes de ese partido eran cooptados por el kirchnerismo.
En ese marco, no le tembló el pulso para aplicarle la guillotina a los que se iban. Cobos, en su carácter de integrante de la fórmula presidencial -nada menos- y por ende líder de la Concertación Plural ideada entre El Calafate y Olivos, fue el primero en sufrir el filo de la decisión de Gerardo Morales. Hoy muchos radicales, comenzando por su ladero en el Senado Ernesto Sanz, que siempre lo remarca, le reconocen a Morales haber tenido que lidiar con los radicales K en esos tiempos.
Pero llegó el conflicto con el campo y cambió el viento. Y a partir de su voto "no positivo", el vicepresidente de la Nación se convirtió en la figura radical más carismática y ponderada ante la gente. Así las cosas, comenzó a acercarse al radicalismo igual que los que se habían ido con él. Y si bien se mantiene la premisa que enarbola Morales de no habilitarle el regreso mientras sea vicepresidente del Gobierno kirchnerista, está claro que su reincorporación es sólo una formalidad.
Las exequias de Raúl Alfonsín le permitieron a Cobos una nueva sobreexposición como él mismo reconoció cuando como dueño de casa le tocó cerrar la ronda de discursos que despidieron los restos del líder radical del Salón Azul del Senado. Allí el mendocino aludió al hecho de que nuevamente la historia lo pusiera frente a un momento trascendente. Encima, ejerciendo la primera magistratura por la presencia de Cristina Fernández en Europa.
Así las cosas, hasta Canal 7 no pudo evitar mostrar su imagen profusamente, durante la misa de despedida de Alfonsín, como un día antes los fotógrafos (del Senado) ya lo habían retratado a Cobos junto al ex presidente Néstor Kirchner, nada menos.
Después de la misa, camino al cementerio de La Recoleta con el cortejo fúnebre, encabezó la marcha convocada un día antes por la Juventud Radical, del brazo del mismísimo Gerardo Morales, a la derecha, y con Federico Storani -cada vez más parecido a su padre Conrado- a la izquierda.
Una imagen impensada ayer nomás.
Luego del sepelio, el propio Morales confirmó que Cobos había aceptado su invitación a participar de la próxima Convención Nacional partidaria. Antes, Cobos había comentado que Raúl Alfonsín le había pedido en tiempos recientes que retornara al radicalismo.
Igual que los tiempos electorales, los del reencuentro radical parecen acortarse aceleradamente.
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