El senador socialista Rubén Giustiniani se hizo eco de las noticias que diariamente hablan de la expansión de la enfermedad del dengue y por eso acaba de presentar un proyecto sobre el tema.
La iniciativa tiene en cuenta que la epidemia de dengue afecta ya a miles de argentinos en varias provincias del norte, y amenaza con continuar su propagación dada la presencia del vector –el mosquito Aedes aegypti- en múltiples zonas del territorio nacional.
En el proyecto, Giustiniani reclama declarar de interés nacional la prevención, control y reducción del dengue en todo el territorio de la República, como así también crear el Programa Nacional Permanente de Prevención y Control de Dengue y Enfermedades Tropicales, en el ámbito del Ministerio de Salud.
Dicho Programa Nacional tendrá por funciones planificar y desarrollar actividades permanentes de información a la población en relación con el dengue y su prevención; organizar la vigilancia epidemiológica en todo el territorio con respecto a la presencia y propagación del vector y ocurrencia de casos de dengue y otras enfermedades tropicales; coordinar a nivel federal las actividades de fumigación, saneamiento y otras dirigidas al control de vectores, así como la adecuada disponibilidad de recursos para las mismas; analizar la disponibilidad de recursos humanos y efectores existente y necesaria para actuar frente a la producción de epidemias, y efectuar recomendaciones en la materia;
Ese programa deberá planificar el funcionamiento y desarrollo de la Red Nacional de Laboratorios de Referencia de Dengue y Enfermedades Tropicales, con base en las estimaciones de evolución de las enfermedades emergentes; y establecer una instancia permanente con las autoridades sanitarias de los países limítrofes para la formulación y control de acciones regionales comunes.
De ser aprobado el proyecto, el Ministerio de Salud convocará para la conducción del Programa, a un directorio presidido por el mismo, e integrado por las autoridades sanitarias de las provincias con incidencia actual de dengue o con existencia de condiciones de riesgo.
El directorio deberá conducir la formulación, aplicación y control del programa, y coordinar con otras áreas del Poder Ejecutivo las acciones de desarrollo social y saneamiento que contribuyan al control del dengue y demás enfermedades emergentes.
Ese organismo debería contar con la asistencia de una comisión técnica consultiva permanente integrada por especialistas de la Nación y las provincias, de las universidades, y de toda otra institución afín a sus funciones.
Por otra parte, el Poder Ejecutivo efectuará el cálculo y afectación presupuestaria necesaria, teniendo en cuenta la provisión oportuna y suficiente de insecticidas y repelentes, la realización de las actividades de información y educación sanitaria, la colaboración con las provincias en materia de contratación y capacitación de recursos humanos, y el equipamiento y funcionamiento de la red de laboratorios de referencia.
El proyecto recuerda que esta enfermedad ya registra más de 7700 casos recientes; y junto con otras endemias como el paludismo, el Chagas, la leishmaniasis, expresa el abandono durante décadas del cuidado de la salud y las condiciones de vida de la población.
Giustiniani recuerda que “la Argentina podía enorgullecerse hace más de cincuenta años, del triunfo contra los llamados ‘grandes males’, en referencia a la erradicación de enfermedades endémicas como el paludismo: Estos logros estuvieron basados en las actividades continuas, enérgicas y sistemáticas del Estado en la realización de las acciones de saneamiento y prevención, tales como el control de vectores mediante la fumigación”.
“Por más que hoy pueda adjudicarse en parte la reaparición de diversas enfermedades a factores externos, como el cambio climático y las migraciones masivas, es innegable que la desidia durante décadas en el sostenimiento de las conocidas medidas de prevención juega hoy también un rol clave en la gravedad de la epidemia”, añade Giustiniani.
Su proyecto procura sentar las bases para el abordaje sistemático, de mediano y largo plazo, del dengue y otras enfermedades reemergentes, sin perjuicio de la necesidad de medidas coyunturales.
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