El senador Miguel Angel Pichetto quedó en el centro de la tormenta al generarse una gran polémica en torno a la emergencia sanitaria que no se aprobó sobre la epidemia de dengue. En ese marco, el rionegrino sigue dando los argumentos que lo llevaron a retrotraer lo que parecía ser la decisión inicial de aprobar el proyecto.
Pichetto explicó que lo que se buscó fue “cuidar la imagen” del país, cosa que no hubiera sido factible en caso de aprobarse esa medida. En declaraciones formuladas en Bariloche, advirtió que "de ninguna manera vamos a sembrar la sensación de una catástrofe", poniendo como ejemplo lo mucho que les costó a localidades como El Bolsón y Bariloche recuperarse de "la crisis del hantavirus" en la década del 90.
El titular del bloque del Frente para la Victoria sostuvo que "estamos jugando con el destino de muchos destinos turísticos argentinos", y aclaró que "no nos negamos a volver a analizar el tema, pero no con esta terminología. Tenemos que ser responsables y no suicidarnos".
Aclaró de todos modos que la postura oficial "no significa ocultar la mugre debajo de la alfombra", aunque sostuvo que el problema "no tiene ni la dimensión ni la envergadura de los titulares de los medios".
Argumentó en tal sentido que más de las dos terceras partes del país no está afectada por la enfermedad, por lo que no se justificaba poner en riesgo el trabajo de los argentinos y el ingreso de turistas extranjeros al territorio nacional "con un título catástrofe que no se condice con la realidad".
"Como rionegrinos tenemos que cuidar el ingreso de turistas", alentó, sugiriendo que el proyecto que evitaron aprobar el último miércoles "no le conviene a la Argentina porque no es cierto" que exista una epidemia.
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