La Cámara baja y sus particularidades volvieron a brillar con todo su esplendor en la tercera sesión del año, luego de dos meses sin actividad en el recinto. La cordialidad y el alejamiento de la campaña electoral para tratar los diversos temas quedó en el olvido a penas comenzó la sesión de un nuevo miércoles que quedará para la historia.
El día anterior, había sido un día martes tranquilo donde los jefes de bloque de la oposición, el oficialismo y aliados, habían coordinado en la Labor Parlamentaria un temario sin demasiados temas donde ninguno era muy complejo ni traería mayor polémica.
Sin embargo, la alarma sonó temprano en Diputados, ya que al mediodía del día que la Cámara baja recuperaba la actividad, se confirmaba que visitaría el Palacio el titular del PJ, Néstor Kirchner, quien finalmente estuvo por el Congreso y acompañó al socialista Jorge Rivas en el momento de su jura como diputado.
Además de la presencia de Kirchner también estuvieron el ministro del Interior, Florencio Randazo; el ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario de relaciones parlamentarias, Oscar González; y cientos de simpatizantes, amigos y familiares que colmaron las bandejas del recinto que lució lleno de claveles.
Pero el encanto de las flores rojas duraron muy poco porque comenzaron los pedidos de apartamiento y la lucha de cada diputado por tratar con urgencia su tema de interés, porque todos sabían que si se extendía mucho el debate los legisladores se retirarían y no se podría votar.
También para Rivas fue complicado porque la emoción y el sistema informático especial por el cual se comunica le jugó una mala pasada, ya que en la primera votación que participó, su voto no fue registrado y su compañero de bancada Ariel Basteiro debió aclararlo.
Más allá de este detalle particular de la asunción del dirigente socialista k, la Cámara baja aprovechó para aceptar la renuncia del peronista disidente Felipe Solá y juró su reemplazante: el albertista Juan Carlos Lorges. También asumió la jujeña radical Beatriz Guerci de Siufi, en reemplazo de Alejandro Nieva, quien se fue a la Auditoria General de la Nación.
Siguiendo con los actos para saldar cuentas pendientes debido a la falta de sesión, los diputados le realizaron un sentido homenaje al ex presidente radical Raúl Alfonsín, después de cincuenta días de haber fallecido.
No sólo el homenaje a Alfonsín demostró la falta de inactividad del Cuerpo sino también el rechazo a las pretensiones de Gran Bretaña de ampliar su plataforma marítima y producir cambios en la zona de las Islas Malvinas. Al igual que el Senado, la Cámara baja aprobó un proyecto de repudio a cualquier intención unilateral de socavar la soberanía nacional. “Hay que continuar defendiendo lo que pertenece a la Patria”, expresó el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores, el sanjuanino Ruperto Godoy, con respeto a este tema.
Una vez que se saldaron las cuentas, la sesión que había iniciado a las 15.10, continuaba con la primera ley: la estatización de la ex empresa de aviones militares de Córdoba. El proyecto del Poder Ejecutivo que autoriza la compra de acciones de Lockheed Martin obtuvo la aprobación de Diputados con 152 votos a favor, 1 en contra y 21 abstenciones que pertenecieron al bloque de la Coalición Cívica, el SI y el diputado Claudio Lozano.
La estatización fue respaldada por la oposición pero a su vez reclamó controles y “cuentas transparentes”. Aunque este tema no tuvo demasiada polémica y ya fue girado al Senado.
El Escándalo
Como había adelantado Parlamentario.com, la diputada Victoria Donda –hija de desaparecidos- pediría el tratamiento sobre tablas del proyecto de ley, cuya autoría le pertenece, que inhabilita a los vinculados con el terrorismo de Estado para ser candidato a cualquier cargo público. Sin dudas, el caso más emblemático sobre esta cuestión es Luis Patti, quien vuelve a insistir con ocupar una banca en la Cámara baja.
En este marco y con la presión de un reducido grupo de Derechos Humanos, Diputados se atrevió a tratar este complejo tema. Al no tener despacho de comisión, la Cámara se debió constituir en comisión por lo que necesitó la aceptación de los dos tercios de los presentes. En esta modalidad se discutió los artículos más controversiales del proyecto y se llegó a un acuerdo político entre el oficialismo, el espacio de Donda, el socialismo, el SI, y la reducida parte que quedaba de los radicales y la Coalición Cívica.
Ya cerca de las nueve de la noche, es decir seis horas de debate, se mantenía el quórum -129 diputados- pero se previa que ante cualquier inconveniente se podría a caer la sesión. En conocimiento de eso, los diputados apuraron los consensos y llegaron al acuerdo de establecer que la figura penal a utilizarse sería el “autoprocesamiento”. Es decir, que es necesario para prohibir la presentación como candidato, el procesamiento judicial en causas por delitos de lesa humanidad. Así definido no es suficiente con la prueba incriminatoria ni las denuncias en la CONADEP pero tampoco hace falta la condena firme, como pedía el diputado radical José García Hamilton.
Así las cosas se votó el proyecto de ley, no sin antes haber una extensa discusión protagonizada por la diputada del Chaco, la kirchnerista Gladis Soto, por un problema exclusivo de “cartel” y “protagonismo en el nombre de la autoría de la ley”. En este marco y con los diputados agostados, la iniciativa obtuvo en general 133 votos a favor y 2 abstenciones.
El festejo en las bancas por parte de Donda y su compañera Cecilia Marchán se hizo extensivo a las gradas donde los militantes se abrazaban junto a la representante de las Madres de Plaza de Mayo linea fundadora, Nora Cortiñas.
Sin embargo, la algarabía duró poco porque toda ley debe ser aprobada en general y luego en particular, es decir, artículo por artículo. En este caso, sólo se llegó al diez porque allí, el bloque aliado al oficialismo, de la Concertación, liderado por el neuquino Hugo Prieto, pidió agregar un punto polémico: la inclusión de la figura de funcionarios del Poder Judicial que estuvieron en funciones en la época de la dictadura.
Este pedido generó dos reacciones distintas. En un primer momento del debate, el bloque oficialista liderado en este tema por el presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Remo Carlotto, se opuso a esto que generaba un escollo más para superar en una cuestión legal muy compleja que según la miembro del Consejo de la Magistratura, Diana Conti, “es inconstitucional”.
Pero luego de ver que avanzaba la noche, se acercaba el final del debate y no había quórum si se levantaban los aliados, Agustín Rossi, lider de la bancada oficialista, aceptó esta inclusión de los jueces, lo que generó el enojo de los cinco radicales y gran parte de los pocos diputados de la oposición que se quedaron a debatir. Aunque no sólo se enojaron sino que ante el número justo de legisladores para poder terminar de aprobar la ley, se levantaron y abandonaron el recinto por lo que la aprobación quedó trunca.
Esta nueva frustración tuvo duros cruces de acusaciones. Para los organismos de derechos humanos y el espacio político de Victoria Donda, los culpables fueron los del Frente para la Victoria que “la hicieron re bien, se quedaron sentados y dilataron el debate hasta que no se pudo aprobar. Ellos querían esto: que no se apruebe”. Y, según una diputada de este espacio, “la culpa es del cagón de Remo Carlotto que siendo hijo de Estela, dejó que esto se cayera”. Pero más fuerte fue la calificación de Cortiñas, que al bajar de las escaleras se encontró con Conti y, casi al borde del ataque de nervios, le dijo “sos una basura”.
Por su parte, desde el oficialismo cargó las tintas contra la oposición que según el mapa político a la hora de votar esta ley, dibujaba una desolación parcial. El peronismo disidente no existió y como de costumbre, Francisco de Narváez visitó el Parlamento para hacer notas y no ocupó su banca para expresar ideas ni defender proyectos. Tampoco el PRO, que sólo aportó una diputada, la evangelista Cynthia Hotton, mientras que sólo cinco radicales estuvieron presentes.
Sin la oposición en sus bancas, el diputado Hugo Perié disparó: “Seguramente si se trataba de la recuperación de los fondos de los jubilados estaban todos para votar en contra. Pero los peronistas estamos acostumbrados a esto y sabemos bien quienes son cada uno”. Y se despachó contra el escritor Marcos Aguinis: “No le tengo miedo y vivo en Corrientes. Que me venga a buscar a mi casa, quizás con alguno de la Sociedad Rural. Sabemos bien quien es: un gorila, golpista e imberbe irreparable”.
También en los pasillos los oficialistas, con la sangre caliente, gritaban: Es que temen que –Elisa- Carrió y –Ricardo- Gil Lavedra no puedan presentarse más”. Resulta que si se incluía el artículo que estipulaba que los funcionarios judiciales de la última dictadura no podían ser candidatos, tanto Carrió como Gil Lavedra no podrían como tantos otros que participaron del Poder Judicial con el Gobierno de facto.
Así, con un final abrupto cerca de medianoche, y acusaciones cruzadas en medio de una campaña, los diputados se despidieron hasta julio y le bajaron el telón a una sesión que quedó con una ley por la mitad.
La próxima sesión
La Cámara baja pidió para varios temas el tratamiento de preferencia con despacho. Entre ellos, la creación de las tres universidades junto con la de Moreno, en Buenos Aires; y el cambio del ordenamiento impositivo a los productos electrónicos e informáticos.
Aunque cabe señalar que, según fuentes parlamentarias, no habrá sesión hasta después de las elecciones legislativas del 28 de junio. |