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Lunes 22 de julio de 2019
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Van a reflotar una ley derogada en 2006
A juzgar por el anuncio de la Presidenta, el Gobierno se propone reimpulsar las internas abiertas y obligatorias, por lo que deberá hacer que el Parlamento vuelva a tratar el tema que ya aprobó en 2002 y nunca se puso en práctica.
9 de julio de 2009
Paradojas del destino, buena parte de los legisladores que deberán tratar la ley de internas abiertas obligatorias que se propone impulsar el Gobierno nacional, serán aquellos que la derogaron hace apenas tres años. Y que la derogaron menos de cuatro años después de haberla aprobado.

Y lo que es peor, sin haberla puesto en práctica nunca.

Es que a juzgar por los dichos presidenciales, el Gobierno se propone impulsar una reforma política que incluirá las internas abiertas y obligatorias 180 días antes de cada elección nacional. O al menos previa a las presidenciales.

En declaraciones a la prensa, el que estará encargado del tema, el ministro del Interior Florencio Randazzo, recordó que "la Presidenta presentó un proyecto en 2002 que contemplaba internas abiertas y obligatorias. En caso de implementarse, los argentinos deberíamos ir 180 días antes de las próximas elecciones nacionales a las urnas para preseleccionar a los candidatos".

Derogada esa ley, hoy la provincia de Santa Fe es la única que utiliza ese sistema para elegir candidatos. Y no sólo eso; también van a las internas para elegir todo tipo de autoridades partidarias. De hecho, el último domingo debieron haber votado, pero los comicios se suspendieron por la Gripe A.

La ley derogada en 2006 llevaba el número 25.611 y fue sancionada en 2002, pero nunca llegó a ponerse en práctica. Sucede que para las presidenciales de 2003, el entonces presidente Eduardo Duhalde sabía que en caso de elegir el PJ un candidato, todo indicaba que la interna sería ganada por el ex presidente Carlos Menem. Para impedirlo, se suspendió por esa única vez su implementación y la interna se dio directamente en las presidenciales, donde los candidatos justicialistas protagonizaron una suerte de sublemas. Y el ganador fue, en efecto, el hoy senador Menem. Pero como no pasó el 50%, debió ir a un ballotage con el que resultó segundo, Néstor Kirchner.

No hubo segunda vuelta, es historia conocida qué pasó entonces.

Lo cierto es que la suspensión excepcional decretada entonces se mantuvo en 2005, cuando sólo el radicalismo celebró internas. Y así las cosas, el kirchnerismo impulsó en diciembre de 2006 la derogación de esa norma sin uso.