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Sábado 20 de julio de 2019
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Reproche de Cristina a Agustín Rossi
Según el análisis de Eduardo Van der Kooy en Clarín, no habría convencido a la Presidenta la apertura del jefe del bloque de diputados a discutir temas con la oposición que incluirían hasta el Consejo de la Magistratura.
19 de julio de 2009
En su análisis de este domingo en Clarín, el periodista Eduardo Van der Kooy habla de las negociaciones entabladas entre el oficialismo y la oposición en la Cámara baja. Esta es la parte donde se refiere puntualmente al tema:

El peronismo no está circulando ahora mismo fuera de esa órbita. Es cierto que la oposición será en el Congreso por seis meses, hasta que asuman los nuevos legisladores, una fuerza sin equivalencias con el resultado electoral. Pero los números no siempre son reflejo de todas las cosas. Hay una realidad política nueva que igual se hará sentir. Esa realidad va dejando huellas en el oficialismo. Un racimo de diputados del PJ que fueron hasta el 28 de junio incondicionales a los Kirchner atenderán, por lo menos, varias sugerencias que está apuntado la oposición y el universo empresario.

Agustín Rossi, el jefe del bloque oficialista, conoce esa situación como a su barrio. Habilitó sin vallas -entre varios temas- el futuro tratamiento de los superpoderes, las retenciones y la delegación de facultades del Congreso al Poder Ejecutivo. Más valdría prevenir: el peronismo estaría ahora, hasta diciembre, en una posición negociadora que menguará cuando asuman los diputados electos.

Nadie sabe, de verdad, si esa lógica política de Rossi es también la de los Kirchner. Aunque existen indicios inquietantes: el jefe de los diputados oficiales habría recibido el jueves un reproche de parte de la Presidenta por aquella generosidad. "No es posible cerrar los ojos", repite el diputado. No cerrar los ojos, a su entender, sería ablandar quizá la actual defensa irrestricta del INDEC o también abrir los oídos a opiniones distintas sobre el Consejo de la Magistratura.

Julio Alak piensa casi con exactitud lo mismo. Pero parece no haberle ido muy bien en su debut con aquel pensamiento. Tampoco con haber meneado la cuestión delante de la Corte Suprema. Kirchner criticó al nuevo ministro de Justicia y le hizo llegar una advertencia: nada de lo que se haga deberá afectar a los diputados Carlos Kunkel y Diana Conti, sus espadas en el Consejo. Ambos rechazan cualquier modificación.

El ex presidente va diciendo y haciendo por lo bajo demasiadas cosas que desdibujan el suave paisaje de apertura política que se esfuerza en exhibir el Gobierno. No quiere que se toquen las retenciones al campo porque le teme a la falta de abundancia de la caja. Se bambolea entre un peronismo que lo reconoce muy poco y una transversalidad que figura sólo en folletos de la historia.