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Viernes 31 de octubre de 2014
NOTICIAS
El radicalismo perdió otra gobernación
Por José Angel Di Mauro
25 de septiembre de 2011
Con la llegada del menemismo al poder, los radicales debieron soportar una irónica interpretación libre de la sigla UCR: "Unicamente Córdoba y Río Negro". Obvia alusión a las únicas dos provincias que quedaban en poder del partido centenario.

Pero el partido se fue recomponiendo y recuperó Chubut, dio la nota imponiéndose en Chaco, ganó en Mendoza y hasta consiguió ganar en Catamarca, caso María Soledad mediante.

Año de revalidación de los oficialismos, en este 2011 la excepción que confirma la regla se había dado hasta ahora precisamente en una provincia gobernada por el radicalismo, Catamarca. Recuperada por el peronismo, se culpó entonces al intento de perpetuarse de Eduardo Brizuela del Moral. Ahora en Río Negro, provincia que sólo tiene una reelección y donde la UCR eligió a su candidato en internas, se repitió la derrota radical.

Y por más que el de allí sea un radicalismo K, a la UCR le duele el resultado, pues sentía a ese distrito como propio y no como Santiago del Estero, donde el gobernador Gerardo Zamora es un kirchnerista consumado, más allá de que haya ganado la provincia con el escudo radical. Río Negro era además la única provincia donde el peronismo no pudo gobernar nunca desde 1983.

Lo cierto es que con esta nueva pérdida a la UCR le queda sólo la provincia de Corrientes y la expectativa de ganar en Mendoza en octubre.

El mérito en Río Negro es de Carlos Soria, intendente de General Roca durante dos períodos, que supo tener sus idas y vueltas con los Kirchner. Como diputado nacional, entabló una buena relación con la entonces diputada Cristina Fernández de Kirchner, con quien en 2001 compartió el trabajo en la Comisión Antilavado que presidió Elisa Carrió, y sobre todo en los 90, donde junto a la hoy Presidenta fueron miembros clave de la Bicameral de Seguimiento de la investigación de los atentados contra la embajada y la AMIA. Luego se distanció de los Kirchner en 2002, cuando el matrimonio denunció que la SIDE que conducía Carlos Soria durante la presidencia de Duhalde, lo espiaba.

El tiempo todo lo borra: hoy, el ganador Soria es kirchnerista, después de haber recorrido todos los estadíos peronistas: fue menemista, ruckaufista, duhaldista... pero hoy es K, qué duda cabe.