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Domingo 23 de noviembre de 2014
NOTICIAS
Amplio respaldo a los trabajadores de Alé Alé
En el marco de una conferencia de prensa, legisladores expresaron su apoyo a trabajadores autogestionados de cuatro parrillas porteñas que mantienen ocupadas y que están en peligro de desalojo.
4 de abril de 2013
Diputados de la Nación y la Ciudad, comuneros y dirigentes políticos, sociales y cooperativistas se reunieron este jueves para respaldar a los trabajadores de Don Battaglia, Mangiata, La Soleada y Alé Alé -cuatro conocidas parrillas porteñas-, quienes ocupan y mantienen en funcionamiento los locales desde hace dos meses, luego de que la empresa propietaria realizara maniobras de vaciamiento con el objetivo de cerrarlas.

En uno de los restaurantes (Alé Alé), los trabajadores autogestionados hacen guardia desde el 11 de enero ya que enfrentan una orden de desalojo, impulsada por los dueños del inmueble. A través de su abogada Ornella Nociti, los trabajadores presentaron la semana pasada ante el juez Martín Alejandro Christello, del Juzgado Civil 103, un pedido de suspensión de esa orden de desalojo que pesa sobre la parrilla. La propuesta de los trabajadores es renegociar el contrato de alquiler con los dueños del local.

En solidaridad con su lucha, y en el marco de una conferencia de prensa, los trabajadores recibieron el apoyo del diputado nacional Juan Carlos Junio (Nuevo Encuentro), los legisladores porteños María José Lubertino (FPV), Delia Bisutti y Edgardo Form (NE), Claudia Neira (Buenos Aires 20-21), los comuneros Camila Rodríguez (FPV), Carlos Funes (NE), la ex diputada Cecilia Merchan (Corriente Política y Social La Colectiva), el dirigente José Campagnoli (NE) y Federico Tonarelli, de la cooperativa de trabajo Hotel Bauen y miembro de la Federación de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA). Los dirigentes expresaron que “los trabajadores son víctimas de una estafa jurídica, económica y moral”, resaltaron “la lucha legítima por el derecho al trabajo digno” y expresaron su “compromiso de apoyar la determinación de los trabajadores para defender las fuentes de trabajo ante una patronal inescrupulosa que gestionó las empresas en forma fraudulenta”. Para finalizar, expresaron que “los trabajadores tienen el derecho de autogestionar las empresas que son abandonadas por los empresarios. La experiencia indica que los trabajadores, con su esfuerzo, su experiencia y su eficiencia, pueden y deben defender sus fuentes de trabajo”.

Los referentes de los trabajadores explicaron que los restaurantes son viables económicamente pero que en los últimos meses sufrieron un vaciamiento por parte de los dueños, quienes vendieron acciones de las parrillas y al mismo tiempo crearon una distribuidora para proveerles insumos con sobreprecios. Raúl Armengol, de Don Battaglia, detalló que “pagaban un litro de leche a 15 pesos, los cubiertos y las copas las recargaban un 300 por ciento y un pantalón de trabajo, que cuesta 100 pesos, lo compraban a 300. De ese modo, la distribuidora se quedaba con toda la ganancia. En paralelo, durante todo 2012, se acumularon deudas con proveedores, nos pagaban los sueldos incompletos y con atraso, no se hacían cargo de los aportes patronales y enfrentábamos permanentes rumores de cierre”.

En Alé Alé, la situación se volvió insostenible a principios de 2013, según detalla Andrés Toledo: “El 4 de enero, a través de un supervisor, nos llegó el aviso de que iban a cerrar. Pedimos explicaciones pero nadie se presentó. Hicimos paro durante el fin de semana y no vino nadie. Decidimos pedir asesoramiento a la cooperativa de trabajo del Hotel Bauen y con ese apoyo empezamos a autogestionarnos”.

A la experiencia de Alé Alé se sumaron en febrero los trabajadores de Don Battaglia, y luego los de La Soleada y Mangiata. Armengol explica que enfrentaban versiones de cierre: “sabíamos que debían muchos meses de alquiler y nos faltaban insumos. Esos datos, el cierre del restaurante La Zaranda, del mismo grupo empresario, y la experiencia en Alé Alé nos daban la pauta de que los dueños se estaban por ir”.

En las cuatro parrillas trabajan más de 140 personas que ya iniciaron un trámite ante el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) para constituirse formalmente como cooperativa de trabajo. Los trabajadores autogestionados están haciéndose cargo de los pagos a proveedores, se están organizando para afrontar los alquileres y garantizaron la continuidad de todos los puestos de trabajo.

Mientras tanto, los diputados de los bloques Buenos Aires 20-21 y Frente Nuevo Encuentro presentaron en la Legislatura porteña un proyecto de declaración que expresa preocupación por la situación de los trabajadores ante el pedido de desalojo y está en redacción un proyecto de expropiación del fondo de comercio de Alé Alé.