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Jueves 19 de septiembre de 2019
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Morandini repudió la “banalización” de la exESMA
Recordó la senadora que ese lugar fue el más tenebroso experimento de crueldad. “Quien conozca realmente lo que sucedió allí no puede pasar por el frente del edificio sin sentir estremecimiento”, sostuvo la senadora y periodista ante las informaciones que hablan de asados en el predio.
3 de septiembre de 2013
La senadora nacional Norma Morandini presentó un proyecto para que la Cámara alta declare su profundo repudio a la reiterada utilización del Espacio Memoria y Derechos Humanos (exESMA) para “la realización de actos ajenos y contrarios a la reconstrucción de la memoria colectiva sobre nuestro pasado trágico, como los ocurridos el pasado 31 de agosto mientras se desarrollaba una visita guiada convocada por la Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos (AEDD)”.

La senadora recordó que la ESMA fue más que una cárcel clandestina.” Fue el más tenebroso experimento de crueldad, que tal como lo escribió Borges unió a ‘los réprobos con sus demonios, al mártir con el que encendió la pira’. Las presas desaparecidas, sacadas a la noche para cenar con sus captores, las ‘parrillas’ en las que se asaban los cadáveres, la complicidad de los dirigentes Montoneros con la megalomanía del almirante Massera, que ambicionaba ser un nuevo Perón, los desaparecidos forzados a esclavitud, el eufemismo con el que entre nosotros llamamos al colaboracionismo. No se trata de hacer un juicio moral sobre lo que cuesta imaginar en la magnitud del horror y ninguno de nosotros puede siquiera imaginar qué hubiera hecho en ese lugar, sino de evitar una nueva profanación y condenar su falsificación”.

“Para justificar las murgas y los asados que integrantes de la agrupación HIJOS y funcionarios de la Secretaría de Derechos Humanos hacen en la ESMA se ha dicho que ahí no hubo muertos –agrega la senadora cordobesa-. En la ESMA no sólo hubo asesinatos, los tenebrosos vuelos de la muerte de los días miércoles, sino que allí se concretó la historia más escabrosa que unió a torturadores con sus víctimas, esclavizadas sí, pero convertidas en verdugos de sus propios compañeros. De modo que en esta historia hay mucho horror, mucho dolor, sólo víctimas y ningún heroísmo para celebrar. Quien conozca realmente lo que sucedió en la ESMA no puede pasar por el frente del edificio sin sentir estremecimiento. Cuesta imaginar que alguien pueda bailar en un lugar tan siniestro”.