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Sábado 21 de septiembre de 2019
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Por amplia mayoría, la Cámara de Diputados sancionó el nuevo canje de la deuda
El oficialismo logró convertir en ley, con la ayuda de sus aliados tradicionales y algunos bloques de la oposición, el proyecto que habilita al Ejecutivo a reestructurar títulos públicos por tercera vez, luego del fallo de la Justicia estadounidense a favor de los fondos buitre.
11 de septiembre de 2013
Con apoyo de un gran sector de la oposición, el Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados logró convertir en ley el proyecto del Poder Ejecutivo que suspende la denominada Ley Cerrojo, con el fin de habilitar una tercera apertura del canje de la deuda externa.

La iniciativa fue sancionada por 192 votos, que congregaron, además del oficialismo y sus aliados tradicionales, a la UCR, el Pro y el Frente Renovador, que representa al candidato del peronismo opositor Sergio Massa. También votó a favor el diputado Omar Plaini.

Los rechazos fueron 33, de parte de la Coalición Cívica-ARI, Proyecto Sur y el Frente Amplio Progresista –el Partido Socialista, el GEN, el juecismo y también Unidad Popular-. Hubo sólo cuatro abstenciones, de Elisa Carrió (CC-ARI), Graciela Ocaña (Udeso), Nora Videla (Frente Peronista) y Marcela Rodríguez (DIP).

En un debate sin demasiados cruces, que se extendió durante diez horas, el kirchnerismo defendió la política de desendeudamiento encarada desde 2003 y enarboló una encendida crítica a los fallos de la Justicia estadounidense.

Ese último fue el punto de coincidencia con gran parte de la oposición, que también cargó contra los fondos buitre y las acusaciones que tildan a nuestro país de “deudor recalcitrante”.

Sin embargo, varios diputados advirtieron que nuestro país pagó más de lo que debía en materia de deuda y cuestionaron que el Gobierno no haya encarado esta negociación antes de peder el litigio.

El debate

El presidente de la Comisión de Finanzas, Carlos Heller (Nuevo Encuentro), encabezó la defensa del proyecto al asegurar que significa la “afirmación de la soberanía, la defensa del interés nacional y el trato justo y equitativo hacia los acreedores”.

“No se puede admitir que un puñado de acreedores se imponga sobre la soberanía del país”, sentenció Heller, miembro informante del oficialismo.

En el mismo sentido, el titular de la Comisión de Presupuesto, Roberto Feletti (FpV) destacó que “este proceso le ha permitido a la Argentina independizar sus políticas públicas internas”.

Por el contrario, el cívico Alfonso Prat-Gay habló de un “fracaso absoluto en la estrategia de negociación”, ya que “debíamos 150 mil millones de dólares cuando asumió Néstor Kirchner, pagamos 170 mil millones desde entonces y todavía debemos más de 200 mil millones”.

“El Gobierno prefiere pagarle seis mil millones de dólares más a los que quedaron fuera de los canjes para no pagar 1.500 millones a los que ganaron el juicio”, alertó.

En el mismo sentido se pronunció el macrista Federico Pinedo: “Somos un país que tiene el calificativo del peor deudor de la historia, y cuando empezó esta restructuración debíamos menos plata de la que debemos hoy”, aseveró.

A su vez, se preguntó “por qué no lo hicimos antes para ganar el juicio, en vez de hacerlo ahora cuando perdimos el juicio”.

“La medida es claramente tardía”, coincidió el radical Miguel Giubergia, y añadió que “de haberse decidido que la reapertura de 2010 fuera de carácter permanente, la voluntad de pago de la Argentina no hubiese sido puesta en duda, y tanto el fallo de primera instancia como la revisión por la Cámara de Apelaciones hubieran tenido un resultado más favorable para los intereses de la República”.

Por eso Enrique Vaquié, quien lideró la postura de la UCR, insistió en derogar la Ley Cerrojo, que con la flamante norma sólo será suspendida temporalmente.

Desde el massismo, Eduardo Amadeo se quejó de que “otra vez vienen al Congreso cuando están al borde del abismo. Sería mucho mejor que se conversara antes y no a las corridas”. Su par Felipe Solá auguró que la reestructuración de títulos públicos “no va a tener éxito” porque “van a ser muy pocos los holdouts que se adscriban a esta nueva oferta”.

Claudio Lozano, del bloque Unidad Popular, denunció que pese a las reestructuraciones de deuda “seguimos enjuiciados y clandestinos por el mundo” y consideró que el fallo del juez Thomas Griesa era “absolutamente esperable”.

La flamante ley

La propuesta de la Casa Rosada abre las puertas a una nueva reestructuración de deuda, con el objetivo de que pueda adherir el siete por ciento de los tenedores de bonos que no ingresaron a los canjes de 2005 y 2010 y que ahora litigan en los tribunales estadounidenses el pago nominal de los títulos.

El impulso a este tercer canje fue dado a partir del fallo del juez neoyorkino Thomas Griesa, que obliga a Argentina a cancelar en su solo pago el 100 por ciento de la deuda con los denominados fondos buitre. Según el Gobierno argentino, si la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos ratifica este fallo, el país volvería a entrar en default.

Por eso, el Ejecutivo insistirá a los litigantes que se incorporen al canje de la deuda bajo las mismas condiciones de las reprogramaciones de 2005 y 2010.