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Martes 16 de julio de 2019
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Homenajearon a Mandela y rescataron su legado para la coyuntura política argentina
Las senadoras Estenssoro y Morandini, Graciela Fernández Meijide y la hija del expresidente de Sudáfrica ponderaron el compromiso de Mandela con la libertad, la igualdad, el “respeto por el otro” y su lucha “para no tener un país dividido”.
15 de octubre de 2013
En el marco del 20º aniversario de la entrega del Premio Nobel de la Paz a Nelson Mandela, la senadora porteña María Eugenia Estenssoro (Coalición Cívica-FAP) encabezó un acto en homenaje al expresidente sudafricano y presentó un proyecto de ley para que Argentina adhiera a la resolución de la ONU que establece la celebración del 18 de julio de cada año como Día Internacional Nelson Mandela "por su contribución a la paz".

El evento, desarrollado en el Salón Arturo Illia del Senado de la Nación, contó con la participación de la hija de Mandela, la embajadora de Sudáfrica en nuestro país, Zenani Dlamini, de la senadora cordobesa Norma Morandini (FAP), la activista por los derechos humanos Graciela Fernández Meijide y el secretario general de redacción del diario La Nación, Héctor D’Amico.

Allí, los expositores rescataron de Mandela sus valores de libertad, igualdad y “respeto por el otro”, así como su lucha “para no tener un país dividido”, en lo que fue una relectura del legado del referente de los derechos humanos desde la perspectiva de la coyuntura política argentina.

“Que nunca más la política argentina esté divorciada de estos valores que encarna Mandela”, sintetizó María Eugenia Estenssoro al término del encuentro.

Para Norma Morandini, “cuando uno escucha tantas palabras de odio” en la política argentina, “Mandela nos da permiso a mostrar lo que habita en todo corazón: piedad y compasión”.

“Tenemos una democracia que utilizó su mejor legado para revisar su pasado pero nos freno para construir una auténtica cultura de los derechos humanos, para respetar al otro y hacer de la libertad un valor”, reflexionó la senadora cordobesa, quien padeció el exilio y la desaparición de sus hermanos durante la última dictadura cívico-militar.

Rescató en ese sentido el “valor supremo en la figura de Mandela, (que es) poner al otro en tal grado de igualad con el que hay que negociar para encontrar el camino de paz”.

Coincidió con esta idea Graciela Fernández Meijide, cuyo hijo desapareció también en la última dictadura: “para mirar para adelante no se puede desechar a ningún sector del país”, aseguró, y subrayó que Mandela “hizo del sufrimiento propio una lucha positiva para mantener un país unido”.

En tanto, D’Amico afirmó que Mandela “tomó la cárcel como un proceso de educación, reflexión, estudio” y logró “solución a problemas que en la sociedad argentina no pudimos solucionar”.

Autor del artículo “Lo que un político puede aprender de Mandela”, el periodista resaltó que el expresidente sudafricano “estudió al enemigo (blanco), está convencido de que se puede llegar a un acuerdo si se comprende la posición del otro”, en alusión a la lucha contra apartheid y el colonialismo británico en Sudáfrica.

En esta línea D’Amico aseguro: “No tenemos mucha experiencia (en Argentina) en escuchar al otro”.

Finalmente, Zenani Dlamini destacó que su padre “luchó contra la dominación blanca” pero también contra la “dominación negra” y recordó que tras los 27 años que vivió en prisión, Mandela “continuó trabajando por la paz, la unidad y la reconciliación” de negros y blanco en Sudáfrica.

Recuperó en ese sentido las palabras del expremio Nobel de la Paz: “si no dejaba el resentimiento y el odio atrás, todavía seguiría en prisión”, dijo Mandela.

En este marco, la embajadora de Sudáfrica en Argentina señaló que en 2014 su país celebrará 20 años de democracia pero afirmó que “el proceso que mi padre comenzó está lejos de completarse”.

Del encuentro también participaron el titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), Leandro Despouy, y los embajadores de Australia, Nueva Zelanda, Costa Rica, Nigeria, Angola, Egipto y África Subsahariana.