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Lunes 15 de julio de 2019
ENTREVISTAS
“El PJ es un partido en ebullición”
El consultor político Fabián Perechodnik compara el crecimiento de la imagen del vicepresidente y el descenso de la del matrimonio presidencial. Analiza la reacción del Gobierno frente al nuevo panorama emergente tras el traspié en el Congreso y la manera como la oposición ha capitalizado la situación.
1 de agosto de 2008
En los últimos días se conocieron detalles de una encuesta de Poliarquía que confirma el fuerte descenso de la imagen de los Kirchner, pero sobre todo un fuerte crecimiento de la del vicepresidente Julio Cobos. Los responsables de esa encuestadora aclararon que esos datos correspondían a un trabajo no destinado a ser difundido, pero dieron precisiones a Parlamentario sobre cómo percibe la sociedad el nuevo mapa político trazado a partir del conflicto entre el Gobierno y el campo.

En diálogo con esta revista, uno de los directores de Poliarquía, Fabián Perechodnik, aclaró las dificultades imperantes en la actualidad para poder cerrar un análisis de la situación, por cuanto “desde la votación famosa de Cobos, el único dato político que cambia un poco es la renuncia de Alberto Fernández, que es significativa, y su reemplazo por Sergio Massa. Pero en general no hay demasiados datos políticos; al contrario, hay más bien ausencia de datos políticos”.

Consultor político especializado en comunicación y relación con los medios, Perechodnik advirtió que todavía no se ve que haya “registro fehaciente del cambio de estado de cosas en términos políticos en la Argentina”.

- ¿Cómo se interpreta la fuerte escalada de Cobos?

- Es una figura pública que en los últimos dos meses irrumpió en el escenario político del país. Hace cuatro meses, más del 60% de los argentinos no sabía quién era el vicepresidente, o no conocía quién era Julio Cobos. A partir de que él empieza a intervenir en el conflicto del campo, con la carta en la que pide el envió al Congreso, con las reuniones con gobernadores e intendentes, empieza a tomar un perfil público muy alto y comienza a ser primero conocido y luego, por la posición que toma, valorado de manera positiva por un porcentaje importante de la población. Todo esto llega al punto máximo con su voto. En realidad, es una figura que emerge. Creo que esta cuestión del campo lo empieza a instalar y después la actitud que toma evidentemente le concita la adhesión de un núcleo importante de la población.

- ¿Ustedes le dieron un 78% de imagen positiva en su encuesta?

- Sí, y un nivel de conocimiento muy alto… Crece en las dos cosas. Si comparamos su imagen con la que tenía Néstor Kirchner, aunque no son comparables, porque las situaciones y los personajes son distintos, pero si comparamos, Kirchner tuvo picos de 82, 83 puntos. Ahora, para este tiempo político, los números de la imagen de Cobos evidentemente son muy altos.

- Y hablando de Kirchner, ¿qué imagen tiene hoy?

- Lo que le ha crecido es, de manera muy marcada, su imagen negativa. Néstor Kirchner tuvo una particularidad: durante prácticamente los cuatro años y medio de su mandato tuvo una imagen negativa bajísima. Tuvo un promedio de negativa del 12%, y el pico fue de 20 puntos en el peor momento. Después, tuvo 4 o 5 puntos como piso de la imagen negativa; ahora todo este proceso, además de bajarle la positiva, el dato político importante es que le ha aumentado de manera considerable la negativa. E incluso tiene más imagen negativa que la Presidenta de la Nación.

- ¿De qué niveles estamos hablando?

- Está arriba de los 40 puntos su imagen negativa.

- ¿En el caso de Cristina, por qué se cayó tanto su imagen?

- En general, la Presidenta nunca tuvo una imagen de los niveles de Néstor Kirchner, si bien siempre fue acompañando a lo largo de la presidencia de su esposo las subidas y caídas que él tenía. Pero cuando asume el Gobierno arranca en 56 puntos, y empieza a caer antes del conflicto con el campo. Cristina fue una candidata en condiciones no habituales, no hizo una campaña política tradicional. La campaña la llevó adelante Néstor Kirchner y Cristina tuvo apariciones pautadas, reuniones con estadistas, de alto nivel y pocos discursos de campaña, también programados. En general la gente la empezó a ver en funciones a partir de enero y febrero, sin Néstor Kirchner, solamente ella, haciendo discursos. Ahí empezó a tener registro la gente de la Presidenta de la Nación.

- Ya dejando de lado porcentajes, ustedes que miran tanto las imágenes, ¿creen que el manejo de la imagen de ella ha sido bueno?

- No, me parece que no fue bien recibido el manejo de la imagen de la Presidenta. Tanto es así que si uno observa a la Presidenta de los primeros meses de gobierno, y la que vemos hoy, se le ven cambios notorios, en el aspecto visual, en el estilo y en el discurso fundamentalmente. Este fue uno de los temas que surgían claramente en las preguntas de las encuestas.

- ¿Esto es bueno o malo para ella?

- Evidentemente no ha sido positivo, para nada. Uno no puede atribuir a una sola cuestión la caída de la imagen, sino que obedece a una multiplicidad de factores; entre ellos, obviamente, la situación puntual del campo tiene el porcentaje más alto, pero después hay un montón de elementos que han contribuido. Y el discurso, el estilo, la imagen, evidentemente no han contribuido a ayudar a la Presidenta.

- ¿Qué tan fugaz puede ser un porcentaje positivo como el de Cobos o uno negativo como el de la Presidenta?

- Me parece que no son comparables, porque son situaciones distintas. Porque en general siempre hay expectativas de que las condiciones mejoren y uno ve la fluctuación que ha tenido. Por ejemplo, el piso de Cristina ha sido de 20 puntos, en uno de los peores momentos del conflicto con el campo. El envío del proyecto al Congreso, de alguna manera le permitió algún rebote y algún crecimiento; y luego la votación en Diputados le permitió otro crecimiento. No es que está estática y no tiene posibilidades de recuperar. Lo de Cobos hay que mirarlo en otro contexto; él emerge como figura pública, con una posición que es valorada como muy positiva por un porcentaje importante. Ahora, la Presidenta tiene obviamente la posibilidad de estar permanentemente en el primer lugar de la vidriera pública y en función de las actitudes que tome será evaluada de una forma u otra. Cobos tiene una dificultad objetiva que es que más allá del conflicto, su rol político es más difuso. Es difícil ver cómo va a mantener la atención pública, salvo en el marco del conflicto. Cuando las cuestiones empiecen a volver a la normalidad, las funciones que tiene el vicepresidente no le auguran un alto nivel de vidriera política.

- ¿Ustedes creen que el Gobierno vive una realidad virtual?

- No se si vive una realidad virtual, lo que evidentemente sucede es que el Gobierno está evaluando la percepción de la opinión pública de manera distinta a las evaluaciones que pueden hacer otros actores. Evidentemente está tomando los datos del humor social de manera distinta, pero todavía seguimos expectantes para ver qué sucede, porque todavía no hay registro claro de lo que pasó en el Senado con el voto de Cobos y la derrota que el Gobierno sufrió, más allá de la salida de Alberto Fernández, que es un dato político. Me parece que todavía no hemos visto que el Gobierno reaccione frente a eso.

- ¿Qué le aporta Sergio Massa al Gobierno?

- Es una figura que aporta juventud, una capacidad de comunicación evidentemente muy buena y que oxigena en un momento político que el Gobierno necesita oxigenarse. Ahora, me parece que solamente Sergio Massa no soluciona los problemas que tiene el Gobierno. Una figura como la de él es condición necesaria pero no suficiente para el cambio. Hay que ver cómo es la reacción completa de la Presidenta o el matrimonio presidencial para sustentar este proceso político.

- ¿Qué políticos con perspectivas ve de cara al futuro? ¿Quiénes empiezan a surgir en las encuestas?

- No hay nadie que salga como ganador en todo este conflicto en los últimos cuatro meses. Mejoran las valoraciones de los que han tenido una posición fuerte en contra del oficialismo: la de Reutemann; se fortalece Binner, empieza a ser más conocido a nivel nacional; Mauricio Macri, más allá de que no ha tenido gran nivel de participación en esto, pero ha marcado de qué lado está y eso le da visibilidad, y se mantiene Carrió. Mejora Felipe Solá también. Pero no hay nadie que emerja claramente como una opción.

- Muchos hablan del doble comando, desconociendo tal vez que es lo que hay: no se le puede pedir a Néstor Kirchner que se vaya a Santa Cruz y la deje gobernar sola a su esposa, porque siempre se han manejado así. Entonces uno se pregunta de qué manera él podría ayudarla realmente.

- Kirchner tiene un rol formal que es el de presidente del PJ, que no es menor. Me parece que la podría ayudar actuando solamente desde ese rol y no apareciendo como el corresponsable de todas las decisiones que toma la Presidenta, aunque nadie niega que son un matrimonio que ha vivido en el poder durante más de veinte años en conjunto, esa es una realidad, pero me parece que él puede tener un rol desde el PJ, constructivo, que ayude a la Presidenta y no que le desdibuje el perfil.

- ¿Ven algún atisbo de insurrección en el PJ?

- El justicialismo es un partido que hoy está en ebullición, como una fuerza que ha sido movida desde su cimiento y hay que ver cómo se va reacomodando la situación, con gobernadores con posiciones divididas, igual que los bloques parlamentarios… Pero hay que ver cómo se acomodan las cosas.