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Miércoles 23 de octubre de 2019
COYUNTURA
Economía golpeada
Tras el conflicto con el campo, los números no levantan vuelo.
1 de agosto de 2008
El conflicto con el campo dejó a la economía argentina considerablemente más complicada. El nivel de actividad económica ya no es el mismo que se venía observando hasta el último verano y todo indica que, más allá de haberse logrado una disminución del nivel de tensión con el agro, las perspectivas no son muy alentadoras en el corto plazo.

Un simple paneo por las distintas actividades productivas da muestra que el ritmo económico se ha desacelerado notablemente, que se está esperando incluso algún tipo de mensaje por parte del Poder Ejecutivo para recuperar terreno y confianza.
En primer término, la economía mostró, entre abril y junio de este año, un duro descenso en picada, matizado lógicamente por los resultados positivos que se observaron en enero, febrero y parte de marzo.

Distintos analistas coinciden en que el segundo trimestre de este año fue pésimo para la actividad económica. Otros coinciden en que el segundo trimestre va a mostrar un crecimiento real del orden del 3 al 4 por ciento, en tanto que otros analistas, quizás levemente más optimistas, ubican la mejora del segundo trimestre en el 5 por ciento.

Pero estas cifras son notablemente más bajas que en los meses anteriores al conflicto con el campo. Hay que tener en cuenta que la economía venía creciendo entre 8,7 y 9 por ciento interanual hasta el mes de febrero.

Paralelamente, el consumo de la población, a medida que fue avanzando el conflicto y el aumento de precios, también se fue deteriorando notablemente.

De esta manera pudo comprobarse que las ventas minoristas en distintos rubros comerciales cayeron en mayo y junio entre 5 y 8 por ciento, según los sectores.

Esas son las cifras que poseen algunas entidades que miden el consumo interno, como la Cámara Argentina de Comercio, o mismo la Cámara Argentina de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME).

Y, obviamente, al caerse los niveles de venta de diversos sectores también se afectó el ritmo de la industria. Es más, el polémico Indec, en cuyas cifras nadie cree, tuvo que admitir e informar que hubo un importante descenso en la producción industrial.
Efectivamente, la industria registró en junio con relación a mayo una caída muy fuerte del cuatro por ciento.

Pero desde el Indec también se tuvo que informar sobre otro resultado muy negativo para la economía, como fue la balanza comercial de junio, la cual arrojó un resultado positivo de apenas 304 millones de dólares, cuando en el mismo mes del año pasado se había observado un superávit comercial superior a los 900 millones de dólares.

El panorama negativo no termina allí. Por primera vez en cinco años en junio se cayó la venta de automóviles, lo cual es toda una señal de alerta para los operadores económicos.

En función de este panorama, algunos analistas se muestran poco optimistas con relación a los próximos meses.

“En este momento hay una importante desaceleración de la economía y lo peor es que no se percibe por el lado del gobierno una reacción como para enfrentar meses difíciles que van a venir”, concluyó la economista María Castiglioni, del estudio Castiglioni, Tiscornia & Asociados.