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Sábado 19 de octubre de 2019
COYUNTURA
Soy todo oídos
Una de las misiones de Sergio Massa es reestablecer los vínculos con el Congreso desde una perspectiva de búsqueda de consenso. En ese contexto se opone a las sanciones contra quienes votaron en contra de las retenciones móviles.
1 de agosto de 2008
Tras la derrota del oficialismo en la Cámara alta con más de una defección en la propia tropa y de radicales K de la diluida Concertación Plural, que incidió en la abrupta partida de Alberto Fernández -uno de los cerebros del proyecto de Cristina Fernández de Kirchner y Néstor Kirchner-, para salir de la encerrona, el Gobierno imaginó algunos cambios en la forma de ejercer impiadosamente el poder desde Balcarce 50 y Puerto Madero.

En ese contexto irrumpió la figura hiperkinética y risueña del intendente de Tigre en uso de licencia, Sergio Massa, para emitir señales -todavía difusas- de que ya no todo será igual, con mayor razón en las relaciones entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo.

Es que éste recuperó un impensado protagonismo al demostrar -en particular en las filas del oficialismo- que la obediencia debida había llegado a su término después de cinco años y medio a la hora de sancionar las leyes del Ejecutivo. Y como CFK pretende no apelar a los famosos decretos de necesidad y urgencia, se impone restablecer los vasos comunicantes ya no sólo con las mesas de conducción de los bloques que lideran Miguel Angel Pichetto y Agustín Rossi, sino con la mayoría de los varones y mujeres que los integran y que le demostraron fidelidad, aunque en voz baja no oculten cierto malestar.

Más de uno de ellos confesó a Parlamentario que jamás habían pisado la residencia de Olivos y que esperaban que la invitación formulada el 18 de julio pasado no fuera un hecho aislado, sino más frecuente para consolidar los vínculos. Una razón que une a CFK con los senadores y diputados propios y aliados, a partir de que ya están en la agenda varias leyes que van a demandar un afiatado trabajo político de despejar dudas para no ir al recinto con los ojos cerrados y las manos enyesadas, tal la figura trazada por una fuente consultada.

Ese es uno de los desafíos que le espera a Massa, quien de acuerdo con relatos confiables ya habló telefónicamente con más de un legislador para intercambiar opiniones sobre cómo sigue la historia. Todo un dato de buscar consensos y no imponer el disciplinamiento al precio que sea, como es hábito del matrimonio Kirchner y tal cual instrumentaba Alberto Fernández.

Inclusive, desde la Jefatura de Gabinete dejaron trascender que Massa hasta empleó esta vía de comunicación con varios de los que votaron en contra de las retenciones con el objeto de tantearlos respecto a si tenían listos los bártulos para dar el portazo, o tenían ganas de quedarse a esperar los vientos de cambios. Una acción que tendría como principal interlocutora a Graciela Camaño, entre otros que ya dejaron filtrar a través de los suyos que tienen todo empacado para irse.

Lo que viene

Un repaso de las iniciativas más importantes de la agenda tras el receso invernal da cuenta, en primer lugar, del proyecto de movilidad previsional para que se ajusten dos veces por año a partir de enero del año que viene. “Es un salto de calidad institucional”, dijo como es su costumbre la Presidenta a la hora de ponderar la norma que va a beneficiar a 5,1 millones de jubilados y pensionados y también a docentes e investigadores científicos. La sustentabilidad del sistema surgirá de la recaudación y las mejoras salariales de los trabajadores activos.

En la pista del Congreso ya está también lo de Aerolíneas Argentinas, con una controvertida estatización sobre la cual más de uno quiere poner la lupa, por la ingeniería económica de los empresarios españoles y en el lábil control de los organismos encargados de esa misión, además del rol desempeñado por el secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

También promete batalla la aprobación del Presupuesto nacional 2009, cuya sanción no será un trámite sencillo, de acuerdo con fuentes oficiales de los bloques del FpV, en particular porque entra en escena el reparto provincial de las obras financiadas por el Tesoro nacional, y que en un año electoral como el que viene es un arma estratégica.

Otro tema que desvela es la nueva ley de Radiodifusión, que va en camino de ser la norma que más consultas tuvo en el país y en el extranjero. La promesa oficial es que en agosto ya ingresará triunfal por la Mesa de Entrada de Diputados, pero a la hora de preguntar sobre esa certeza, prima la incertidumbre, según los consultados en Balcarce 50 y la jefatura de los bloques. Es que Massa pidió un tiempo para estudiarla, ya que él debe estampar allí su rúbrica.

Donde se ata la burra es con la cuestión de la política agropecuaria. Es que uno de los caballitos de batalla para seducir a los pequeños y medianos productores era la ley de arrendamientos, que ya tiene dictamen favorable de las Comisiones de Agricultura y Ganadería impulsada por la FAA y el bloque del SI que lidera Eduardo Macaluse. Funcionarios de la Secretaría de Agricultura y Ganadería afirmaron a Parlamentario que su titular, Carlos Cheppi, no está de acuerdo con el texto refrendado, lo que obligaría a un impensado parate, lo mismo que las demás leyes que formaban del famoso paquete agrario que se empleó para calmar las voces disidentes a la hora de votar las retenciones.

En cambio, donde no hay dificultades es en la sanción del nuevo Código Militar a cargo de los senadores, lo mismo que otras leyes que se van definir al regreso de las vacaciones. “Se va a buscar las menos conflictiva”, respondió uno de los secretarios parlamentarios de cara a los tiempos más cercanos.

Ardua tarea

Toda ley tiene un texto y un contexto político. Massa debe ahora lidiar con la recomposición de las relaciones, no sólo con el oficialismo sino también con los aliados, sin descuidar los principales bloques de la oposición.

De acuerdo con lo informado a Parlamentario desde la Jefatura de Gabinete en el Congreso, al igual que a nivel nacional se dará una política de diálogo, pero sin ceder en los objetivos políticos del proyecto K. Además de Massa, va a cumplir esa misión su flamante segundo, el socialista K Oscar González, designado secretario de Relaciones Parlamentarias, quien ya tiene entrenamiento en las movidas del Congreso por haber ocupado una banca. González ocupará el lugar que dejó vacante su compañero de partido Jorge Rivas, quien aún está en terapia recuperatoria luego de un brutal ataque por un asalto en Lomas de Zamora. Quedaron en la nada las presiones desde el seno del peronismo para que fuera designado un referente de ellos.

En cuanto a las amenazas de rupturas en los bloques del FpV impulsadas por los paladares negro del kirchnerismo y por quienes votaron en contra, Massa se inclina por agotar todas las instancias de diálogo para evitar las fisuras que pueden incidir en el tablero electrónico. No forman parte de su bagaje político las confrontaciones, aseguran quienes lo conocen y tratan desde hace años.

Claro que ahora es diferente y tiene que remar en un sitio donde se define no sólo una ley, sino la centralidad del proyecto que encarnan CFK-NK, lo que implica que tiene que lidiar con ambos, pero en el ínterin buscar consensos, su especialidad.

En esas acciones Massa y sus principales asesores tiene la agenda abierta para dialogar con los bloques del FpV, los aliados, más la UCR, la CC, el PRO y el SI. Su implementación se cristalizará al término de las vacaciones invernales, uno de los regresos más esperados, porque se define quienes se quedan y quienes se van. Nada más ni nada menos que eso, en un Congreso que recuperó su autonomía.